Música

Panda Bear desaparece tras su propia música (para bien)

Panda Bear vive un momento dulce tras el lanzamiento de su último disco, ‘Sinister Grift‘. La crítica nunca le ha dado la espalda y ‘Panda Bear Meets the Grim Reaper‘, su disco de 2015, le ganó nuevos fans cuando parecía que nunca iba a superar el impacto de ‘Person Pitch‘ (2007), por cierto, uno de los poquísimos discos nuevos puntuados en JENESAISPOP con un 10 sobre 10. Sin embargo, ‘Sinister Grift’ parece haber abierto una nueva fase de popularidad para Noah Lennox.

A Lennox le ha sentado de lujo en los últimos años de su carrera mudarse a Portugal y trabajar con Sonic Boom. Si no fuera porque, desde este medio, hemos defendido ‘Isn’t It Now?‘ (2023), el último disco de Animal Collective, se podría decir que Panda Bear escribe actualmente mejores álbumes que la banda que le dio a conocer. Por supuesto, sus millonarias colabos con Daft Punk y Dean Blunt han contribuido a mantener su nombre en el candelero, a pesar de su evidente timidez.

Una timidez -aparente, al menos- que se hace evidente en directo. El artista, subido al escenario de la sala Paral·lel 62 de Barcelona, donde antes ha tocado Alien Tango de telonero, actúa vestido muy de andar por casa, con una sudadera, y solo se dirige al público para agradecer su asistencia al final del show. En concreto, antes del bis con los guitarrazos de ‘Praise’. Previamente, Lennox ha hecho volar al público con la épica psicodélica de ‘Take Pills’. De hecho, Lennox aparece sobre el escenario para arreglar algunos instrumentos antes de salir. No se da a sí mismo ningún misterio.

Y, sin embargo, la música de Panda Bear en vivo suena potente, colorida y rica en matices. Su voz, más feroz que nunca. Es efectivamente una expresión de su mundo interior, una visión narcotizada del pop surfero de los Beach Boys que, en ‘Sinister Grift’, vuelve a acercarse a la perfección.

No extraña que Lennox experimente con el dub en ’50gm’, y de su voz hay que decir que su vibrato aletargado y humeante es perfecto para la psicodelia. Acompañado de una banda de cuatro músicos, entre ellos un teclado y un sampler, Lennox desgrana el repertorio de ‘Sinister Grift’ creando verdaderas wall of sounds psicodélicas que ennubilan a la audiencia, especialmente cuando estos muros de sonido se desarrollan a través de jams instrumentales que podrían durar horas. Las armonías surferas y los teclados psicotrópicos de Panda Bear en algunos momentos consiguen que Lennox desaparezca detrás de la música, para bien.

Al show le cuesta arrancar irónicamente con ‘Ferry Lady’, una de las pistas destacas de su disco, que en vivo solo sirve para calentar motores; coge ritmo con ‘Ends Meet’ y asienta su energía definitivamente hacia el tramo medio con ‘Just as Well’ y sobre todo con la recuperación de ‘Last Night at the Jetty‘, una de las pocas concesiones del repertorio a los discos tempranos de Panda Bear. El momento álgido del show, también, antes del viaje nostálgico de ‘Take Pills’.

El concierto de Panda Bear funciona cuanto más funky y progresivo y cuando las capas sonoras construidas con los instrumentos inundan la sala por completo. Sin embargo, la energía del show se mantiene cohibida durante el recital, quizá porque la energía de Panda Bear se transmite al público y la energía del público se transmite a Panda Bear. No todos los conciertos de pop han de ser un subidón, no obstante. Basta con que el sonido sea excelente -que lo fue- y con que el público descubra que ‘Sinister Grift’ vuelve a ser un álbum de Panda Bear que vale la pena. Otro más.

Los comentarios de Disqus están cargando....
Share
Publicado por
Jordi Bardají