Disco de la Semana: Maria Somerville / Luster

Servidor había perdido la fe en Pitchfork desde que dejaron de descubrir nuevos talentos históricos (Animal Collective, Dirty Projectors) para convertirse en… bueno, otra cosa. No me malinterpretéis: en el fondo siguen siendo los mismos, pero ese fondo es muy hondo y hay que saber encontrarlo.

En 2025 algo cambió, ya que algunos de sus discos distinguidos con el título de «Best New Music» han terminado acompañándome durante todo el año. El de Nick León es uno de ellos, y también el de Maria Somerville. ‘Luster’ es una joya dream pop como las recuerdas si viviste los años de gloria de 4AD, sello que, no en vano, edita el disco.

La música de Somerville debería conquistar a fans de artistas como Slowdive, Grouper o los primeros Cocteau Twins. Para empezar, la de la irlandesa es una de esas voces personales que, entre la apatía y la melancolía profunda, resultan ideales para transmitir unas letras llenas de misterio y anhelo que hablan de los límites entre lo real y lo imaginado (‘Projections’), del paso del tiempo (‘Garden’), que describen lugares desconocidos (‘Violet’) o que narran despertares personales (‘Trip’).

La música hace acopio de los ingredientes habituales del dream pop y estilos colindantes, pero los hace sonar frescos. Voces susurradas y aterciopeladas, montañas de capas vocales y eco que casi sepultan los instrumentos, acordes de guitarra estirados hasta horizontes sublimes, envolventes texturas shoegaze, una marcada estética lo-fi (aunque no tanto como en el debut) y destellos ligeramente góticos van dando forma a una obra que captura una esencia clásica desde un prisma nuevo.

Quizá algo del frío irlandés se cuele también en las composiciones de Somerville, como ya prometía una de sus gemas más tempranas: ‘This Way’. En ‘Luster’, ‘Projections’ cumple con la promesa de la propuesta de dream pop clásico de la que estamos hablando, siendo una canción de pop -muy Beach House– en toda regla. El disco se debate entre temas de este estilo, como la muy The Cure ‘Garden’, y otros que tienden a lo ambiental: ahí ‘October Moon’ resulta preciosa cerrando el disco, mientras que ‘Halo’ debe a Grouper su capacidad para crear un ambiente profundamente desolador y envolvente al mismo tiempo.

Aunque sería injusto reducir las composiciones de Somerville a un «name-dropping» continuo, ya que la artista -natural de Connemara, al oeste de Irlanda- se esfuerza por construir una atmósfera específicamente irlandesa, utilizando instrumentos que rara vez escuchamos en discos de su estilo. En ‘Luster’, Somerville ha trabajado por primera vez con terceros, ya que ‘All My People‘, su debut de 2019, era completamente autoproducido.

Así, las arpas que nos reciben en ‘Réalt’ o las gaitas irlandesas que colorean la adictiva ‘Violet’, a su vez una de las piezas más distintivas del disco gracias a su ritmo electrónico lo-fi, enriquecen la paleta sonora del álbum, empujando sus referencias cada vez más atrás hasta hacerlas llegar a un tiempo ancestral. Dentro de este abanico sonoro caben también los ritmos vagamente trip-hop de ‘Trip’ o las ambientaciones de ‘Flutter’, que a algunos ha recordado -con razón- a la influyente ‘Aquatic Ambiance‘, de la banda sonora de un videojuego (de los 90, claro).

‘Luster’ es un álbum precioso que recuerda a algunos trabajos iniciales de artistas que hoy consideramos indispensables, como ‘Devotion’ (2008), de Beach House, o ‘Ekstasis’ (2012), de Julia Holter. Somerville se encuentra, en este trabajo, en un evidente momento de efervescencia que se refleja brillantemente en este trabajo y que, estoy seguro, seguirá burbujeando en futuros lanzamientos.

Los comentarios de Disqus están cargando....
Share
Publicado por
Jordi Bardají