Discos

Agnes / Beautiful Madness

Una interesante reflexión sobre Jessie Ware publicada en el foro de JENESAISPOP diagnostica la «obsesión constante» de la crítica musical «por la reinvención y la crítica habitual hacia los artistas que parecen transitar una y otra vez sus propios caminos». Según el comentario, en el caso de ‘I Could Get Used to This‘, «esa familiaridad no es un defecto, sino su mayor virtud». Podría aplicarse también a Agnes, ya que todos estaremos de acuerdo en que ‘Beautiful Madness’ no inventa nada ni lo pretende. La diferencia está en la ejecución de las ideas.

Dice Agnes que ‘Beautiful Madness’ explora la belleza de las “contradicciones” y de la imperfección humana, porque la sueca ha descubierto que “cuando dejamos de perseguir la perfección, es cuando ocurren cosas interesantes”. Podemos enternecernos con sus palabras o interpretarlas de forma cínica, entendiendo que Agnes intenta conferir profundidad a una obra que no la tiene.

En cualquier caso, la obra es la misma: ‘Beautiful Madness’ es un álbum dedicado al dance, el house y el synth-pop de épocas pretéritas, ofreciendo el tipo de sonido que el público de Agnes espera de ella. Agnes, una vocalista de órdago (lo que en inglés se conoce como «powerhouse»), nos da la música de baile que Adele nos niega, y por ello ‘Beautiful Madness’ merece nuestra atención.

Las canciones de ‘Beautiful Madness’ nos invitan a unirnos en la adversidad y a encontrar el «poder» interior, y también saben ser «bops»: ‘Trigger’ lo es en un estilo eurodance noventero, ‘Milk’ en un nu-disco que fusila a Daft Punk sin complejos, y ‘Ego’ en una línea synth-pop más radiable. Las producciones echan en falta una idea propia o dos, pero están diseñadas con un gusto innegable. Un ejemplo claro es ‘Balenciaga Covered Eyes

‘, cuyo cruce de pop dramático y deep-house no puede ser más elegante.

Donde Agnes no logra dar con un álbum tan «bello en su imperfección» como ella lo pinta es en la inclusión de una serie de interludios que prácticamente multiplican la secuencia de canciones y que podrían haberse mantenido dentro de las mezclas de estas mismas pistas. Personalmente, soy fan de los interludios, y los de ‘Beautiful Madness’ no molestan; simplemente, no aportan ideas interesantes a la supuesta narrativa que Agnes ha querido construir con ellos.

Tampoco consigue Agnes en ‘Beautiful Madness’ un trabajo igual de nutritivo y bien cerrado que ‘Magic Still Exists‘ (2021). Aquel álbum funcionaba de maravilla como homenaje a la música disco de diversas épocas, tanto en su faceta hedonista como en la política. ‘Beautiful Madness’ reivindica la imperfección, pero eso no justifica que la pista titular dure menos de dos minutos, pareciendo otro interludio cuando parecía la mejor canción del disco, ni que su homenaje estético al garage-house de Masters of Work sea tan superficial.

El final del disco desconcierta aún más, donde Agnes abandona su concepto para incluir dos medios tiempos que no encajan demasiado. ‘Lovesongs’ parece una balada de All Saints con góspel incluido, y ‘Uterus & Universe’ un tema perdido de cuando Billie Piper se dedicaba a la música. Homenaje muy somero al dance-house del pasado -se podría decir que funcional, también-, ‘Beautiful Madness’ apuesta por las canciones y la voz, pero -volviendo al comentario sobre Jessie Ware- se echa en falta algo de personalidad y un repertorio mejor ajustado.

Los comentarios de Disqus están cargando....
Share
Publicado por
Jordi Bardají
Tags: agnes