«Ya no soy esa». A Ona Mafalda el clásico de Mari Trini le viene al pelo y por eso lo ha versionado. Hace ya un lustro que escuchamos hablar de ella por primera vez -cuando se hacía llamar solamente Mafalda- y desde entonces ha vivido varios viajes. El que nos ocupa es el musical: su nuevo disco ‘Reset’ es más rockero y vibrante, lejos de aquellas canciones que percibimos influidas por London Grammar. También está el de su prematuro divorcio. Y por supuesto, el de aceptar que la gente le pregunte constantemente por su condición de «princesa», que en su caso no tiene nada que ver con Britney o con Kylie: real que es nieta de Simeón de Bulgaria.
Ona Mafalda actúa hoy jueves 29 de enero en Madrid como parte del ciclo Inverfest. Como parte de Girando Por Salas estará el 13 de febrero en Guadalajara, el 7 de marzo en Santiago de Compostela, el 25 de marzo en Málaga, el 28 de marzo en Sevilla, el 16 de abril en Barcelona y el 8 de mayo en Santander. También tiene otras fechas en Zamora, Palencia, Toledo, Sonorama o Phe Festival en Tenerife.
¿En qué medida este disco es un salto o un «reset» en tu vida?
En la medida de no sentirme frenada o tener miedos. Lo más importante era no sentirme así. Pero también quería que cuando la gente escuche el álbum, sobre todo por la mañana, al salir de casa, se ponga esa música que te hace sentir bien. Es lo que quería traer a este ‘Reset’. Lo llamé ‘Reset’ pensando en los artistas que escuchaba cuando empecé mi carrera y son la razón por la que hago lo que hago. Quise volver a mis comienzos y ahora canto con un «t-shirt» y unos «jeans», que es lo que hacía cuando empecé en pubs de Londres, cuando no tenía maquillador ni estilista. Tocaba en un bar con la guitarra y ya está.
¿Y luego ya has tenido maquillador?
Antes tuve y ya no. Si voy a un evento de «red carpet»… pero cuando hago conciertos, ya me lo hago yo y es esa naturalidad lo que me apetece representar.
Háblame de la parte rockera de tu disco. ¿Cómo surge? ¿Quién la inspira? He pensado en Olivia Rodrigo.
Me viene absolutamente de la infancia, sobre todo porque mi madre es mega fan de la música indie, de la época de los Libertines, Franz Ferdinand, Belle & Sebastian, Florence + the Machine… Todo eso lo escuchábamos en el coche, íbamos a muchísimos conciertos. Me acuerdo del primer concierto de Strokes que fui a ver con mi madre. Solía ir a conciertos no con mis amigas, sino con mi madre, con mi hermana… nos encantaba. Era algo que tenía dentro de mí y cuando llegué a España, no exploré tanto. Me he vuelto a enamorar de aquella electricidad y de ese empoderamiento.
¿Y esto tiene relación con letras como ‘Harta’?
El sonido de este proyecto nació cuando empecé a hacer canciones con la guitarra eléctrica. ‘Harta’ es la última que entró en el álbum, pero me hacía ilusión meterla porque era como la guinda del pastel para que fuera perfecto. Representaba esa energía que también tiene ‘Pink Lies’ o ‘Rolling’, que la escribí en un día.
‘Pink Lies’ habla de la necesidad de volver a sentir algo. Entiendo lo que es, pero es un sentimiento tipo «jo, tienes que estar como aburrido para esto», porque cuando tienes un problema de verdad, ¿no cantarías sobre «sentir algo», no?
Hicimos en París esta canción, el productor dijo: «dime un color», yo dije «pink» y él «lies». Se quedó así, además es una canción en castellano con título en inglés: no puede ser más yo. Pero el sentimiento es que estaba pasando un momento bastante complicado y no quise escribir sobre esa tristeza. A mí me encanta una buena canción de Lana del Rey o de Adele, pero no quería hacer algo así porque luego lo tengo que seguir cantando en los conciertos, y yo no quiero estar mal… Quería dejarlo atrás, sentirme empoderada, sentir que todo va a ir bien.
No te pregunto por qué hay temas en inglés y en español en tus discos, porque es obvio con tus orígenes británicos, ¿pero cuáles disfruta más el público?
Los dos. Estoy extremadamente agradecida a quienes me han dicho «me olvido de que estás cantando en inglés». Quería sentirme lo más natural posible y lo más real, porque creo que me perdí un poco con el álbum ‘Ona’. Tenía miedo de «¡yo qué voy a cantar en inglés, si la gente aquí toca en castellano y yo de repente voy haciéndome la guay, cantando en los dos idiomas». Y al contrario, se me hizo muy extraño (cantar solo en español). Con ‘Reset’ las canciones fueron saliendo de manera más natural. ‘Rolling’ la hice en inglés y se me ocurrió intentar traducirla. A veces pruebo y funciona, pero mayormente no funciona.
En España hubo una historia con esto de cantar en inglés, en los 90 sin saber. Hinds recientemente han tenido buena aceptación con sus temas en castellano. Parece un buen momento para cantar en español.
Lo que veo que está pasando ahora es el balance: que antes a lo mejor era todo en inglés o todo en castellano, aunque fueses de España o de donde sea, era todo un idioma. Ahora creo que se ve mucho, tanto en rusowsky o Amore, que hay artistas que a lo mejor tienen dos temas en el álbum que están en inglés, o Judeline te mete unas palabras en inglés. Tenemos acceso a música en cualquier idioma, cosa que cuando ibas a comprar música a una tienda no pasaba tanto. No debería hablar del algoritmo, que ahora mismo es el anticristo de los cantantes, estamos odiando todos ahora mismo todas estas cosas, pero con el algoritmo de repente te aparece un tema de un artista en japonés que no tienes ni idea de quién es y dices: «¡Ostras». Entonces, me meto e investigo». Tenemos más acceso y los idiomas ya son más universales. O el álbum de Rosalía, podemos abrir ese melón (risas).
«Hay gente que piensa que meto palabras en inglés para ir de guay, pero cuando llegué a España no sabía decir más que cuatro cosas»
De hecho, es que hablando metes muchas palabras en inglés.
Hay gente que piensa que lo hago de guay y es que no sé cómo decir la palabra. Te prometo que cuando llegué aquí, no sabía decir más de cuatro cosas, me lo recordó el otro día una amiga. El acento siempre lo he tenido igual, pero el vocabulario era otra cosa.
Has dicho que el disco describe una mala etapa. He leído en El País que te divorciaste. ¿Es un disco post-divorcio o lo escribiste antes?
Fue un momento muy complicado. De hecho, hubo un reportaje donde me hicieron un titular «La hija perfecta se divorcia de la pareja perfecta» o algo así. (NdE: me da la risa) Te puedes reír. Es que es muy surrealista para mí también, pero eso es lo que me inspiró para hacer ’80 cerillas’, sobre esa idea del perfeccionismo, de que tenemos todos que ser perfectos, de qué es ser perfecto y de que quién coño dice que yo soy perfecta. Yo no soy perfecta y nunca lo he sido. Y no tengo miedo de que todo tenga que salir bien, al contrario. ¿A quién le importa leer estas cosas de mí? Pero bueno, está ahí y es un proceso que yo viví.
¿Está entonces el divorcio en baladas tipo ‘For Us’?
Sí, es la única… ¡Una triste tenía que entrar! Pero cuando escuchas bien la letra… es una canción que es obviamente triste, pero que además también es «la vida tiene que continuar».
Has hablado de titulares… Lo siento, yo es la primera vez que te entrevisto…
Saca, saca, saca…
Te voy a leer uno muy jevi: «Princesa de origen búlgaro actúa en un tugurio de Madrid». ¿Qué sientes cuando ves algo así?
A ver, para mí es… ya me río. Antes es verdad que era difícil, porque en mi casa ese título nunca se ha utilizado. Yo no me siento esa persona ni es que lo que pone en el pasaporte. Y nunca tampoco me han educado en mi casa con eso, al contrario. Yo os entiendo y sé muy bien el privilegio que tengo y la suerte de la familia que tengo, no niego esa suerte. Pero es algo que ni me han inculcado en mi casa ni he crecido con ello. Entonces, cuando la gente lo pone ahí, sobre todo para el clicbait, me da rabia. Sobre todo cuando yo no estoy promocionando eso para nada, estoy promocionando mi trabajo, mi música, lo que hago, pero hay unos titulares ahí…
Que sientan mal.
Ya no. De hecho, ya he hecho mi paz con eso, he hecho mi terapia y lo he trabajado mucho y, al contrario, estoy agradecida de que tengo una suerte y, bueno, yo no controlo eso.
«En mi casa ese título (de princesa) nunca se ha utilizado. Yo no me siento esa persona ni es que lo que pone en el pasaporte»
Por otro lado, he leído en esa entrevista de El País que hay gente que te anima a decirlo más. Es algo que te ha ayudado a aparecer en revistas tipo Vogue, pero hay gente que ni sabe tu título. Y creo que podría ser gracioso.
Ahora es algo que sí que podría ser divertido y gracioso y se podría jugar con eso. Un amigo mío, que es artista también, me dijo: «Tía, yo lo utilizaría todo el tiempo». Pero al principio fue difícil porque tenía mucha crítica de «niña, tú no eres cantante, ¿tú quién eres?». Mucho prejuicio. Aunque me gusta decir «yo nunca leo los comentarios, no dejo que algo me moleste», al principio te afecta mucho, porque tú estás aquí trabajando, trabajando, trabajando y detrás te están diciendo «¿Esta es porque su madre ha dicho «Papá»? Hay mucho detrás, pero luego lo he trabajado y ahora sí que a lo mejor hace gracia ir a jugar con el tema. Hace años no habría dicho que ’80 cerillas’ viene de ese titular, ¿sabes? Y ahora te lo cuento porque es que me da hasta gracia. Igual un día puedo salir con algo de eso, pero es que no fue algo con lo que nos educaran en casa. Es una cosa que te ha caído. Es parte de mi árbol.
¿A tu familia le gusta tu música?
Sobre todo a mi madre, porque mi madre es la más rockera indie que te puedes imaginar.
¿A tu abuelo?
A mi abuela del lado paterno, del lado «trending topic», digamos, le gusta sobre todo el flamenco, muchísimo. Me lo enseñó. Y a los padres de mi madre también les encanta la música, se duermen con la radio, pero no son de ir a conciertos. Aunque a mí me han visto y les encanta. En mi universo siempre he estado rodeada de música y nutrida, he tenido mucha suerte.
¿Cómo te vas adentrando en el underground español? Veo que te sigue gente como Los Vinagres, has colaborado con Merina Gris… ¿no te ha surgido vincularte con artistas más pop?
Surgió cuando hicieron un tema con Delaporte, que me encantan, y tenemos un tema juntos también. Yo estaba terminando el álbum, y pensé que Merina Gris cuadraban muchísimo con la canción. Les escribí el típico DM de Instagram, que luego igual ni te contestan, pero estaban en Madrid justo esa semana y la hicimos. De ahí nació ‘Kuidao’. En mi cabeza no divido como mundo pop, mundo underground, es con lo que yo más conecto. A ver, hay otra gente a la que también escribí y me dijeron que no (risas)
¿Por qué te han dicho que «no», tú crees?
O porque no, porque no. O porque acaban de sacar un álbum y ahí no les funciona. Estas cosas, desde luego, nunca me las tomé como algo personal. Cada uno tenemos nuestro proyecto y si funciona, funciona y si no, no. Como también hay gente que me ha escrito a mí y yo he dicho que no.
Te pregunto también porque yo no sé si Merina Gris tendrán maquillador o maquilladora.
Bueno, ahora tengo una alfombra roja y es de Spotify. Es verdad que la moda tiene una gran presencia en mi vida, pero es porque es una manera en la que me expreso, porque me gusta, sobre todo, jugar con eso. Es verdad que antes era mucho más expresiva, incorporé las extensiones que, ahora lo miro, y yo creo que me escondía detrás de algo que aún no estaba muy claro lo que era. Ahora, como lo tengo tan claro… de hecho, como si me dices ahora mismo «vamos a tocar ahora», yo voy. Es que de hecho voy así, solo me falta el t-shirt.
Hablando de Spotify, tú eres «embajadora» de su playlist EQUAL. En JENESAISPOP hemos hecho un reportaje sobre esto: ¿no sería lo suyo que a las mujeres os metieran en las playlists populares, no en otras aparte?
Es como en los festivales, que yo creo que está muy bien hacer ciclos de mujeres de conciertos, de festivales o cosas así, que genial, porque siempre donde podamos tener un pie y apoyar y seguir creciendo es súper importante. Pero también tiene que pasar en lo «no mujer», sobre todo hay que apoyar a artistas emergentes para que luego podamos ir creciendo. Si no, cada año vas viendo los mismos carteles con las mismas personas. Pienso lo mismo que tú: es muy importante estar en otros sitios.
Es que además en las playlists internacionales no hay tanta discriminación como en España.
Porque ahora Estados Unidos está lleno de «pop queens» como Chappell Roan, Taylor Swift, Sabrina Carpenter, Charli… como el pasado Primavera Sound. Pero hace muchos años cuando yo trabajaba en una discográfica de rap en Inglaterra, otro anécdota de mi vida, en esa época, tú mirabas las playlists y los primeros nombres siempre eran hombres, porque era lo que venía de Estados Unidos. Ahora mismo, en España, lo que se está moviendo más es el urbano, puede ser por eso.
¿Crees que hay desigualdad en la música en España?
Yo creo que en todo el mundo, pero creo que hemos avanzado muchísimo. En el 71, cuando Mari Trini sacó ‘Ya no soy esa’, que para mí es súper importante sobre todo para este proyecto, era de las pocas que eran extremadamente valientes. Ha pasado mucho tiempo, han cambiado las cosas, pero no tantísimo. Entonces, hay que seguir luchando, trabajando, hablando y, sobre todo, escuchando. Yo siempre digo que lo más importante es escuchar.
¿Crees que en los próximos años puede haber una regresión de derechos y de igualdad y de diversidad o vamos en la dirección correcta?
A mí me gustaría pensar que sí, pero con las cosas que están pasando en Estados Unidos, o bueno, también aquí hay brotes… por eso digo que hay que seguir esa lucha y que hay que seguir escuchando lo máximo posible.
Hay algo de electrónica en tu disco, por ejemplo en el tema de Merina Gris, ¿hacia dónde crees que irá tu música?
La parte más electrónica ya tuvo su momento. Merina Gris cabía perfecto en eso, pero justo eran una transición. En lo nuevo que ya he empezado estoy muy contenta, además la gente está respondiendo, sobre todo al tocar. Estoy ya con lo nuevo, y si te gusta ‘Harta’, es el buen camino.
No te ves en el rollo de Delaporte, por ejemplo.
Ahora estoy ahí, sobre todo en la energía. Sandra es, de verdad, una persona increíble. Los dos.
«A algunos artistas escribir canciones tristes les ayuda. A mí justamente no me ayuda eso, al contrario. Por eso decidí no hacerlo»
Suelo decirles que han hecho un buen compendio de electrónica y salud mental, ¿qué te parece a ti?
Es súper importante, uno se tiene que cuidar. A algunos artistas escribir canciones tristes les ayuda. A mí justamente no me ayuda eso, al contrario. Por eso decidí no hacerlo. Es súper importante, sobre todo, saber cuándo hay que parar o cuándo hay que escucharse, o cuándo hay que trabajar en uno mismo. Es algo que yo desde luego hice para ‘Reset’, paré, y de verdad tuve ese momento para cuidarme, porque estaba muy mal. A lo mejor, si no, hubiese seguido haciendo cosas un poco sin sentido. Perdí un poco el norte, literalmente. Y me siento muy afortunada de poder parar, porque a veces también es ese miedo de que «ostras, se van a olvidar de mí». Es verdad que fue un poco duro, lo sentí, pero luego valió la pena. Estoy bien y muy contenta.
¿Hay algo de todo esto en ‘Sedated’?
Sí… Bueno, viene de una canción de Florence. Estaba de camino al estudio y ella tiene una canción que dice «Sometimes I wonder if I should be medicated / If I would feel better just lightly sedated». Me salió como la canción más escuchada del año. Y entonces justo me pasó una cosa, que yo estaba ahí… Llegué al estudio y salió.
¿Has escuchado el último disco de Florence? Es más de letras, sobre su aborto y demás…
Creo que es una persona muy valiente. Y luego también es que a mí ese «feeling» que tiene ella, no sé si tú has hecho yoga alguna vez, pero cuando haces yoga, respiras como ella literal (NdE: exhala) Ese sentimiento es lo que tanto me atrae, y le tengo mucho cariño al álbum ‘Lungs’. Mis padres hicieron una fiesta, alquilaron un enorme «speaker», y ahí es cuando entré en ese mundo de empoderamiento.