Bad Bunny ha logrado tener el show de la Super Bowl más visto de la historia, con 135 millones de espectadores en directo, y se ha erigido como un momento cultural que recordaremos durante años. El ‘All American Halftime Show’ de Turning Point USA, organización fundada por Charlie Kirk en 2015, ocurrió al mismo tiempo. Era la alternativa MAGA al espectáculo «woke» de Bad Bunny. ¿Fue un éxito? Por supuesto que no.
Estados Unidos es, en estos momentos, un país tan divido que han sido necesarios dos espectáculos diferentes para el descanso de la Super Bowl. Uno ha tenido a una de las mayores estrellas de la historia, que ha decidido mandar un mensaje de unión al continente americano. El otro ha tenido a Kid Rock, que tuvo su gran momento de popularidad hace casi 30 años y está orgulloso de tener una peineta dibujada en la cola de su jet privado. Este ha revindicado cosas como La Biblia o el tabaco de mascar. Vale, esto último no, pero lo primero por supuesto que sí.
El espectáculo MAGA de la Super Bowl tuvo un total de 6,1 millones de espectadores simultáneos, los mismos que el puertorriqueño pudo tener en 30 segundos de su show. En YouTube, aunque el espacio cuenta con 20 millones de reproducciones, la mayoría de los comentarios referencian los importantes mensajes transmitidos por Bad Bunny.
Kid Rock era el headliner del espectáculo, pero no se trataba de la única actuación musical. Brantley Gilbert, Lee Brice y Gabby Barrett eran los artistas que se tenían que encargar de amenizar la velada, lo cual hacía falta con creces. Si te estás preguntando quién es esta gente, es normal. Todos son cantantes de country de segunda, más bien tercera, y son el tipo de persona que te imaginas. En 2023, Gilbert aplastó una lata de cerveza Bud Light en el escenario después de que la marca patrocinase un post de Instagram de una mujer trans. Y se creerá activista.
Estaba claro que el show de Turning Point no podía competir con la grandísima producción de la NFL o simplemente el alcance masivo de Bad Bunny, y esto se vio claro en los problemas que hubo para llenar la sala. A nadie le sorprende. Seguro que hay muchísimos votantes de Trump que están de acuerdo con las ideas promovidas en el Halftime de Kid Rock, pero seguro que hay muchísimos más que han preferido el show mainstream a este desfile de desconocidos y glorias pasadas.
Y de espectáculo tuvo poco. El evento comenzó con una versión a guitarra eléctrica del himno estadounidense. El cliché del cliché y Jimi Hendrix retorciéndose en su tumba. La gran actuación de la noche tampoco estuvo a la altura, aunque a nadie le sorprenda. No es que Kid Rock ni se dignase a cantar ‘Bawitdaba’, uno de sus mayores hits, sino que ni siquiera se esforzó en hacer playback. Es bizarro de ver.
El resumen de todo esto lo clavó Kacey Musgraves en un acertado tweet sobre la memorable actuación de Bad Bunny en la Super Bowl: «Eso me ha hecho sentirme más orgullosa de ser americana que cualquier cosa que haya hecho Kid Rock en su vida».