Música

The Last Dinner Party son grandes, pero podrían ser enormes

La gira de ‘From the Pyre‘ (2025) de The Last Dinner Party ha llegado a España con entradas agotadas en Madrid y (casi) Barcelona. Su barroquismo pop ha conectado con una generación que probablemente sigue necesitando lo que Florence + the Machine, centrada en escribir obras más poéticas y crudas, ya no da. Pero no solo este nicho de mercado explica su éxito; también contribuye el atractivo pop de sus canciones y la expresividad que la frontwoman Abigail Morris imprime a sus interpretaciones.

Tiene guasa que The Last Dinner Party, una banda de rock, siga sin tener batería oficial. En Barcelona es Casper Miles quien figura tras las baquetas, prácticamente oculto tras una puesta en escena coronada por una cortina gigante de estilo teatral e integrada también por una especie de pérgola de madera antigua. Las diferentes iluminaciones en rojo o azul intensifican el romanticismo que caracteriza el estilo de la banda, no solo amoroso, sino también narrativo y conceptual, ya que las integrantes, vestidas con atuendos de estilo fantástico y medieval, parecen personajes salidos de un cuento.

El show de entrada es precioso en lo visual, pero The Last Dinner Party sabe cómo hilar un repertorio dinámico que intercala hits de su disco anterior como ‘The Feminine Urge’ con otros del nuevo, como ‘Second Best’, variedad instrumental y momentos memorables como las armonías místicas de ‘Woman is a Tree’ o la actuación de la tecladista Aurora Nishevci cantando un tema en albanés. Donde el show funciona menos es en su ritmo, ya que el repertorio aún no incluye clásicos suficientes para sostener una hora y media de concierto, y puntualmente el grupo rellena minutos con tediosas intervenciones.

Es de agradecer, por supuesto, la presentación de las integrantes de la banda, una a una por nombre (sin apellidos, ahorrando tiempo), y el show produce un momento muy emotivo cuando Abigail llora emocionada tras cantar ‘The Scythe

‘, que ha provocado aplausos ensordecedores del público, pues antes la había presentado asegurando que es una de esas canciones que adora interpretar en directo.
Christian Bertrand

También se agradece la presentación de su colaboración con el Banc dels Aliments y el detalle de interrumpir ‘I Hold Your Anger’ porque una persona se había desmayado o empezaba a encontrarse mal.

Pero tiene delito lo que The Last Dinner Party hace en ‘This is the Killer Speaking‘, el temazo de cierre: Abigail lo interrumpe para realizar un tutorial de “baile moderno” que consiste en botar dando una vuelta y flexionando los brazos de arriba a abajo, un movimiento que la cantante puede realizar alegremente desde el escenario, pero que el público de la pista no puede reproducir por falta de espacio. El público reacciona extrañado y desconcertado, señal de que el grupo quizá debería revisar este segmento del show.

El setlist aún incluye temas como ‘Big Dog’ o la balada ‘Sail Away’, que probablemente serán eliminados en el futuro cuando tengan canciones mucho mejores, y los monólogos de Abigail, en ocasiones, parecen intentar hacer bulto sin norte ni sentido. Sin embargo, el show de The Last Dinner Party también aprueba en el aspecto técnico y logístico, ya que comienza un minuto antes de lo previsto (20:30) y el sonido dentro de Razzmatazz es inmejorable. Como regalo, el grupo interpreta el tema inédito ‘Knocking at the Sky’.

Christian Bertrand
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Publicado por
Jordi Bardají