Reina. Icono. Pionera. ¿Qué no se ha dicho ya de Bad Gyal? Dos años después de ‘La Joia’, la autora de ‘Fiebre’ vuelve con su segundo álbum de estudio. Este tiene todo lo que te podrías esperar de un proyecto de Alba Farelo, pero con un poco más de todo: más largo, más variado y más colaboraciones. Ella tampoco es la misma. Ahora es ‘Más Cara’.
Bad Gyal describió su nuevo LP como su «playlist soñada» y esa es justo la impresión que a uno le da al escucharlo. No solo por los distintos estilos de música caribeños que encontramos, desde la guaracha de ‘Fuma’ hasta la kompa de ‘Última Noche’ o el merengue de ‘Noticia de Ayer’, sino por los referentes personales que han colaborado en él, como los productores Luny Tunes (Don Omar, Tego Calderón, Daddy Yankee) y Danja (Britney Spears, Dua Lipa, Nelly Furtado).
Las palabras del equipo de Bad Gyal prometían una entrevista interesante, adelantándome que la catalana se encontraba habladora y de buen humor antes de entrar en la sala. Esta tuvo lugar unos pocos días antes de su actuación de ‘Rumba de Barcelona’ en los Goya, por lo que no se pudo tocar de nada de eso. Pero quedaba todo lo demás. Hablamos con Bad Gyal sobre su influencia en la escena española, su famosa entrevista junto a C. Tangana y Yung Beef, cambiar la opinión del público y posicionarse en contra del genocidio palestino.
¿A estas alturas de tu carrera sigues sintiendo nervios antes de un nuevo lanzamiento?
Queda una semana… Siento que en los próximos días van a empezar los nervios. Eso como que nunca se va del todo. Al final, un álbum o un concierto en un estadio grande… Presentarlo como “la primera vez” de algo siempre te da nervios, porque quieres que salga bien, te entran dudas… Es normal, es parte de esto.
En este disco se nota a full tu relación con lo caribeño y con Jamaica —dancehall, reguetón— pero también juegas con la guaracha, la kompa, el merengue… Al final, esa mezcla se ha convertido un poco en tu marca. ¿Tú lo ves así?
Entiendo que desde fuera se lea como “mi marca”, pero desde dentro, en mi experiencia, son los géneros que siempre me han inspirado y que disfruto haciendo. Es donde me lo paso bien, donde siento que puedo ser yo misma. Son muchos años siendo fan y consumidora. Es lo que me apetece hacer cuando piso el estudio.
¿Te imaginabas al principio de tu carrera que se te iba a asociar tanto con eso?
Al principio no me imaginaba nada. Empecé con 19 años y no sabía ni qué estaba haciendo. No tenía expectativas ni sabía muy bien adónde me iba a llevar todo esto.
Ahora que tienes tanto recorrido, ¿cómo de importante es para ti seguir haciendo cosas diferentes y sorprender?
No dejo que me condicione tanto. El proceso de crear este disco, en concreto, ha sido muy libre. Para mí, luego el trabajo tiene espacios donde se siente la presión y es para afuera, para el público, para el consumidor… Pero el momento de crear es como una burbuja más segura, más casa, más hermética entre los que estamos ahí. Entonces entra poco ese condicionamiento del qué pasará. Es algo más del momento, de disfrutar y crear desde el amor, desde la vibra con la que queremos jugar y experimentar, ¿me entiendes? No entra tanto eso de «vamos a hacer algo nuevo, rompedor» ni la estrategia o la fórmula… Ha sido más fluido. Y ya te digo: no es un álbum conceptual. Me he permitido crear desde el disfrute, desde hacer los géneros que me gustan y que yo misma consumo.
No siempre es el caso. Hay artistas que no necesariamente hacen la música que más les gusta.
Total. Yo siempre me siento más satisfecha cuando hago canciones que sí consumiría.
«No pienso «vamos a hacer algo nuevo, rompedor» ni la estrategia o la fórmula… Ha sido más fluido»
¿Cómo comparas este proceso creativo con el de tu disco anterior, ‘La Joia’?
Ha sido muy diferente. En el disco anterior no tuve productor ejecutivo, así que lo hice un poco sola: iba haciendo sesiones con productores independientes que no trabajaban entre ellos. En este hemos formado un equipo con muchísimo talento y con muchas personas con las que no había trabajado nunca. Sentíamos que podían entender muy bien a Bad Gyal, los géneros con los que me gusta explorar, y que podían aportar mucho… y así ha sido.
En los créditos aparecen productores como Luny Tunes y Danja. ¿Los buscaste a ellos concretamente o fue una casualidad bonita?
Lo de Luny Tunes se dio más por la colaboración con Chencho. Esa idea la trabajamos en el estudio con otra pista, pero ya la vibra, la melodía, el coro… pensé: «Esto le quedaría súper bien a Chencho, pero es que no va a querer». Me miraban: «¿Cómo no va a querer?». Y yo: «No va a querer». Pero se montó, le gustó la canción. A partir de ahí quisimos trabajar la pista bien y él propuso a Luny Tunes. Hice varios viajes a Puerto Rico, estuve en su estudio… Se apareció por allí DJ Joe algún día. Muchos ratos grabando, pero también muchos ratos fumando, hablando… Me contaron un montón de anécdotas de cómo grababan discos con Héctor El Father. Estar ahí con leyendas del reguetón, de las que yo soy fan, contándome experiencias de primera mano… Este disco me ha dado regalos increíbles. Y con Danja, pues es que mi equipo del sello sabe que soy muy fan de Timbaland. Danja era la mano derecha de Timbaland, trabajaban mano a mano. Me lo propusieron y fue increíble poder contar con él. Increíble su energía… Una persona muy calmada, muy tranquila, pero a la vez muy pasional y motivada.
«Mi equipo sabe que soy muy fan de Timbaland. Danja era la mano derecha de Timbaland, trabajaban mano a mano. Me lo propusieron y fue increíble poder contar con él»
¿Y tú, en el estudio con gente que ha estado mano a mano con tus ídolos… estabas en modo fan?
Me pongo más tímida. O sea, no soy tímida, y ellos son caribeños y yo tirada pa’lante y «ji, ji, ja, ja», pero sí. De forma natural, me posiciono más como espectadora. Escucho mucho, observo mucho, pregunto cosas… Les dejo hablar y escucho, porque es increíble lo que sueltan.
Nos encantó el vídeo de ‘Da Me’. ¿Ya no se hacen vídeos así, o qué?
Ya… brutal. Es que es todo increíble. Me encanta.
Está claro que sigues creyendo en los videoclips.
Me encantaría hacer vídeos cómodamente todo el tiempo. Lo que pasa es que es difícil. Yo claro que creo en los videoclips, porque también creo que soy una artista muy visual. Se me nota que lo estético y crear un mundo visual me motiva muchísimo, y me encanta que forme parte del curro. Me lo disfruto casi tanto como crear una canción.
«Esta era del algoritmo y del «qué funciona ahora» cambia cada día. Cada vez hay más exigencia, te tienes que adaptar todo el rato»
Quedamos en que no están muertos todavía.
Según los números y las plataformas… va cambiando. Si tira más Spotify, si tira más YouTube… Esta era del algoritmo y del «qué funciona ahora» cambia cada día, entonces no sé.
¿Cómo has vivido esa evolución de las redes, cada vez más importantes desde que empezaste?
Me da mucha pereza, pero hay que estar. Hay que «keep up» un poco con lo que hay. Y es verdad que cada vez hay más exigencia: todo cambia, te tienes que adaptar todo el rato… Me siento muy perdida a veces. Ya no sé cómo funciona esto. Ahora TikTok, ahora no sé qué… Y es un añadido más al curro, entender cómo funciona y cómo sacarle el jugo, porque al final son las plataformas que ayudan a que lo que creamos llegue a la gente.
Respecto a lo que hablábamos al principio sobre tu música: Tú fuiste de las primeras en llevar este tipo de ritmos al mainstream en España y después han venido muchos. ¿Por qué crees que ha pasado? ¿Por qué se ha reivindicado tanto el dancehall, el merengue… dentro del urbano español?
Siento que España es un país de disfrutones. De verbena, de gozar, de bailar, de cervecita… Y aunque haya un choque cultural y una brecha grande —porque es verdad que no tenemos nada de caribeños— sí que hay puntos de conexión. Yo viajo mucho, y cuando voy a Puerto Rico me siento como en casa por la forma de conversar, los temas, el tipo de humor, cómo se celebra, cómo son las relaciones entre la gente que se quiere, los amigos… Tiene paralelismos. Entonces, me parece lógico que aquí se abrace también lo que viene de fuera y que haya sido una de las mayores inspiraciones para toda esta generación. Tiene sentido. Los propios artistas que creamos esta música la hemos disfrutado y somos fans. Por lo tanto, cuando nos ponemos a crear, inevitablemente nos influye.
«Siempre que una mujer haga un poco lo que le salga del papo, siempre va a haber una parte de gente que lo va a criticar»
Más allá de la música, has influido en el panorama español casi como icono. ¿Cómo ves tu influencia en artistas como Metrika, 8belial —con quien colaboras en este disco— o en las mujeres que te escucharon primero y luego se animaron a cantar?
Está bien. Igual que yo escuché a Destiny’s… No me estoy poniendo a ese nivel, para nada, pero es lo natural. Es la vida. Empiezan unas, siguen otras… y seguramente habrá niñas ahora viendo a todas estas nuevas, inspirándose, y dentro de cuatro años tendrán un proyecto sólido, como está pasando con muchas. Es bonito, la naturaleza de las generaciones. Nos hacemos viejas…
Pero hay cosas que no cambian. Si a ti te criticaban por lo que decías en las canciones, a ellas, artistas como Metrika o l0rna, que dicen cosas todavía más bestias, las critican todavía más.
No sé… Siento que siempre que una mujer haga un poco lo que le salga del papo, siempre va a haber una parte de gente que no lo va a entender y lo va a criticar. Y como no depende de mí y yo estoy del otro lado… no sé qué decirte.
«Tengo la mente en blanco de la entrevista de Primavera Sound con C. Tangana y Yung Beef. En esa época fumaba mucho, así que no recuerdo muy bien qué dije. Ni la he vuelto a ver, me da coraje»
Hace ocho años, en una charla en Primavera Sound con C. Tangana y Yung Beef, decías que tu objetivo era el mainstream. Yo creo que ya estás ahí. Pero también hablabas de ser mainstream y underground a la vez, mantener la esencia. Con la perspectiva de ahora, ¿cómo sientes que ha evolucionado tu carrera? ¿Has conseguido equilibrar las dos cosas?
Lo he hecho. Tengo la mente en blanco de esa entrevista. En esa época fumaba mucho, así que no recuerdo muy bien qué dije… Ni la he vuelto a ver porque me da muchísimo coraje, pero sí creo que lo he conseguido cien por cien. Al final, a lo que me refería era a tener recursos y audiencias, establecerme a un nivel mainstream, y aun así poder seguir haciendo lo que quiero: ser dueña de mis decisiones y de mi creatividad. Tener inversión, tickets, estadios… y seguir diciendo: «Quiero hacer una canción con Chencho», «quiero hacer una canción con belial», «quiero grabar un kompa»… ¿Me entiendes? En ese sentido me siento bastante en mi prime, porque tengo más recursos que nunca, equipos increíbles… y los recursos te dan libertad para moverte, elegir, hacerlo mejor, más lindo, más bonito. Pero sigo decidiendo qué hago y qué no hago. Por eso cuando la gente dice «se ha vuelto no sé qué»… Me he vuelto lo que me tenía que volver, porque son decisiones que he tomado y me han traído hasta aquí.
Esto te iba a decir, que hay mucha gente confundida que igual piensa que tú ya no tomas las decisiones, o que te has convertido en lo que juraste destruir.
Puede ser, pero mi trabajo es hacer música y dar shows, no enseñarle a nadie. Que cada uno crea lo que quiera. Si quieren pensar que soy un producto, no me importa mucho.
Si tuvieras delante a alguien que piensa eso, ¿qué le dirías?
Le haría así (pulgar arriba). No le diría nada. Empezar una conversación así es como intentar convencer a alguien de algo. Como si tu ex te pone los cuernos y te dice que no: ¿qué le dices? Tu palabra contra la mía. Va a seguir diciendo que no, pero tú sabes lo que ha pasado. Pues esto es igual. Si tú dices que soy un producto, ¿qué te voy a decir? Lo vas a seguir pensando. Te puedo dar los argumentos que sea.
«Cualquier persona con emociones, sentimientos y empatía entiende que algo como lo de Palestina no puede suceder en el mundo»
Has sido de las pocas artistas de tu nivel que ha apoyado públicamente la causa palestina, incluso actuando en el concierto benéfico de Barcelona. ¿Qué piensas de este tipo de responsabilidad para un artista?
Yo hablo por mí. Para mí, no era político. Es un genocidio, es algo humano. Simplemente creo que toda persona humana con emociones, sentimientos y empatía entiende que algo así no puede suceder en el mundo. En 2026 es muy loco, es inhumano, entonces para mí no había mucha vuelta de hoja. Y además somos tan víctimas de ese sistema y estamos rodeados de empresas sionistas de las que no podemos escapar en el día a día. No sé si existe alguien que evite absolutamente todo lo relacionado con las estructuras de poder que luego apoyan tal y cual… Veo muy complicado escapar de eso por la construcción social en la que vivimos. Y me lo aplico a mí. No soy perfectamente intachable ni tendré ninguna mancha en mi historial: he bebido Coca-Cola, tengo un iPhone… Ahí voy, ¿no? Pero en lo que yo sí puedo hacer, siento que no hay mucha discusión. Espero no haberme explicado mal.
Entonces, ¿no lo has sentido como un peso?
No, como un peso no. En Estados Unidos la realidad es otra. Cuando trabajas allí sabes que hay personas que no piensan como tú y están ahí, pero yo sé cómo pienso yo, ¿me entiendes? Hay veces que no puedes escapar porque el sistema es el sistema, pero no voy a dejar de posicionarme o de decir mi opinión sobre cómo debería ser solo porque el sistema sea así.
¿Y allí sí has notado oposición a una idea que tú planteas como humanitaria?
Sí. Creo que aquí hay más consciencia que allí.