El nuevo disco de Harry Styles es mono. El único problema es que en su portada había una bola de espejos. Y el álbum nos ha dado muy poco de eso. El álbum se llama ‘Kiss All the Time. Disco, Occasionally‘, pero nunca imaginamos que lo de «occasionally» sería tan ajustado.
Se ve en ‘One Night In Manchester’, el directo que se ha subido este domingo a Netflix dos días después de grabarse en la ciudad británica. Harry Styles salta al escenario con planos cerrados, nada generales, con el montaje en principio incluso ocultando las dimensiones del arena para 20.000 personas donde el concierto tiene lugar. Por momentos la realización quiere convencernos de que estamos ante una grabación íntima, que incite tanto a la introspección como ‘Aperture’, primer single y, ejem, tema de «apertura».
Harry Styles interpreta el disco en orden, en principio sin concesiones al pasado. Antes del concierto nos advierte de que este no va a ser el montaje de su próxima gira. Es decir, vamos a ver algo escenográficamente muy austero. Simplemente es una interpretación con banda de todas las canciones de ‘Kiss All the Time. Disco, Occasionally’, aunque en un mundo dominado por el playback, lo de «simplemente» debería ir entrecomillado. La versión intimista de ‘Coming Up Roses’, del piano a las cuerdas, está entre los momentos destacados de un set 100% orgánico, muy cuidado en coros e instrumentación, gran parte de ella a cargo de mujeres.
Styles es un frontman encantador, que destaca por su elegancia y sus peculiares movimientos. Recuerda ser consciente de que es un privilegiado, parece saber muy bien dónde está, más tarde apelará a la necesidad de amor y bondad en un mundo «caótico» lleno de guerras. «La bondad es poderosa», reclamará en los últimos minutos del show, y ese es el mensaje que apuntar de todo esto.
El gran pero del concierto es la batalla que las nuevas canciones van a tener que lidiar con las viejas, que aparecen a modo de bis. «You know it’s not the same as it was» es un estribillo llamado a volverse en contra de Harry Styles. Nada puede equiparar a la locura que ‘As It Was’ todavía desata entre el público. El artista se arrodilla y calla cuando llega el momento de «Harry, you’re no good alone». También destacan los vientos en ‘Watermelon Sugar’. O la épica sublime de ‘Sign of the Times’, la canción con la que empezó todo (sorry, One Direction).
Como para tratar de que ‘Aperture’ tenga una oportunidad de acompañarlas en su setlist a través de los tiempos, Harry Styles la vuelve a interpretar por segunda vez, dando al show una bonita estructura circular. Y después, ‘Aperture’ suena una tercera vez mientras acompañamos a Harry entre bambalinas y aparecen los nutridos créditos del concierto. Hacer sonar un tema 3 veces en 90 minutos eran trucos radiofónicos para asentar un tema que estaba peleando por hacerse un hueco. Ahora tenemos los especiales de Netflix.
