- Publicidad -

Bill Callahan / My Days of 58

Lo mejor: ‘Why Do Men Sing’, ‘The Man I’m Supposed to Be’, ‘Pathol OG’, ‘Empathy’, ‘Computer’
Te gustará si te gustan: Jeff Tweedy, Lucy Dacus, MJ Lenderman
Escúchalo: Youtube

No puedo evitar trazar cierto paralelismo con este nuevo disco de Bill Callahan y el de Jeff Tweddy. Ambos son dos instituciones del rock alternativo americano. Ambos tienen prácticamente la misma edad. Ambos comparten ahora esa mirada de viejos zorros, más sabios, menos airados, más profundos, si cabe. Y ambos han partido de premisas similares para fabricar sus últimas obras: como Tweedy, Callahan ha grabado el álbum con sus compañeros de tour, con los que hizo el directo ‘Resuscitate!’, lo que le da al disco una textura cálida, de concierto.

‘Resuscitate!’, recogía la gira del anterior álbum de estudio, ‘YTI⅃AƎЯ’ (2022), con lo que, a pesar de la distancia de cuatro años, ‘My Days of 58’ es una suerte de segunda parte. Lo esbozó con el batería Jim White y luego lo ensayó con los músicos, para ahondar en la improvisación y dar una impresión más vívida. “Es un disco de cuarto de estar”, bromea Callahan en su Bandcamp. También es un disco de señor que ya ve acercarse la vejez, pero que la enfrenta desde una óptica irónica, tierna, pero también angustiada a veces (‘Computer’).

- Publicidad -

En ‘My Days of 58’ encontramos mucho Callahan: ese pop-country-americana alternativo, de moroso desarrollo (con estupendas excepciones), orgánico, estupendamente bien tocado. Y sobre todo, estupendamente bien cantado. Cada vez que escribo una crítica de un disco de Bill Callahan tengo que incidir en su voz. Pero es este es su mayor valor: esa voz profunda, que recita más que canta, algo hierática, socarrona o grave según toca. Esa voz es la que hace que jamás pueda dar un disco suyo por malo.

Pero no solo por la voz, claro. Callahan siempre la acompaña con primor. Y es que fue escuchar por primera vez la inicial ‘Why Do Men Sing’ y caer rendida de inmediato ante lo que es puro canon Callahan. Ya lo canta nada más empezar: “Driving through the dark / Arriving in the rain / To sing my songs / All over again”. Cómo sube la emoción a través de vientos, pianos, guitarras y coros, para preguntarse “¿Por qué cantan los hombres?”.

- Publicidad -

Este inicio sirve para certificar que ‘My Days of 58’ es mucho más trotón que ‘YTI⅃AƎЯ’. Y lo remata con varias piezas mayores en su repertorio. El single de adelanto, ‘The Man I’m Supposed to Be’, es la pieza más pop, pero también lo acerca a Leonard Cohen. Reflexiona sobre sus ansias de ser mejor hombre, de ser “el hombre que se supone que tiene que ser”. La vibración que consigue en ‘Pathol OG’ (ojo al jueguecito de palabras), con los vientos y su discurso en progresiva subida y cómo rompe gozoso al final “Lay that ladder down, boy”, transmite una alegría contagiosa.

El aire que hay dentro de las canciones, el acercamiento musical tan cálido y tan poco forzado, hace que el conjunto fluya ligero, sin la aridez en la que a veces puede caer Callahan, a pesar de la gravedad de los temas que trata. Como en ‘Empathy, una maravilla que merece meterse en el cajón de los clásicos de Callahan. Es una carta a su padre, donde reflexiona sobre la paternidad, a partir de la relación un tanto difícil que tuvo con su progenitor, pero también a través de su propia relación con sus hijos. Toca -y mucho- la fibra sensible con la impresionante voz de Callahan. Y esa letra: “Now I’m pushing sixty / With two kids of my own / I wonder what they’ll think of me when they’re fully grown (…) And now my daughter, she makes beauty / My son makes empathy (…) / So much more than me / So, so much beauty / So much empathy” («Ahora me acerco a los sesenta / con dos hijos / Me pregunto qué pensarán de mí cuando sean mayores / Mi hija tiene la belleza / mi hijo la empatía / mucho más que yo”).

No todo es tan tierno. ‘Computer’ es una diatriba de sonido oscuro, casi amenazante, contra la tecnología deshumanizadora, la IA y, de rebote, el autotune (“Autotune? I don’t wanna hear it”). Y una defensa de la humanidad y del humanismo frente a la alienación electrónica: “I’m not a robot, and I never will be”. Por suerte, ‘Highway Born’ nos saca de tanta gravedad. Es una tonada country arquetípica, sobre viajar y vivir en la carretera, que se salva de lo manido por esa gracia zumbona que le sabe dar, la fuerza que le imprime y el simpático silbido que la corona. O cuando se le acaba yendo la olla entre saxos y redobles de batería en ‘And Dream Land’, un cruce entre western y free jazz, del que emerge triunfante.

‘My Days of 58’ es un disco de aliento atemporal, puro Bill Callahan al 100%. Una obra que es una foto fija del Bill Callahan de aquí y de ahora, cuando se acerca a los sesenta. Y que sirve para explicarse (y explicarnos) un mundo que ya va demasiado rápido. Pero lejos de cualquier sombra de desánimo, Bill Callahan se enfrenta al futuro con brío.

<strong>Lo mejor:</strong> ‘Why Do Men Sing’, ‘The Man I’m Supposed to Be’, ‘Pathol OG’, ‘Empathy’, ‘Computer’<br> <strong>Te gustará si te gustan:</strong> Jeff Tweedy, Lucy Dacus, MJ Lenderman<br> <strong>Escúchalo:</strong> <a href="https://www.youtube.com/watch?v=8AwzLb8jdhg">Youtube</a>Bill Callahan / My Days of 58