Leonard Cohen / Thanks for the Dance

Por | 28 Nov 19, 9:33

Leonard Cohen no sacó disco entre 1992 y 2001, ni entre 2004 y 2012. Conocidos fueron su retiro espiritual como monje budista durante los 90, y las razones de su regreso tras verse obligado a hacer giras ya en nuestro siglo tras verse arruinado y estafado por su representante. El caso es que en última instancia el artista piso el acelerador como nunca lo había hecho antes. Que debutara tan tarde como a los 33 años a finales de los 60 provoca que este sea tan sólo su 15º álbum, aunque publicara discos a los 77 años, a los 80 y finalmente a los 82, tan sólo unas semanas antes de su muerte.

Esto es importante porque de alguna manera hemos pasado esta década despidiéndonos de Leonard Cohen: parecía estar diciéndonos adiós con este empeño por sacar álbumes cada 2 años justamente ahora. Por supuesto, ‘You Want It Darker’ (2016) pasará a la historia como su epitafio, pero ‘Old Ideas‘ (2012) contenía frases tan explícitas como “no tengo futuro, me quedan pocos días” (‘Darkness’) o “soy viejo y los espejos no engañan” (‘Crazy To Love You’). Y ‘Popular Problems‘ (2014), aunque no prescindía de su humor habitual, contenía también cierto olor a fin (“La fiesta se ha acabado / pero he aguantado de pie / permaneceré en esta esquina / donde antes había una calle”, en ‘A Street’); llevándonos a ‘You Want It Darker’, que se promocionaba con aquella larguísima, histórica entrevista con The New Yorker que dejaba el titular “estoy listo para morir“.

Leonard Cohen llegó a desdecirse de aquel titular, y al fin y al cabo había sido en la misma entrevista muy explícito sobre una serie de canciones que no habían tenido cabida en ‘You Want It Darker’, pero sobre las que le hacía ilusión volver. Sus palabras fueron: “No creo que sea capaz de acabar esas canciones. Quizá, ¿quién sabe? Tal vez reciba un nuevo aliento, no lo sé”. No lo recibió, desgraciadamente, así que lo que encontramos en ‘Thanks for the Dance’ es una serie de tomas vocales realizadas en general durante la grabación de su último disco en vida, y que ahora su hijo Adam Cohen, con quien solía colaborar, ha podido terminar con ayuda de músicos amigos y afines. El single ‘Happens with the Heart‘ es una canción arreglada con el mejor gusto, con un rico texto en el que el artista se debate entre lo espiritual y lo social (“conociendo a Cristo / leyendo a Marx”), y tratando de comprender los entresijos del “corazón”, no siempre con una salida fructífera, a veces más bien huyendo del mismo.

El álbum toma su nombre de un tema que remite inevitablemente a ‘Take this Waltz’ a todos los que descubrimos con él lo que era un “tres por cuatro”, pero que en verdad ya fue grabado por su ex compañera Anjani Thomas en 2006. Por supuesto ahora adquiere nuevos significados en boca de Leonard, con esa posible referencia al bebé que casi tuvo con Marianne (“gracias por el baile / y por el bebé que engendraste / casi fue una hija o un hijo”); mientras la “rosa en el pelo” y los “hombros desnudos” mantienen la sensualidad que tenían las canciones de Cohen más lascivas. Y el disco se cierra con un recitado del artista presentando el álbum anterior que ha podido transformarse en canción por obra y gracia de la tecnología.

El resultado es mucho más cálido y reconfortante de lo que se podía adivinar. El número de arreglos es modesto y austero pese a que los nombres aquí implicados son enormes. Además de Adam están Daniel Lanois, Beck en la guitarra y el arpa de boca, y a los coros Jennifer Warnes, Damien Rice y Leslie Feist; con mención especial para los artistas españoles, Javier Mas al laúd y a la guitarra, Carlos de Jacoba a la guitarra flamenca y Sílvia Pérez Cruz a los coros. ‘The Night of Santiago’ es una adaptación de ‘La casada infiel’ de Lorca, por lo que se ha querido invitar a estos artistas específicamente para esta grabación, que incluye palmas y más imágenes sexuales (dicen en Spin que lo de “sus pezones se elevaron como pan” provocó risitas en la presentación del álbum en Nueva York).

Hay mucha aportación, pero el disco es fino y minimalista como casi siempre, y Cohen es de manera permanente el protagonista. ‘Listen to the Hummingbird’, que parece una referencia a ‘Bird on the Wire’, se compone tan sólo de una línea de piano a la que se van sobreponiendo unos pocos coros y discretísimos, casi imperceptibles, detalles de bajo, guitarra y teclado. Damien Rice o Patrick Watson aparecen en este tema dominado por Cohen para hacer casi literalmente dos notas. Es otro tema correcto de despedida, pero en este contexto se crece especialmente el tema de adelanto ‘The Goal’, pese a durar solo 1 minuto, por ser el que más directamente se enfrenta a la muerte, pese a proceder en verdad de 1998. Toda su letra al completo es un retrato de la asunción de la decadencia, de “no puedo salir de casa / o responder el teléfono / estoy cayendo de nuevo / pero no estoy solo” a “me siento en mi silla / y miro la calle / el vecindario devuelve / mi sonrisa de derrota”.

La enfermedad también aparece en ‘The Hills’, en la que agradece a “Dios” por “las pastillas” que le mantienen vivo, pero no hay que esforzarse por buscar en ‘Thanks for the Dance’ únicamente mensajes que se adelantaran a la muerte de Leonard Cohen. La grandeza de este disco es que también se abre a mensajes universales como el amor, como sucede en la preciosa ‘Moving On’, guiada por la mandolina de Avi Avital; o lo social, que tiene especial protagonismo en ‘Puppets’, con sus referencias al Holocausto judío y también al sistema actual. Es inevitable que todas las críticas se detengan en frases como “fue un infierno, fue grandioso, fue divertido” (tema titular), pero quizá es más llamativo que el artista mantuviera sus ganas de hablar de sexo, amoríos que juegan al gato y al ratón y política. Seguro que este no es el acabado exacto que el artista habría dado a cada composición, pero el respeto hacia su sonido y trabajo durante los últimos años está en máximos: se nota en cada entrada de un piano, en cada salida de un clarinete.

Calificación: 7,5/10

Lo mejor: ‘Happens to the Heart’, ‘Moving On’, ‘Thanks for the Dance’, ‘The Goal’
Te gustará si te gusta: la que era la trilogía final de Leonard Cohen.
Escúchalo: Spotify

Etiquetas:
  • david

    Espectacular disco para variar. Mucho más oscuro y una pena que sea corto.
    Destacar Happens to the Heart, It’s Torn, The Hills (maravillosa la jodía) y The Night of Santiago.
    Eternamente agradecido querido Leonard Cohen. Grande!

  • mardebering

    Ni un segundo de escucha a discos que su autor poco tiene que ver con ellos, el sacamantecas del año.

  • Carlos López

    Hombre, que digas esto sobre el disco de Avicii, vale. Pero este disco se nota que está hecho con amor, máximo respeto y admiración. Un maravilloso y necesario disco póstumo.

  • mardebering

    Amor? Respeto? admiración quizás te lo compro lo demás no y de necesario disco de enterramiento para nada, un sacacuartos luego vendrán caras B’s, rarezas encontradas detrás de la lavadora, versiones, otro grandes éxitos y así hasta que lo clonen y vuelva sacar discos.

  • david

    Gatita, ya te dije en su día que el disco estaba avanzado,, por eso lo del disco “póstumo”, no lo es, porque estaba vivo en su día. También me dirijo a Carlos López. Es una trilogía, es decir iba a salir sí o sí, da igual que muera o no. Un disco póstumo es cuando otras personas, de confianza o no graban un disco sin el consentimiento del /la [email protected] Este es todo lo contrario, estaba avanzado y canciones que estaban preparadas, por eso son 9, ya podrían haber incluido más porque seguro que Cohen tenía cientas escritas. Pero no.
    Si dentro de 5 años la discográfica y gente de su entorno graban disco, sería póstumo. Cogen algunas canciones escritas por Cohen y graban a su antojo. Es simple la diferencia. Si siguieras y supieras la trayectoria de algunos artistas o grupos… Tampoco es sacamantecas, en referencia a tu anterior comentario. Lo mismo pasa con el último de Cranberries. Saludos.

  • Raskolnikov

    Inigualable Cohen… Este no me ha entusiasmado, pero me ha hecho volver en bucle al Songs of Love and Hate y el New Skin For Old Ceremony, que con este tiempo entran especialmente bien.

  • Charlie

    De lo mejor del año. Gracias Maestro Cohen.

  • Paco Van Aerssen

    De acuerdo con todo lo que dices, pero una obra póstuma es aquella que es publicada después de la muerte de su autor. Y no lo digo yo, lo dice la RAE.
    Creo que te has metido en un berenjenal con lo del consentimiento del fallecido etc. jeje

  • Carlos López

    Justo eso iba a decir, se te ha ido la olla un poco con eso de las personas de confianza, el consentimiento y todo eso. No te compliques. Una obra póstuma es aquella que sale a la luz después de la muerte del autor. Pero lo importante es que el disco es maravilloso, sea póstumo o no.

  • Paco Van Aerssen

    Digo yo que algo de amor y respeto habrá cuando ha sido su hijo (en compañía de otros músicos amigos y/o admiradores de Cohen) quién ha finalizado el disco.

  • Fernofur

    La de Happens to the Heart me dejó loco la primera vez que la escuché.

  • Eclectic

    No tan “bueno” como el de Bad Bunny, que le dieron un 7’7 y se quedaron cortos en palabras de los redactores…

  • Charlie

    (O)(O)!

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