Televisión

‘Cómo llegar al cielo desde Belfast’: las “Derry Girls” crecen pero siguen igual de divertidas

En ‘Derry Girls’, su creadora, Lisa McGee, demostró una notable habilidad para entrelazar dos tonos y registros distintos, el drama sociopolítico y la comedia adolescente, dentro de un mismo relato, logrando que ambos convivieran sin eclipsarse y que la historia funcionara simultáneamente en dos planos dramáticos. Pues bien, en su nueva serie, ‘Cómo llegar al cielo desde Belfast’ (Netflix), McGee realiza un triple salto mortal: combinar humor, drama y, además, misterio. Y todo vuelve a funcionar de maravilla.

La premisa es sencilla: ¿qué ocurriría si unas amigas al estilo ‘Derry Girls’ hubieran crecido y se vieran obligadas a investigar un crimen relacionado con su juventud? La serie sigue a tres mujeres norirlandesas en plena crisis de los 40 (fabuloso el trío de actrices) que, como en ‘Yellowjackets’ (con la que comparte más de un paralelismo), arrastran un oscuro secreto de cuando eran adolescentes y amigas inseparables.

Su llegada al ficticio pueblo de Knockdara, poblado de personajes excéntricos (a lo ‘Doctor en Alaska’ o ‘Twin Peaks’), pone en marcha un relato que combina intriga criminal (con elementos de noir rural, folk horror y cozy crime), con un drama generacional sobre las heridas del pasado, de esas que supuran cuando menos se espera, y sobre las frustraciones del presente, muy diferente al que habían imaginado de jóvenes.

Todo ello está atravesado por un humor muy eficaz y de múltiples registros: verbal, con diálogos rápidos e ingeniosos; físico, cercano por momentos al slapstick; negro, ligado a la propia trama criminal; romántico, encarnado en el personaje del policía; referencial, con guiños a la música pop adolescente de los noventa y dos mil (B*Witched, Five, t.A.T.u.

, Las Ketchup) y al universo de Hitchcock (el faro, el motel); y también meta, al jugar con la idea de que una de las protagonistas es guionista de una serie policiaca.

Junto a McGee, destacan, en labores de dirección, dos nombres habituales de la ficción británica reciente: George Kane, director de la serie de Phoebe Waller-Bridge ‘Crashing’ y de varios episodios de ‘Inside No. 9’, y Michael Lennox, realizador de la miniserie ‘No digas nada’ y de la propia ‘Derry Girls’. Los menciono porque ‘Cómo llegar al cielo desde Belfast’ también sobresale por su notable puesta en escena.

La serie está llena de ideas expresivas tan potentes como la secuencia del baile del primer episodio, en la que las protagonistas se encuentran con su yo adolescente, o aquella en la que asistimos a una escena del pasado mientras escuchamos el audio registrado en una grabadora en el presente, superponiéndose así dos líneas temporales.

Son dos ejemplos de cómo los directores no utiliza los recursos formales únicamente para ilustrar el guion de manera rutinaria, sino para explorar de forma poética los sentimientos que laten bajo una historia aparentemente ligera y desenfadada, pero impregnada de una profunda melancolía ante el paso del tiempo.

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Publicado por
Joric