El quinto disco de Zayn supone una vuelta a las atmósferas R&B y alternativas de su debut en solitario, aunque su cuestionable portada puede llevar a engaño: ‘Konnakol’ es más elegante de lo que parece. Lo que el disco no es, en cambio, es una reivindicación real de la música pakistaní, salvo por su título -sacado de un tipo de percusión creada con la boca- y por algún pasaje puntual cantado en urdu.
El supuesto “concepto” de ‘Konnakol’ resulta tan superficial como el homenaje a Nusrat Fateh Ali Khan en el corte inicial, que se limita al título. Más allá del aspecto publicitario, sin embargo, Malik entrega una serie de correcta composiciones donde se le percibe vocalmente cómodo -la calidad vocal es, de hecho, lo mejor del disco- mientras en las letras expresa distintas inquietudes, como ha venido haciendo hasta ahora.
Como suele suceder en este tipo de propuestas híbridas del pop comercial, ni del todo pop ni del todo alternativas, las canciones de ‘Konnakol’ quedan en un punto medio no demasiado estimulante, tanto en lo estilístico como en lo emocional, con temas que evitan destacar en exceso. La producción de Malay, aunque variada, sigue evocando de forma evidente al Frank Ocean de ‘Blonde
‘ -del que fue colaborador- y a otras propuestas afines.El estilo musical, sin embargo, es probablemente el que mejor sienta a la voz de Zayn, una de las mejores del pop masculino actual, que brilla en toda la composición de ‘Nusrat’, en el bonito estribillo de ‘Betting Folk’, o al pasar de lo rasposo de la lánguida ‘Used to the Blues’ al falsete de la pegadiza ‘Side Effects’, que depura el R&B alternativo del disco en su corte más inmediato.
Las percusiones y texturas de guitarra de ‘Prayers’ también elevan una melodía muy sentida, de las más logradas, que reflexiona sobre la soledad. Pero otros cortes como la pegadiza ‘Met Tonight’ -de corte caribeño y sexual- o el single ‘Die for Me’ -que si copia ‘Lose Control’, al menos, lo mejora- se desvían ligeramente del camino, mientras que ‘Fatal’ es el corte más inusual en su deriva pop-house.
‘Konnakol’ mantiene cierta solidez, si bien temas como ‘Blooming’ complican la segunda mitad con producciones más turbias. Mientras letras como la de ‘Take Turns’ aluden veladamente a polémicas personales, piezas como ‘Loving the Way I Do’ experimentan con el grunge sin salirse del todo de la línea. Ese es un poco el espíritu de Zayn: aparecer de vez en cuando, seguir ahí, pero sin destacar.