Música

Dove Ellis / Blizzard

Dove Ellis apareció de la nada en la conversación mediática. Poco se sabía de él, más allá de su corta edad (22 años), su lugar de nacimiento (Galway), su currículum como telonero en la gira estadounidense de Geese y la feroz batalla de sellos que tuvo lugar tras el descubrimiento de su música en Bandcamp. En un gesto de sensatez, el elusivo artista irlandés eligió firmar con una disquera independiente, pese a recibir ofertas de algunas majors. Es justo el mundo al que ‘Blizzard’, que este viernes se publica en formato físico, pertenece.

No es que Ellis no tenga proyección mainstream, es que tiene demasiado gusto. Las comparaciones con algunos de los artistas más grandes de la historia han sido un gran punto de debate en la conversación alrededor de él y este ha conseguido lo más difícil: estar a la altura de todas ellas.

Su voz, protagonista absoluta de ‘Blizzard’, recuerda a la de Thom Yorke en la fantasmagórica segunda mitad de ‘Feathers, Cash’ o en el tremendo falsetto que despide el disco. Por otro lado, tampoco van desencaminadas las menciones a Jeff Buckley. La emoción que este conseguía transmitir está presente en ‘Pale Song’, probablemente la más accesible del proyecto, o ‘When You Tie Your Hair Up’, que contiene una de las interpretaciones vocales más arrebatadoras del tracklist.

Las composiciones de ‘Blizzard’ no atienden a la tradición pop de separar claramente los versos del estribillo y viceversa. Estas se asemejan más a una cascada en la que todo se funde en una estructura única que, de forma muy acertada, también deja espacio a la improvisación vocal de artistas como Van Morrison. A lo sí que juegan las canciones de Dove Ellis es a un contraste constante entre la calma y la exuberancia. Ocurre de forma progresiva en la introductoria ‘Little Left Hope’ y de forma totalmente brusca en ‘Love Is’, que pasa de 0 a 100 en su último minuto. «Estaría jodido sin ellos», cuenta Ellis sobre los músicos que le acompañan, en una de las pocas entrevistas

que ha concedido.

En toda esta mezcla de folk, indie rock y pequeños guiños a la música irlandesa, exhibidos de forma clara en la frenética ‘Jaundice’, Ellis no descuida el elemento pegadizo de las melodías. Tanto sus composiciones como sus letras tienen un punto abstracto, pero esto no las hace menos memorables. En este sentido destaca ‘To The Sandals’, cuyo elemento más reconocible es el riff que atraviesa toda la canción. Las letras hacen mención a «pesadillas» y «noches largas» en un club, mientras que la enumeración final se parece a aquella de Rosalía en ‘La Yugular’, yendo desde los «dientes traseros» hasta «las sandalias», pasando por «la oferta de leche» o el «oído taponado».

Ya sea la animada ‘Heaven Has No Wings’ o la encantadora ‘It Is A Blizzard’, las canciones del debut de Dove Ellis se disfrutan mejor cuando se dejan reposar. Quizás esta sea la razón por la que, pese a haberse lanzado en diciembre de 2025, ‘Blizzard’ está destinado a aparecer en las listas de fin de año como uno de los primeros grandes discos de 2026.

Los comentarios de Disqus están cargando....
Share
Publicado por
Gabriel Carey
Tags: dove ellis