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‘El día de la revelación’ es un satisfactorio regreso de Spielberg a la ciencia ficción alienígena

En la extensa filmografía de Steven Spielberg se puede encontrar un poco de todo: dramas históricos, comedias, cine bélico, acción, ciencia ficción y un largo etcétera. Su versatilidad y buen hacer detrás de las cámaras no puede confundirse con impersonalidad, pues pese a que todas sus películas tienen una clara vocación de llegar al gran público, el cineasta siempre ha incluido pequeñas señas de identidad, especialmente en la presencia recurrente de varias temáticas, como la familia desestructurada o la relación entre lo humano y lo desconocido.

Su nueva obra es un regreso a una de sus mayores obsesiones: los alienígenas. Por ello, es inevitable situarla junto a dos de sus grandes cintas, ‘Encuentros en la tercera fase’ y ‘E.T.’, en las que, a diferencia de mucha de la ciencia ficción, los extraterrestres no están retratados como algo temible, sino desde una mirada humanista. Y esa misma mirada es la que marca ‘El día de la revelación’, una película ambiciosa, fascinante e imperfecta (y orgullosa de serlo).

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Es complicado resumir el argumento sin revelarlo, pero lo que plantea Spielberg es, principalmente, una pregunta: ¿qué pasaría si se descubriera que existe multitud de material de archivo que evidencia la vida alienígena y que ha sido ocultado a la población durante décadas por una poderosa empresa?

Desde aquí, el veterano director traza un paralelismo con nuestro tiempo, llegando a la conclusión indignante de que nunca tendremos la certeza de que lo que los políticos y las altas esferas nos cuentan sea verdad. Mantener a la población ignorante y embobada con los teléfonos móviles es la opción más sencilla, aunque evidentemente no la más ética. En ‘El día de la revelación’ sobrevuela de forma constante este dilema, que el cineasta refuerza con la inclusión de la religión. La vida alienígena echaría por tierra todos los cimientos sobre los que se ha construido la sociedad, pero ¿es eso algo malo per se? Por mucho que Spielberg se cuestione la fe religiosa, la película se hace grande porque nunca pierde la fe en la humanidad.

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Más allá de reflexiones profundas, hay sentido del espectáculo, diversión y originalidad. Incluso si el guion se toma ciertas licencias que pueden poner en peligro su verosimilitud, Spielberg logra que en todo momento haya intriga y que no se sepa exactamente qué será lo próximo que vaya a suceder. A diferencia de otras películas suyas recientes, ‘El día de la revelación’ llega a la emoción de una manera más genuina y desde un lugar inesperado (la resolución de la conexión entre ambos protagonistas es magnífica). También los ligeros toques de humor están bien logrados gracias, en parte, a su improbable pero efectivo reparto, donde destacan Josh O’Connor, que siempre aporta ternura a todos sus personajes, y especialmente, Emily Blunt, que se mueve con soltura en una línea complicada entre lo dramático y lo paródico.

‘El día de la revelación’ está llena de ideas y atrevimientos, pero sobre todo, de un sello personal que no siempre se ha visto con tanta claridad. Aquí se encuentran buena parte de los temas y preocupaciones que han marcado la trayectoria de Spielberg, formando una extraña mezcla de todo su cine, con sus altos, sus bajos y su clásico sentido de la maravilla. Es una obra un poco alienígena. Y sí, esto es un cumplido.

En la extensa filmografía de Steven Spielberg se puede encontrar un poco de todo: dramas históricos, comedias, cine bélico, acción, ciencia ficción y un largo etcétera. Su versatilidad y buen hacer detrás de las cámaras no puede confundirse con impersonalidad, pues pese a que...‘El día de la revelación’ es un satisfactorio regreso de Spielberg a la ciencia ficción alienígena