El noveno disco de Beth Orton es de los que invitan a la contemplación. No es casualidad que Orton parezca un fantasma en la portada de ‘The Ground Above’, ya que las canciones que ha vuelto a escribir en su piano y a producir ella misma son a menudo plúmbeas y sombrías. Preocupadas por la pérdida y la memoria, muestran a una Orton volcada en sus recuerdos, a menudo triste, pero finalmente saliendo adelante.
Las 8 pistas de ‘The Ground Above’ se preocupan por trazar un recorrido claro de la oscuridad a la luz. En la pista titular, que abre el disco, Orton expresa la potente frase “soy invencible como el duelo”, en una bella composición que gira en torno a la profunda conexión entre amor y dolor. Los etéreos acordes de guitarra, los teclados envolventes y las baterías fantasmales bombean detrás de Orton sin que la voz pierda nunca su centro de gravedad.
Las composiciones, trabajadas instrumentalmente junto a músicos como Shahzad Ismaily, Sam Beste, Tom Herbert, Dave Okumu o Chris Vatalaro, existen totalmente ajenas a la folktrónica que popularizó a Orton hace décadas. En su lugar, ofrecen una especie de americana difusa, como tocada bajo el agua, algo muy evidente en ‘I’ll Miss You’, que se mezcla con distintos sabores. De sus pesados pianos de inicio, ‘Before I Knew’ pasa a incorporar tensos violines y guitarras flotantes, pareciendo un recuerdo country lejano.
El tránsito a través de los recuerdos se concreta en ‘Cigarettes Curl’, que toma la forma de una balada AOR y blues, pero desde un enfoque casi onírico, y lista recuerdos concretos que se hacen claros de repente: “a laugh that comes right out of the earth”, “the curve beneath the crop of her shirt”. La emoción que captura Orton es una especie de devastación inevitable; la canción nos habla de arrepentimientos y quizá por eso incorpora acordes de piano que suenan dislocados y guitarras que se arrugan.
En un álbum decididamente enfocado en un estilo de composición confesional, diarístico y ajeno a ofrecer canciones fáciles y accesibles, ‘Waiting‘ es probablemente la pista más inmediata gracias a sus toques de jazz, bossa y pop ligero. En este sentido, Orton ofrece un curioso contraste entre la densidad de la instrumentación y la sencillez de sus rimas, en esta pista (“I hear the music we played I dissolve into a puddle of rain”), pero también en ‘Love You Right’, que entre percusiones new age y un denso ambiente, evoca el doo-wop de décadas atrás a través de la sencilla ternura de sus rimas.
El diálogo de Orton con la naturaleza en ‘Celestial Light’ («The landscape is speaking a language between us wherever I go») ofrece otro de los momentos más evocadores de un álbum que convive continuamente con la alegría y el dolor, dejando que la luz rellene las grietas creadas por el sufrimiento, como bien describe ese pasaje de ‘Love You Right’: “You go and weave a fine gold thread / In all the places that I break”. Esta pista sirve como clímax emocional del disco antes de la calma épica de ‘Otherside’, que con ecos a ‘See the Sun’ de Dido resulta la canción más luminosa y afirmativa del proyecto, y no solo porque afirme literalmente: “sigo viva, sigo aquí”.