- Publicidad -

‘Se tiene que morir mucha gente’: la voz de la depresión protagoniza la mejor comedia del momento

Numerosas series españolas recientes, como ‘Fleabag‘ o ‘Cardo‘, han contado en los últimos años la tragicomedia de tener treinta años en el siglo XXI. ‘Se tiene que morir mucha gente’ es una de ellas, pero tiene algo especial. Ese algo es el inteligente guion de Victoria Martín, que adapta para Movistar+ su novela homónima, construyendo una historia sobre tres amigas cuya relación empieza a resquebrajarse cuando la vida adulta demuestra no parecerse en nada a lo que habían imaginado.

Bárbara (Anna Castillo), Maca (Laura Weissmahr) y Elena (Macarena García) son tres amigas de la infancia que, ya en la treintena, parecen niñas atrapadas en cuerpos adultos. Bárbara sufre depresión, es adicta a las pastillas y nadie valora su trabajo como guionista; Maca no consigue abrirse camino como actriz y sobrevive trabajando de camarera; y una embarazadísima Elena aparenta llevar una vida perfecta mientras, por dentro, es un auténtico despojo humano. Casada con un hombre treinta años mayor que ella, ni siquiera tiene claro que quiera ser madre cuando está a punto de dar a luz.

- Publicidad -

La serie navega una fina línea entre el humor costumbrista, la comedia cínica y una caricatura casi surrealista, especialmente a través del exagerado -y casi inverosímil- personaje de Elena, capaz de cambiar de personalidad como quien aprieta un botón.

Sin embargo, la serie nunca pierde el contacto con la realidad gracias a la sutileza del guion, tanto en los diálogos como en su retrato de la precariedad laboral y emocional de toda una generación. El momento en que Elena sostiene a su bebé recién nacido y Bárbara pregunta si realmente es suyo es un retrato brillante de la disociación provocada por la depresión, y uno de los muchos instantes en los que Martín demuestra una enorme capacidad para observar lo cotidiano.

- Publicidad -

De hecho, la depresión de Bárbara acaba convirtiéndose casi en el cuarto personaje de ‘Se tiene que morir mucha gente’, y ahí hay que elogiar el trabajo de Sofía Otero interpretando la voz más oscura de su protagonista. La niña acompaña a Bárbara a todas partes para recordarle sus peores miedos y confirmar todas sus inseguridades. El gran reto de Bárbara no será hacerla desaparecer, sino aprender a no creerla. El toma y daca entre ambas genera algunos de los momentos más hilarantes de la serie, pero también varios de los más conmovedores, especialmente durante su enfrentamiento final.

Con este personaje, Martín consigue una hazaña poco habitual: hacer humor negrísimo sin que nadie salga realmente dañado. Todos tenemos pensamientos terribles sobre los demás, pero suelen quedarse en nuestra cabeza. ‘Se tiene que morir mucha gente’ les pone cuerpo y voz, y precisamente porque permanecen en el terreno del pensamiento puede permitirse llegar mucho más lejos que otras comedias. El resultado es un humor afilado y cruel que nunca traiciona la humanidad de sus personajes.

Son muchos los hallazgos cómicos que hacen que uno se parta de risa a lo largo de estos seis capítulos de media hora. Las pullas constantes de Elena hacia su marido por la diferencia de edad son desternillantes; Maca funciona precisamente porque nunca intenta romper el estereotipo de la lesbiana, sino habitarlo con absoluta naturalidad; y Bárbara convierte su depresión en una inagotable fuente de exabruptos memorables.

Cada una de las tres protagonistas es compleja por separado, pero juntas construyen un retrato muy vivo de una generación que ha llegado a los treinta sin sentirse realmente adulta. ¿Tener 30 era esto, de verdad?

A través de escenas como las del programa ‘Menudo lío’ o el delirante retiro con las señoras de la comuna, Victoria Martín va desmontando poco a poco las defensas de sus personajes hasta dejarlos completamente expuestos. La historia no termina de cerrarse -quizá porque confía en que el espectador complete los huecos, quizá porque pide a gritos una segunda temporada-, pero sí deja la sensación de haber encontrado una voz propia dentro de un género que empieza a estar muy transitado.

Numerosas series españolas recientes, como 'Fleabag' o 'Cardo', han contado en los últimos años la tragicomedia de tener treinta años en el siglo XXI. 'Se tiene que morir mucha gente' es una de ellas, pero tiene algo especial. Ese algo es el inteligente guion...'Se tiene que morir mucha gente': la voz de la depresión protagoniza la mejor comedia del momento