Música

Interpol / This Mirror Weighs a Ton

Hay algo poético en que una banda llamada Interpol sea una de las más preocupadas por denunciar la deriva del mundo. En el preciso instante en que Paul Banks nos hablaba durante una entrevista reciente del auge de la derecha, de la expansión de bulos, de las dificultades para diferenciar entre realidad y “fakes” en la red, las calles de Madrid se llenaron de sirenas de policía y ambulancias.

Oliendo la cercanía del fin de nuestros tiempos, estas nuevas canciones de Interpol están escritas desde las puertas de un abismo cada vez más cercano, el que aparece mentado de manera explícita en ‘Darling Thoughts’. Hablan de soldados enterrados sin que sus familias sepan dónde se encuentran (‘Wounded Soldier’). De cómo caemos como sociedad con la conspiranoia y el terraplanismo de «arriba es abajo» (‘So Does the Reindeer’).

Hay algún espacio para la esperanza, materializado en el optimismo de ‘Wake Up’. “Es posible que un día me despierte”, asegura Paul Banks. También ofrece cierto confort ‘Iron City’, dedicada a Nueva York, siempre un oasis progresista en medio del conservadurismo estadounidense, y ahora más que nunca, con la llegada a la alcaldía de Zohran Mamdani. “Puedo sentir tu amor, ciudad de hierro / Puedo construirte”.

Son estas, dos canciones muy importantes para comprender lo que son Interpol en 2026. ‘Wake Up’ representa la garra post-punk con que los conocimos en los 2000, también presente en ‘See Out Loud’ -con una estrofa entonada por Daniel Kessler- y en ‘Wings on Fire’. Y por su parte ‘Iron City’ representa su voluntad de ofrecer cosas nuevas, esta vez ejecutada por el meticuloso Andrew Wyatt (Rosalía, Charli XCX) en los arreglos. En este tema es responsable de las campanillas que tintinean cada vez que aparece el estribillo, como lo es de que tantas grabaciones huyan del rock clásico para ofrecer otras texturas. Las que libran a estos Interpol adultos de seguir queriendo

ser The National.

Las cuerdas al final de ‘Ever the Actor’ o todo el halo conseguido en el tema titular y de apertura, ‘This Mirror Weighs a Ton’, están entre lo mejor de este álbum. Como también los puntuales coros que Juliet Seger-Banks -esposa de Paul- aporta tanto en esta canción como en la gran gema perdida del disco, ‘Enemy’. No es la canción más crítica, contestataria, ni obvia. Al contrario, se recrea en el cripticismo como tantas letras de Paul Banks. Y sin embargo es una de las más emocionantes en melodía y arreglos.

Llegados a su 8º álbum, Interpol no han dado con esa obra sin relleno que proclaman. Uno esperaba algo más potente para cerrar un disco con tantas aristas que el prescindible ‘Sudden’. Lo que sí tienen son cosas importantes que decir. No están aquí ni por inercia ni para repetirse: tienen mensaje y un objetivo.

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Publicado por
Sebas E. Alonso