Es una pena que a Hikki le haya afectado bastante el tema de separarse de su marido, Kazuaki Kiriya el año pasado. Y lo decimos porque eso se ha dejado notar, y mucho, en ‘Heart Station’. Desgraciadamente, en lugar de influir para bien en su quinto álbum en japonés y séptimo de toda su discografía, le ha dado por ponerse melosa, incluso ñoña en algunas ocasiones y, aunque nos deja extraordinarias muestras de su calidad (no en vano, tiene el privilegio de poseer el récord de ser la más vendedora de la historia de un mercado musical tan vasto, cambiante y exigente como el japonés) en algunos de sus temas, muchos otros no llegan ni a la altura del betún al resto de sus trabajos (véase, por ejemplo, ‘Ultra Blue’ o ‘Exodus’, un más que decente disco en inglés).
El primer single de ‘Heart Station’ –internacional, me refiero, el primero en Japón fue una canción en japonés– ya apuntaba maneras con un título llorica a más no poder, ‘Flavor of live’, en el que la cantante se despachaba a gusto incluso convirtiéndolo en una triste balada más propia de Eurovisión que de Utada. El segundo, por suerte, nos trajo dos de los mejores temas de este trabajo: ‘Kiss & Cry’ y ‘Beautiful World’, que a algunos nos hicieron volver a recuperar las esperanzas… Por poco tiempo, porque con el lanzamiento internacional del disco fue fácilmente comprobable lo que algunos de sus fans más acérrimos aseguraban: ‘Heart Station’ es más un paso atrás que un paso adelante, muy a nuestro pesar. Y muy a pesar de su primer corte, ‘Fight the blues’, que nos hacía predecir menos medios tiempos y más tralla. Y mira que incluso los medios tiempos benefician a la japonesa, y para muestra, ‘Be my last’.













A los Hooverphonic les ha dado por dejar a un lado el trip-hop (no me extraña, ahora que incluso sus máximos exponentes, 






Crystal Castles tenían muchas ideas para publicar un buen disco. Aunque quizá no tantas buenas ideas como para publicar un disco de 16 canciones. Después de mucho dudar sobre si 





El australiano luego residente en Los Ángeles, ahora residente en Londres (evidentemente, es lo que mola) ha encontrado la gallina de los huevos de oro. Al menos eso me parece a mí, porque su primer disco, ‘Sam Sparro’ (¿llamar a un disco con tu nombre no es un poco cutre?), me ha resultado de lo más agradable de escuchar. Y poco más, porque no nos vamos a negar que nuestro querido Sparro se ha marcado un disco facilongo, con un single más que resultón (






Madonna actuará en Alicante, o al menos eso se desprende de 


