
Es una gozada que años después de nacer el post-rock, podamos seguir disfrutando de él con el grupo gracias al que muchos lo descubrimos. En este ‘Mr. Beast’ no hay lugar para las intensas vueltas de tuerca de minutos y minutos que han caracterizado siempre los discos de Mogwai (especialmente los tres primeros), pero sí grandes canciones. Siempre que escucho ‘Friend of the night’, single de presentación, rápidamente pierdo la cuenta del número de veces seguidas que llego a escucharla. El tema que abre el disco, la casi siniestra ‘Auto Rock’, también se sirve de la conjunción entre piano y guitarras para cortar respiraciones y provocar escalofríos. Pero sobre todo ‘Auto Rock’ sirve como introducción para la terrorífica ‘Glasgow mega-snake’, una de las mejores canciones de su carrera, perfecta muestra del sonido Mogwai y más que digna de ‘Young team’ o ‘Rock Action’. También hay en ‘Mr. Beast’ recuerdos al sonido ‘Happy songs for happy people’ (2003), que muchos han calificado como «música de ascensor» (a mí no me parecía tan malo), concretamente en ‘Acid food’, pero, aunque me duela decirlo por el cariño a Sigur Rós, se mantienen mucho más elegantes, discretos y sutiles que ellos. Una pena que no hayan pasado del top 31 inglés en álbumes, porque estamos ante su tercer mejor disco, y tratándose de Mogwai, no es poco. 8



















En estos días en los que ‘Aquí hay tomate’ y el diario ‘Qué’ frivolizan con la anorexia al hilo del escándalo de las modelos escuálidas de Cibeles, recomiendo un fascinante libro que también tiene que ver con los desórdenes alimenticios, esta vez en estado puro. Se trata de ‘Biografía del hambre’, de la belga (aunque nacida en Kobe, Japón) Amélie Nothomb.

Ringleader of the tormentors (2006): Hace unos meses salía la noticia. Morrissey grababa este disco de horrible título junto al productor de rock y glam Tony Visconti y amenazaba con incluir en él coros infantiles. Nos temíamos lo peor y nuestros presagios se han cumplido. Las voces de niños son tan horripilantes como pensábamos y estamos claramente ante una obra menor de Morrissey, después del que fue uno de mis discos favoritos de su carrera, ‘You are the quarry’. La cosa empieza mal con ‘I will see you in far off places’, un tema que no puedo oír sin quitarme de la cabeza el ‘Baba’ de Alanis Morissette, y sigue con ‘Dear God, please help’ y el single ‘You have killed me’, que, sin estar mal, no pertenecen precisamente a lo mejor de su carrera. La frustración se sigue alternando con la satisfacción en el resto del disco. ‘Life is a pigsty’ empieza bien, pero después de 7 minutos de lluvia y repetición, no te dan precisamente ganas de volver a escucharla. Por el contrario, la balada ‘I’ll never be anybody’s hero’ o ‘In the future when all’s well’ están bastante bien. En resumen, ni hecatombe ni uno de los discos del año. 6


