Una combinación de melodías de bella melancolía, una voz entre la pereza y el desencanto y unas letras donde la tragedia se relata cotidiana y casualmente.
¿Os acordáis de aquello de “Mónica Limón, Mónica Naranjo”? ¡Cómo olvidarlo! Pues a los creativos de la cerveza Shandy les tiene que haber funcionado...