Que perezón. El aragonés lo habla quien lo habla y es una parte muy minoritaria de la población. Darle cuerpo de lengua oficial y acabar imponiendose a todo el mundo porque forma parte de la identidad cultural del pueblo aragonñés, y bla, bla, bla. es cuestión de tiempo. Por poner la tirita antes de la herida, no lo estoy comparando con el catalán, o el gallego, cuya implantación en su territorio (y fuera de él) no es en absoluto comparable con lo del aragonés. Protegerlo? Sí, sin duda. Oficializarlo? No.