En Euskadi la educación se divide en tres modelos: el A, en castellano, el B, bilingüe y el D, en euskera. Apenas un 5% de los padres han pedido el modelo A para sus hijos en primaria este año. La educación en castellano ha ido reduciendo su implantación, según el Gobierno vasco, por falta de demanda. Según los padres de la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística, (que protestan porque creen que se margina el uso del castellano y se priva a sus hijos del derecho a escolarizarse en esa lengua), estos centros se han ido convirtiendo en guetos de inmigrantes por falta de apoyo e inversión.
Lo que ha hecho el Gobierno vasco, que no tiene poder en el Parlamento para reformar la ley de educación, es fijar como objetivo mínimo un nivel muy alto de euskera. Así, “obligan a los centros a conseguir un nivel tan alto de euskera que la única forma de lograrlo es la inmersión total [todas las asignaturas impartidas en idioma vasco]”, dice Susana Marqués, miembro de la asociación. Marqués opina que el origen de esta política está en que “en todos estos años no han conseguido el bilingüismo”. Después de más de 20 años educando en euskera, este idioma no está en la calle. Ni si quiera todos los que han estudiado íntegramente en euskera toda su vida lo dominan.