Con todo esto de la vigilia, unx se da cuenta del enorme componente emocional que rodea al catálogo de Madonna, sobre todo para aquellxs que la seguimos desde prácticamente la infancia. El otro día mencionaba lo bien –considero yo– que había envejecido la producción tanto del primer álbum como de «True Blue» (1986), pero empiezo a estar convencido de que gente menos familiarizada con estos discos seguramente no diría lo mismo. No tengo claro si me estoy explicando bien. Para mí, la vigencia de estas canciones sigue siendo absoluta, para quienes las visiten ocasionalmente quizá la sensación sea distinta.
En fin, voy a «True Blue» (1986), que me alejo del tema. Este álbum es la confirmación de la iconicidad de Madonna ya desde la portada con la foto de Herb Ritts. Me encanta lo natural que suena su voz, rasgada pero dulce, aún apenas educada. Quizá TB sea el único corte que remite por momentos al tratamiento vocal que se hacía en LAV o MG. Las cuerdas de PDP son legendarias, maravillosas, y una intro estupenda al disco. OYH –que no sé dónde leí que había rechazado Cyndi Lauper, y que originalmente es una canción latinoamericana interpretada en español– me parece una de sus canciones más legendarias, aunque el comienzo en la versión Maxi siempre me gustó más. WH es un pepinazo que mereció ser single. Me flipa en la gira del 87, con sus pistolones y su rollo gánster. LTT es LA CANCIÓN. El hecho de que la propusieran como avance y carta de presentación del disco fue un golpe en la mesa para callarles la boca a quienes decían que la de Michigan era flor de un día, al tiempo que daba buena cuenta de su versatilidad. Es, sin duda, su mejor balada, medio tiempo o como queráis llamarla. WTP es una chorradita muy agradable, muy Motown y muy 80s al mismo tiempo. Creo que no le viene bien su posición en el tracklist, después de tremendo temazo como es LTT y antes de TB, que tiene arreglos muy parecidos pero es infinitamente mejor. A LIB, aunque es una canción que he aborrecido en algunos momentos, hay que reconocerle lo bien que “se mantiene” con la edad. Qué bien producida está, qué bien suena siempre, qué estrofas, qué estribillo, qué flamenca yeyé. Desde luego, si se la hubiera quedado Michael Jackson, no habría sido lo mismo. Seguro, vamos. Ni en cuanto a resultado ni en impacto.
JJ, junto a WTP, es la otra chorradita del disco, pero entra igual de bien, no estorba y conecta las tres canciones con el pop chicloso de los 50 y 60 del que bebe buena parte del álbum. El cierre, con LMTWGR, aunque sé que no es una canción muy querida entre fans, a mí siempre me ha encantado.
En fin, que «True Blue» es maravilloso, ideal para iniciarse en el catálogo ochentero de Madonna para lxs que aún no lo hayan hecho. Le tengo taaaanto cariño. Canciones favoritas: OYH, WH, LTT, TB, LIB. Un 9,5.