La caída en los Brits durante Living for Love me resultó muy dura de presenciar, incluso algo traumatizante, me atrevería a decir. La vi en directo y, por unos instantes, tuve la sensación de que era ficción: ¿cómo podía ocurrirle aquello a Madonna? Unos segundos que se eternizaron y que a todos nos dolieron en el alma.
A posteriori, me encantó esa segunda lectura —y no menos importante— que tiene dicho acontecimiento: la resiliencia, el seguir adelante frente a la adversidad, la fuerza. Esa noche dormí mal. Sé que suena muy exagerado, pero creo que muchos me entenderéis. Al día siguiente, todos mis allegados me preguntaban por lo mismo y yo parecía el asistente personal de Madonna, dando explicaciones.
Aun sabiendo que no fue culpa suya, sino debido a un mal funcionamiento, en cierto modo aquella caída también significaba que Madonna no era eterna: era humana, imperfecta y mortal. Todavía hoy, pese a que la actuación en sí es preciosa, me duele revivir esos segundos en los que tuve la sensación de que algo en mí se derrumbaba.
En cuanto a Rebel Heart, lo que verdaderamente me apena es que no pudo hacer las cosas a su ritmo ni entregarnos un producto tal y como ella hubiese deseado. Yo creo que ahí hay un muy buen disco, solo que no la dejaron terminarlo. Hay muy buenas canciones. Y sí, saber que “Rebel Heart”, la canción, podría haber tenido un destino diferente también me deja algo tocado. 😅