Confesiones del homosexual más afortunado de Europa
¿De dónde saca uno fuerzas para escribir esta última entrada de la Vigilia Madonnica mientras Confessions II da sus primeras bocanadas de aire en este mundo? Esperaré a mañana o a encontrarlo por ahí en calidad alta, lo que antes suceda. Mientras tanto, I'm gonna delay my pleasure (que se lo cascó a Graham Norton como "delay gratification" el otro día, reina freudiana) y a rememorar estos últimos años de mi vida con Madonna de mi vida.
Madame X es un enigma. Ya ha quedado claro que Madonna quiere ser la escritora de su propia leyenda. Y, como el diablo en El exorcista, "mentirá, pero mezclará mentiras con verdades para confundirte". La anécdota de que Martha Graham le puso el mote de Madame X puede ser cierta o no, pero yo, ante la duda y tras haberme dejado en evidencia otras veces, me la creo.
Vamos al disco. Me encanta. Yo también era de los Malumaescépticos y mis primeras escuchas de Medellín fueron como con repelús hasta que un amigo me dijo que me lo escuchara desprejuiciadamente, que tenía más chicha de lo que me parecía. Y qué revelación. Medellín requiere que apagues el sonido del mundo y solo prestes atención a esos sintes levísimos que armonizan la canción y que, si toses, te los pierdes. Esa es la actitud con la que entré en Madame X. Tras dos discos en Interscope dispersos, con su poquita de EDM, su poquita de trap, su poquita de lo que le apeteciera, Madame X no es, en mi opinión, un disco cohesivo (más bien lo contrario), pero funciona como unidad porque vive en su propia dimensión ajeno a todo lo que pasa a su alrededor. Sirva de ejemplo Dark Ballet, donde vuelve a sacar a relucir a Juana de Arco (como la bellísima balada de Rebel Heart) y homenajea de nuevo a La naranja mecánica tras los drugos de Keep It Together en el Blond Ambition. Para mí, siempre será un tributo más bien a Wendy Carlos, aunque no recuerdo oírla mencionada en ninguna entrevista. A lo largo del camino, un festival de músicas del mundo y lugares comunes en las letras de Madonna (estar loca de amor y/o deseo y los viajes físicos y espirituales, sobre todo) que tienen su momento álgido en Killers Who Are Partying. Todo lo que se puede decir de esta letra, para bien y para mal, es que es el rap de American Life pero x1000 (¿por eso encaja tan bien la canción en la gira?). Pero tampoco podemos acusar a Madonna de vivir ajena del todo a la realidad: en la versión en directo, Israel se convierte en Palestina. Que desearía mucho más de ella, pero, a regañadientes, se lo compro.
Anuncia la gira (grito gay) en teatros (grito supergay) y consigo dos entradas muy buenas para mi hermana y para mí en Lisboa. Luego, dos aún mejores y digo "pues nada, una semana de vacaciones en enero en Lisboa". Después, nuevas fechas y consigo dos que te cagas de buenas, la ostia de buenas, una semana antes de las fechas anteriores. Total, que organizo un viaje de 19 horas a Lisboa y unos días de vacaciones a la semana siguiente.
Comienza la gira. Comienzan las cancelaciones. El miedo se palpa en el ambiente. El homosexual más afortunado de Europa del título de la publicación soy yo: los tres conciertos a los que iba a asistir se celebran. La veo desde tercera fila, se sienta a dos gays de distancia durante el momento beer bitch y clavo mi pupila en su pupila azul. Comparto planos con ella en la grabación de la gira. Life goals. Una locura, pero la pandemia mundial que se nos venía encima me dio la razón: hazlo, que mañana a lo mejor estamos muertos.
Cuántas cosas se me quedan sin comentar. Como desarrollar la caída de los BRITS a través de los ojos de Tracy Thorn en su preciosa reseña del Madame X Tour. O hablar de por qué me parece una working class heroine que se ha hecho millonaria trabajando y no especulando. De que casi se nos va sin comerlo ni beberlo. Del Celebration Tour, dos días de celebración y éxtasis en Barcelona. O del último vídeo que ha hecho para Vogue Italia, donde reproduce Ciao Bella en una cajita de música, reina antifa. Es reina de tantas cosas...
En el rato que he estado escribiendo he localizado los mp3 de Confessions II y he puesto a bajar los flac (mirad en vuestra alma, wink, wink) y leo todo lo que me da tiempo en distintos foros. No sé si resistiré todo el día sin escucharlo; si no lo consigo, abrazaré mis incoherencias y mis imperfecciones, que para eso he tenido la mejor maestra.
¡Un abrazo a todo el mundo y gracias por compartir tantos recuerdos estos días!
Rebel Heart < Madame X
