Y bueno, ayer tuvimos la "closing party" con David Guetta (al módico precio de 66 euros extra si tenías el abono y de 88 euros si comprabas la entrada suelta).
Pues bien, fue la jornada más masificada y agobiante, con todos los asistentes acumulados en un único espacio. Guetta pinchó una sesión buenrollera y resultona y el montaje, pues tal, vez, junto con el de Aitana, de los más efectistas de la edición, con unos visuales de alta resolución que estaban bastante chulos. Dicho esto, y pasada la euforia inicial, pues es como estar en una discoteca un sábado, pero no, wait! que es domingo, y al día siguiente sonará el despertador a las 07'00, así que realmente cuesta relajarse, disfrutar y dejarse llevar y no estar pensando en las horas de sueño que te quedan (y las que has perdido después de 3 días de festival).
Estuvo bien? Sí. Valía su precio? Para mí, no, aunque eso ya es una cuestión personal.
Y, aunque sé que no es lo mismo un dj que un/a performer o cantante, no puedo evitar volver a pensar en el machismo en el mundo de la música, viendo que Aitana llevaba músicos en directo (y alguna parte enlatada, claro), un cuerpo de baile que la acompañaba de maravilla y un vestuario más o menos acertado, pero adecuado al show mientras que Guetta salió a pinchar en vaqueros y camiseta tras una mesa de mezclas y cogió el micro tres veces para decir "good night Mallorca, are you ready for the party?".