Hoy, de camino a la oficina, venía escuchando el tramo final del disco, las últimas cinco canciones. Qué bonita es esa parte: más tranquila, introspectiva y melancólica. Además, esas canciones brillan aún más por el contraste con los temas que las preceden, mucho más enérgicos y bailables. Me parece un cierre precioso y muy emotivo para el disco. Me deja esa tristeza dulce que solo provocan las obras que sabes que vas a echar de menos cuando terminan y, al mismo tiempo, una profunda gratitud por el viaje que nos ha regalado.