FIB Heineken 2010: domingo

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FIB Heineken 2010: domingo

fib heinekenPoner punto y final a un festival como el FIB siempre da pena. Son cuatro días de -prácticamente- no parar. De ver a bandas que difícilmente podrás volver a ver pronto (Gorillaz); que es posible que no vuelvas a ver nunca (The Sunday Drivers); que esperas ver pronto otra vez y seguirles la pista (Two Door Cinema Club) o que suponen la constatación de que son uno de tus grupos favoritos con diferencia (Hot Chip). Es por eso que, como todos los años, hoy nos lamentamos desde el tren porque, un año más, tenemos que decir adiós a Benicàssim.


two door cinema clubTwo Door Cinema Club: Los irlandeses (del norte) dieron un magnífico concierto en el que demostraron que les sobra y basta con un solo álbum para meterse al público en el bolsillo, que bailaba completamente enfervorizado. En su repertorio, auténticas muestras de la grandeza del pop como ‘This Is The Life’, ‘Something Good Can Work’ o el grower indiscutible ‘I Can Talk’, que puso a todo el mundo a bailar hacia el final del concierto. El cantante dijo que había perdido la cartera y las gafas de sol, se le había roto el ordenador y que le habían tirado vestido a una piscina pero que había tenido el mejor fin de semana de su vida. Lo que posiblemente no supiera es que estaba dando uno de los mejores conciertos del domingo.

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Ellie Goulding: Con motivo de la cancelación de Lily Allen, Ellie fue transferida al Escenario Verde. No consiguió llenarlo (nada más lejos de la realidad) y terminó apelando al público para que la animase, recordando continuamente que ella no debería estar allí y que su paso por el Verde era algo que tenía más que ver con las circunstancias que con otra cosa. Por desgracia su show solo sirvió para confirmar aun más que un concierto como el de Lily era necesario el domingo. Con su guitarra, al más puro estilo de Jewel, desgranó en acústico las canciones de ‘Lights’. Destacaron poderosamente ‘The Writer’, ‘Under The Sheets’ o ‘Starry Eyed’, pero todas resultaron excesivamente lentas y monótonas.

Parade: En formato cuarteto y con la ayuda destacada de una corista que a veces bailaba dando animados saltitos, Antonio Galvañ centró su repertorio en la presentación de su último disco de estudio, ‘La fortaleza de la soledad’, del que sonaron canciones como la titular, ‘Stephen Hawking’, ‘Proyecto Genoma’ o ‘El astrónomo melancólico’, junto a temas más antiguos como ‘Todas las estrellas’ y alguna versión sorpresa, como la popular ‘Vamos a la playa’ o el tema perdido ‘La tristeza de un electrón’, ya recuperado por Prin La La, aunque curiosamente el uno no mucho mejor acogido que el otro.

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foalsFoals: Como para dejar claro que Foals son una cosa totalmente distinta al indie-rock moderno y bailable con el que se les quería encasillar al principio, el grupo se deshace de ‘Cassius’ nada más comenzar su set, soltándola en segundo lugar. Su concierto, muy acertadamente programado fuera del Escenario Verde, tampoco es la sucesión de hits que se espera de la típica banda británica que toca en el FIB, pero su público entiende perfectamente la intensidad que contienen canciones como ‘Spanish Sahara’ o ‘Miami’, que son muy bien acogidas. Aunque la audiencia no llegó a vibrar de manera histórica, el set sí fue lo suficientemente triunfal como para que otro fiber se subiera de pie a hombros de sus colegas para mostrarse al público completamente desnudo. Buena señal. Notable, probablemente alto en un recinto cerrado.

Dizzee Rascal: Dizzee dio un concierto que fue evolucionando de lo espeso a lo pop y al delirio colectivo gracias a la aparición en su setlist de canciones como la enorme ‘Dance Wiv Me’ que hizo junto a Calvin Harris o ‘Dirtee Disco’. Como MC no paró de animar al público, que tampoco paró de repetir todos los «hey hos» y «uh uhs» correspondientes. Era curiosa la noche hip-hopera que se había preparado en el Escenario Verde por primera vez. Lástima de la cancelación de Lily Allen porque entre Dizzee, Lily y Gorillaz, el resultado podría haber sido curioso, nuevo y además sobresaliente.

Echo & The Bunnymen: El grupo, que felicitó a España por ganar el Mundial, volvió a Benicàssim y al final escuchar ‘The Killing Moon’, una de las mejores canciones de la historia, mientras te golpea en la cara el viento del festival va a convertirse en un bonito clásico. Sin embargo, al grupo parece que le falta algo de conexión con las nuevas generaciones, quizá por lo cada vez más holgazanes que somos para recuperar éxitos antiguos como ‘Nothing Lasts Forever’ o, peor aún, singles recientes de «comeback» como ‘Think I Need It Too’.

gorillazGorillaz: La banda virtual de Damon Albarn quizá dio el que fuera el mejor concierto de todo el festival. Con una pantalla gigantesca en la que se sucedieron proyecciones de sus vídeos y de los muñecos que ponen cara a las voces de Albarn y su banda, Gorillaz repasaron ‘Plastic Beach’, su disco más reciente. Snoop Dog hizo su aparición a través de las pantalla en el inicio del concierto, pero otros participantes de ‘Plastic Beach’, como Kano o De La Soul sí aparecieron sobre el escenario (en el caso de Kano, con la camiseta de Iniesta, a falta de que Lily Allen la llevara. ¿Estarían conchabados?). Albarn no se olvidó tampoco de sus dos primeros discos, y cerró un magnífico concierto (quizá con alguna balada de más) con ‘Feel Good Inc.’ y ‘Clint Eastwood’.

Lindstrøm & Christabelle El público del FIB no parece muy influido por Pitchfork y decidió no pasarse por el concierto de Lindstrøm y Christabelle. Llegando bastante tarde era perfectamente factible ponerse en primera fila, en frente del mismísimo guaperas. Inexplicable, por otro lado, la decisión del gurú de la electrónica actual de seguir publicando con un personaje como Christabelle, que parece sacado de la resaca electroclash. Vestida con una malla de cada color y con un vinilo en la cabeza, entre otras cosas, esta Róisín Murphy wannabe se dedicó a malbailar de un lado a otro del escenario con bastante poca gracia. Una pena porque las bases casi synthpop y vocoders de él, con alguna idea funky incorporada, a veces se acercaban a la categoría de hit.

Midnight Juggernauts: El grueso del público llegó tarde al concierto de los australianos, a causa de la hora a la que terminaron Gorillaz. Con un sonido demasiado sucio y muy flojo al principio (algo que ya les había sucedido a Cut Copy el día anterior), los fibers tardaron un poco más de lo normal en entrar a su show, que se animó de verdad sólo con los tres últimos temas.

Yuksek: Muy efectiva la idea de utilizar la mitad del tiempo para hacer una sesión y la otra mitad para hacer concierto. Yuksek puede jactarse de haber tenido a la gente bailando de lo lindo desde el principio hasta el final. Aunque al comienzo los asistentes eran más bien escasos, la típica gente que pasaba por ahí se fue uniendo a una propuesta que divagó entre el pop, la electrónica y el techno. Cuando se despidió, cogiendo el micrófono (algo que ya había hecho para presentarse) antes de la última canción y hablando inglés con un afiladísimo acento francés, se le notaba realmente emocionado. Y no es para menos.

Leftfield: El grupo aprovechó la megapantalla colocada en el Escenario Verde por Gorillaz, que habían actuado un par de horas antes, para ofrecer también un buen espectáculo audovisual, protagonizado por proyecciones cibernéticas que, sobre todo en forma de sol, hipnotizaban a un más que tocado público ya a las cuatro de la madrugada del último día, que difícilmente podía coscarse ya de lo que veía, oía y hacía. No obstante, su recuperación de la electrónica noventera de canciones tipo ‘Phat Planet’ fue entretenida y nos puso de buen humor para aguantar hasta que nos echaron con las escobas. Sebas, Farala

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