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San Miguel Primavera Sound 2011: viernes

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San Miguel Primavera Sound 2011: viernes

Sufjan Stevens: El equipo de JENESAISPOP puede sentirse afortunado, puesto que todos los que las pedimos, conseguimos entradas para ver el show de Sufjan en el Auditori Rockdelux el viernes. Poco después nos hemos enterado de que el concierto del jueves fue algo distinto, aunque tampoco demasiado. Coincidimos con mucha gente, eso sí: lo más probable es que el concierto de Sufjan fuese el mejor de todo el festival. El cantautor tiene una personalidad magnética, que engancha desde el primer momento con su forma de hablar y moverse, algo que consigue que te sumerjas en un espectáculo de sonido, luz y color diseñado con un único fin: que los espectadores terminen sumergidos en el mundo fantástico que recrea ‘The Age Of Adz‘.

Aunque su último disco es algo polémico (quizá porque se trata de un álbum complicado, que requiere de escuchas y reflexión), esto no fue impedimento para que el Auditori estuviese abarrotado de gente, y eso que la hora a la que estaba programada la actuación obligaba a los asistentes a llegar al recinto a eso de las cuatro de la tarde. Stevens y su banda saltaron al escenario ataviados con trajes fluorescentes (en el caso de él en un principio con alas), imitando el arte de su último disco, y compaginándolo con las fascinantes ilustraciones procedentes de o basadas en el trabajo profético de Royal Robertson, como bien explica Sufjan a mitad del concierto. Con todo ello, Sufjan lleva a buen puerto un apabullante concierto en el que hace pocas concesiones a otros discos (aunque sí suena, para abrir, ‘Seven Swans’, y alguna pista de su EP ‘All Delighted People’) y que resulta tan emocionante que a veces se hace difícil contener las lágrimas durante ‘Vesuvius’ o mientras suena la preciosísima ‘Impossible Soul’. El final del concierto, una fiesta, con gran parte del público congregado en las primeras filas ante el llamamiento de Sufjan diciendo que para él se trataba de un momento muy inspirador y emocional, y que nadie dudase en levantarse y bailar si así lo sentía. Al finalizar la actuación, con el bis de ‘Chicago’, el público congregado no pudo más que soltar una enorme ovación y hasta Sufjan Stevens se deshizo en agradecimientos. Como ya dijimos en Twitter y por muy moñas que suene: probablemente uno de los mejores conciertos que hemos visto en nuestras vidas. Farala.

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Tennis: Todavía con Sufjan en mente, era difícil concentrarse en el pop mono pero algo inofensivo de Patrick Railey y Alaina Moore. Ella a las voces y a los teclados y él, vestido más como un señor que como un indie, tocando una guitarra tan próxima a la música alternativa de los 80 como a la de los años 50, se vieron acompañados por un tercer miembro a la batería. Alaina logró marcarse algún baile a lo ‘Flashdance’ cuando no tenía que tocar nada, y sí cautivaron hits como la excelente ‘Marathon’, que presentaron como una canción para navegar por la noche. Sebas.

M. Ward: Solo unos días después de haberle visto actuar en solitario en un formato intimista, Matt Ward se presentó con banda en el escenario San Miguel. Básicamente hizo un show muy similar al que le pudimos ver hace un par de años presentando ‘Hold Time’, con la novedad de sumar dos sets de batería, algo que, la verdad, parecía innecesario. En cualquier caso, canciones sobradamente magnéticas y dulces como ‘Poison Cup’, ‘To Go Home’, ‘Whole Lotta Losin» (de Monsters Of Folk) y sus adaptaciones de ‘Rave On’ de Buddy Holly y ‘Roll Over Beethoven’, encajaron sin problemas en el gran escenario y fueron perfectas para retomar el pulso al festival tras el shock post-Sufjan. Raúl.

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James Blake: Como había sucedido el día anterior durante The Walkmen, el Escenario Pitchfork se vio completamente comido por otros. Era imposible escuchar con propiedad la propuesta minimalista de James Blake, cuando se confundían sus pequeños sonidos llenos de detalle (el grupo actuaba en formato trío como hemos visto en la tele) con bajos y graves que llegaban desde otras actuaciones del festival. Hoy en Madrid en una sala cerrada, en este caso Joy Eslava, correrá mejor suerte con toda probabilidad, pues la cosa pintaba muy bien. iko.

Pere Ubu: La banda de Cleveland, Ohio, hacía repaso de su disco más poderoso, ‘The Modern Dance’ (1978). Eso sí, «comentado». David Thomas, un «frontman» atípico (parecía un personaje salido de la película de Oliver Stone ‘Giro al Infierno’, un viejo cascarrabias con camisa de cuadros, pantalones anchos, tirantes y muy malas pulgas), introducía al personal en el contexto de cada uno de los temas del álbum, con unas increíbles historias que declamaba como si fuera un párroco loco de un polvoriento poblacho texano arengando a la concurrencia. Quizá la escena más incongruente de este festival sea la de jóvenes de veintipocos años bailando frenéticamente mientras la música sonaba y Thomas, arriba en el escenario, se sentaba en una silla y comenzaba a beber de su petaca. Y es que temas como ‘Nonaligment Pact’, ‘Street Waves’ o ‘Chinese Radiation’ siguen sonando tan potentes como el primer día, cuando acuñaron el término «art punk». Un directo sobresaliente de la gente más freak del festival (una bajista que parece una ama de casa, un batería remedo de J Mascis, un teclista que recordaba más a Ximo Bayo que a cualquier cosa punk) al que lo único que se le puede reprochar es un volumen más bajo de lo que me hubiera gustado. Merridew.

The National: Sorprende que los de Ohio no le dediquen más tiempo a ‘High Violet’, su último trabajo, y que prácticamente alternen entre una canción nueva y una anterior. Una técnica muy buena si tenemos en cuenta que el escenario Llevant estaba absolutamente a tope durante su actuación, por lo que muchos hardcore fans estarían ansiosos por escuchar al fin ‘Squalor Victoria’, ‘Mistaken For Strangers’, ‘All The Wine’ o ‘Mr. November’ de la mano de un Matt Berninger que, ni corto ni perezoso, se descorchó una botella de vino en el escenario y se la pimpló mientras actuaba. El único pero que tuvo el concierto fue, sin lugar a dudas, el deficiente sonido que nos obligó a imaginar los bajos de ‘Bloodbuzz Ohio’ o de ‘Conversation 16’. Lo que sí fue un lujo fue ver a Sufjan subido al escenario para cantar ‘Afraid Of Everyone’ o ‘Terrible Love’. Farala.

Ariel Pink’s Haunted Graffitti: Gran concierto el de Ariel Pink, que pasó gran parte de su actuación cigarrillo en mano (hasta paró una canción para encenderse uno). Su actuación, con algún pequeño altibajo, fue in crescendo y la gente se empezó a desatar a partir de la versión de ‘Bright Lit Blue Skies’. La más aclamada fue ‘Round and Round’. iko.

Belle & Sebastian: Leer sobre el papel el repertorio que llevaban Belle & Sebastian preparado para el Primavera Sound (o incluso escuchar el que fue el directo grabado a través de la mesa de sonido) y recordar el resultado real de su actuación son dos cosas completamente diferentes. Se desconoce la razón por la que su show quedó a medio gas, pero lo cierto es que los de Stuart Murdoch no lograron expandirse a lo largo del Escenario San Miguel, que se les quedó inexplicablemente grande, cuando ya les hemos visto arrasar en lugares de tamaño similar.

No se les puede echar en cara, desde luego, que aparecieran desganados. Stuart sigue contando con los pasos de baile más «cool» del planeta, subió a gente a bailar, se dejó maquillar por una seguidora de la primera fila porque decía que se sentía desnudo, Stevie animó al público durante las canciones en que tiene más protagonismo… Todo estaba preparado para que el concierto fuera uno de los mejores, pero al final la cosa se quedó a medias. Sólo animándote a cantar durante la magistral mezcla de pasado y presente (‘I’m a Cuckoo’, ‘I Want The World To Stop’, ‘The Blues Are Still Blue’, ‘Legal Man’ con un trozo de ‘Common People’ de Pulp, ‘The Boy With The Arab Strap’, ‘If You’re Feeling Sinister’…) conseguías meterte de verdad. Lo malo es que a veces te oías a ti mismo silbar. Eso sí, el final con ‘Sleep The Clock Around’, para mí su mejor canción, será difícil de olvidar. Sebas.

Twin Shadow: Tras los primeros minutos decepcionantes de Belle & Sebastian y la renuncia de ver a Low, que siempre resuelven mejor en sala pequeña o Auditori, acudir a ver a Twin Shadow era una opción bastante tentadora. Entre tanto grupo hype al que luego un escenario se le queda grande, da gusto ver propuestas como la suya. La presentación de su disco de debut, lleno de muy buenas canciones llevadas al directo de manera magistral, junto a alguna composición nueva, funcionó a la perfección, terminando en sobresaliente con las finales ‘Castles In the Snow’ y ‘Forget’. iko.

Deerhunter: ¿No parecía algo excesivamente grande el escenario Llevant para la banda de Bradford Cox? Puede que para los que les hemos visto crecer como banda sí, pero seguro que a los que les descubrieron esa noche les pareció perfecto para un sonido expansivo y rocoso, que redoblaba el poder de sus canciones y hacía que temas de todos sus álbumes, tan distintos entre sí, sonaran como algo compacto y coherente. ‘Revival’, ‘Agoraphobia’, ‘Hazel St.’ o ‘Memory Boy’ fueron partes de un todo espectacular que vino a confirmar la grandeza del grupo de Atlanta y su capacidad para adaptarse a grandes espacios. Altas miras. Raúl.

Explosions In The Sky: Dado que Pulp, el gran concierto de la noche, eran los que tocaban justo después, fue sorprendente ver el escenario Ray-Ban lleno hasta la bandera para unos Explosions In The Sky que, arropados por el buen sonido del mismo, traspasaron al directo las sobrecogedoras composiciones de ‘Take Care, Take Care, Take Care’ (2011), como ‘Last Known Surroundings’ o ‘Let Me Back In’, que ganaban puntos al ver al grupo dándolo todo sobre las tablas. Pelos de punta. quietmansmiling.

Javiera Mena: La chilena tenía la difícil tarea de montar su show en uno de esos escenarios que son continuamente maltratados por el gran público debido a su pequeño tamaño. Sin embargo esto no amedrentó a Javiera, que supo hacer una mezcla de lo más apañada entre las canciones de ‘Mena’ y de ‘Esquemas juveniles’. Su actuación brilló gracias a un impecable sonido que al final atrajo a suficientes asistentes como para certificar un llenazo total. La canción más celebrada, además de ‘Sufrir’, fue la archifamosa versión de ‘Yo no te pido la luna’, que el público coreó hasta desgañitarse. Farala.

Pulp: Parecía imposible, pero los de Jarvis se superaron a sí mismos. Unos neones azul y rosa en los que se podía leer «Pulp» coronaban el Escenario San Miguel y daban paso a un concierto cuya preparación ha debido de resultar un infierno. ¿Cómo decidir el setlist de una carrera prácticamente plagada de hits incontestables? Jarvis salió al escenario afirmando que el viernes iba a ser un día histórico. No porque una pareja se prometiese matrimonio prácticamente en directo ante miles de personas, sino porque -entre otras cosas- ese día les acompañaba Russel Senior, con quien no tocaban desde hacía años (aunque suponemos que estuvo un par de días antes en el show sorpresa de Toulousse). El show comenzó con ‘Do You Remember The First Time?’ y fue quemando hits hasta su final. ‘Something Changed’, ‘Disco 2000’, ‘F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E’, ‘Babies’, ‘This Is Hardcore’… Nada pareció faltar en un concierto en el que Jarvis y su elegancia inglesa consiguieron brillar por encima de todo. Hacia el final, antes del bis con ‘Razzmatazz’ en honor de la sala de la ciudad, dedicó ‘Common People’ a todos los que habían sido desalojados de la acampada en la Plaza de Cataluña por la mañana y nos hizo constatar que, probablemente, sigue siendo el rey del pop (indie). Farala.

Battles: El trío neoyorquino de art rock demostró que la marcha de Tyondai Braxton el pasado año no ha afectado en absoluto su potencial en vivo, aunque quizá ya no cuenten con el factor sorpresa de su actuación en el mismo escenario hace un par de ediciones. Con la increíble dureza del batería John Stainer (que debió perder como un par de litros de agua en sudor) y con Ian Williams como maestro de ceremonias, la banda dividió su show en dos mitades, centrando la primera parte en las canciones del inminente ‘Gloss Drop’, lo que incluyó la «presencia» (mediante unas pantallas tras los músicos) de vocalistas invitados como Gary Numan, Kazu Makino de Blonde Redhead y Matías Aguayo, ausente protagonista de uno de los momentos más vibrantes de la noche, ‘Ice Cream’. Los autores de ‘Mirrored’ volvieron a mezclar con éxito riesgo y bailabilidad y el público lo agradeció. Raúl Guillén.

Simian Mobile Disco: No hay mayor acierto que programar a los británicos en cualquier festival del mundo. Simian Mobile Disco saben perfectamente cómo poner a bailar al personal, olvidándose de experimentaciones de cualquier tipo y dándole al público lo que va buscando a esas horas: hits para bailar hasta desfallecer. Por si esto fuera poco, llenar el escenario de aparatos para pinchar sobre los que James Ford y Jas Shaw dan vueltas para ir haciendo sonar sus canciones da puntos a favor para que la gente se quede a darlo todo. Al final, un divertidísimo concierto en el que no se dejaron en el tintero ninguna de las canciones que les han hecho famosos, desde ‘Hustler’ hasta ‘Cruel Intentions’ pasando por una vibrante ‘Audacity of Huge’. Farala.

Foto: Dani Cantó para Prensa Primavera Sound.

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