M.I.A. / Matangi

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M.I.A. / Matangi

matangiEn la nota de presentación de ‘Matangi‘, la propia M.I.A. reconoce el carácter singular de ‘/\/\ /\ Y /\‘ en su carrera. Su tercer álbum, como dice el mismo texto, era pasto de «lo amas o lo odias», aunque las pobres ventas con respecto a ‘Kala’ evidencien que pocos lo amaron. Era un fiel reflejo del mal momento personal de Maya Arulpragasam, que pasó meses confinada en su casa en parte por su embarazo y en parte porque el gobierno de EE UU le denegó su visado, llevándola a obsesionarse con Twitter y Google como los enemigos públicos del mundo que actuaban con la connivencia de gobiernos y el pueblo llano. Lo cierto es que, aunque la tomáramos por una loca paranoica, los casos Wikileaks y Snowden han mostrado que quizá los locos somos los demás.

Superada esa crisis, M.I.A. se mostraba ya dispuesta a trabajar en un nuevo disco a finales de 2011, cuando subió a Twitter imágenes de ella trabajando en el estudio. Para el verano de 2012, su nuevo disco parecía estar a punto a falta de detalles y, sin embargo, Interscope ha retrasado su publicación de forma poco clara, logrando desesperar a la artista de origen tamil y propiciando que, bien sea por singles de adelanto (¡hasta cuatro!) o bien por autofiltraciones, a día de hoy, fecha de publicación del disco, ya conociéramos la mitad de él. Eso resta impacto a ‘Matangi’, sin duda, pero no logra deslucir el hecho de que estemos ante otro gran álbum que recupera a la artista que quedó semialetargada tras ‘Kala‘.

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Mathangi es el nombre real de M.I.A., tomado de una de las diez diosas tántricas hindúes, la diosa del verbo, las artes, el conocimiento y la música. La leyenda dice que esta deidad no vivía en palacios, sino que vivía en una chabola en los guetos, cerca de los más desfavorecidos para aprender de forma directa de los males que envenenan la sociedad. No hace falta decir que Maya ha encontrado en esta leyenda algunos paralelismos entre esta deidad y ella misma que le sirvieron de inspiración para salir del bache artístico y reencontrar la motivación. Incluso aunque ahora esté lejos de vivir en una chabola.

Aunque en algún momento fuera calificado como su álbum más pop y positivo, una reacción a su feísta predecesor, no conviene equivocarse: ‘Matangi’ es un disco tan belicoso y compacto como solía ser habitual en su carrera. Para dejarlo claro, arranca con cuatro cortes duros, poco amables que, apoyada en un Switch que casi no lo cuenta y con guiños a la tradición musical hindú, funcionan como autoafirmación para la rapera, recordando que ella tenía razón respecto a lo de las macrocorporaciones de internet (‘Karmageddon’) y apelando a la individualidad como un valor fundamental (‘Only 1 U’). En ‘Warriors’ (¿nadie más cree que Hit-Boy ha usado la base ralentizada de ‘Así me gusta a mí’ de Chimo Bayo?), asegura hacer bailar a los guerreros y hace una alusión a la polémica peineta de la Superbowl como su mudra (gesto sagrado de la mano que caracteriza a cada deidad hindú). Esa es la M.I.A. que reconocemos mejor.

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Pero a partir de ahí, sí podríamos decir que estamos ante un álbum más disfrutable, bailable y coreable de lo que solía, vertebrado en sus cuatro magníficos singles (‘Bad Girls‘ sigue fresco como cuando se estrenó hace casi dos años; ‘Come Walk With Me‘, ‘YALA‘ y ‘Bring The Noize‘, de los que hemos hablado largamente, son claros hitos de su carrera) muy bien secundados por fillers notables y alguna que otra sorpresa.

Entre los primeros, cortes como ‘aTENTion’ (una llamada de atención a los millones de refugiados de guerra del mundo, para la que contó con la ayuda del mismísimo Julian Assange, su nuevo y flamante «telonero»), ‘Double Bubble Trouble’ (con su guiño al siempre reivindicable ‘Trouble’ de Shampoo, los holandeses The Partysquad aciertan con una producción menos exuberante que la de ‘YALA’) o ‘Lights’ (un tema sugerente con una producción minimalista que sirve de introducción para Rosaly Pfeffer, adoptada artísticamente por M.I.A.) contribuyen a mantener el cuerpo del álbum consistente y coherente.

Entre las felices sorpresas está ‘Know It Ain’t Right’, un enorme medio tiempo lleno de gancho que podría ser un próximo single. Este corte está coescrito con Doc McKinney, productor que ha trabajado para artistas tan variopintos como Kelis, Cee Lo Green, Drake o Florence + The Machine, y que está presente en otro gran momento del álbum. Su trabajo junto a The Weeknd en ‘Lonely Star’ (el tema de The Weeknd que abría ‘Thursday‘) es el protagonista de ‘Exodus’ y ‘Sexodus’, en realidad dos versiones distintas (la primera, producida por Switch; la segunda, por Hit-Boy) de un tema basado en el de Abel Tesfaye que, recordemos, rechazó Madonna. Ambos muestran una simbiosis tan perfecta como cabría imaginar de este, a priori, inesperado encuentro, que sirve de excusa a M.I.A. para desgranar una letra contra el materialismo.

Una idea dudosamente coherente con cosas como su colección para Versace, por ejemplo, y que forma parte de las contradicciones que siempre han acompañado sus discursos y que la hacen tan singular. Pero ‘Matangi’ no solo es una nueva dosis de singularidad de la artista británica, una cualidad que, como mostró su anterior obra, no basta por sí misma para hacer un buen disco (aunque aquel periplo vital y artístico tan extraño esté muy presente aquí). Es también el gran y cohesionado regreso discográfico que todos esperábamos, algo más amable y levemente menos arriesgado que ‘Kala’ (posiblemente su mejor versión) y que, como decíamos, se ha visto perjudicado por la tardanza en ser publicado. Pero, sin duda, es la mejor forma de reconducir su carrera y volver a mostrar a la M.I.A. que más nos gusta ver, oír, discutir y disfrutar.

Calificación: 8,1/10
Lo mejor: ‘Bad Girls’, ‘Come Walk With Me’, ‘Bring The Noize’, ‘YALA’
Te gustará si te gustan: sus dos primeros álbumes, pero no temes que se abra al pop.
Escúchalo: en Deezer

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