Swans / To Be Kind

Por | 08 May 14, 18:47

Swans_To_Be_KindDurante los ocho capítulos que ha durado la primera temporada de ‘True Detective’, una de las series triunfadoras de 2014, no paré de pensar en lo bien que encajaría la música de Swans en el ambiente sofocante de esa Louisiana que parece aislada del resto del mundo y en un personaje como Rust Cohle –interpretado por Matthew McConaughey–, en el que se libra una batalla entre su nihilismo autoimpuesto y una espiritualidad atávica que no puede evitar que penetre por sus poros.

‘To Be Kind’, el tercer disco posterior a la resurrección de la banda de Michael Gira, que ha contado con la voz invitada de St Vincent, entre otros, sigue la estela de ‘The Seer’ (2012), sobre todo en cuanto a duración –dos horas largas–, quizá profundizando más en esas dos pulsiones aparentemente contrapuestas. El sonido es más seco, salvo excepciones como la seductora ambientación de ‘Kirsten Supine’, la canción más emotiva –puede que la única– y delicada del conjunto. Pero, a su vez, resuena una religiosidad primitiva en las frases que Gira repite como un mantra, o en los arabescos que hace su voz, como un muecín llamando a rezo.

Así, Gira compone un extenso cuadro, limando la épica de ‘The Seer’ y parte de su atmósfera crepuscular, y añadiendo una crudeza que lo hace más duro de escuchar que su predecesor. A pesar de ello, varios temas parecen salidos directamente de aquella obra maestra: ‘Nathalie Neal’ y sus percusiones al galope; ‘She Loves Us’ y su desintegración final; los drones de ‘To Be Kind’, que cierra el doble CD.

Sin duda, la parte más sorprendente es la conformada por temas como ‘Screen Shot’, ‘A Little God in my Hands’ u ‘Oxygen’, donde los de Gira beben a intervalos regulares de The Ex y de Nick Cave, con el nervio y la inmediatez de un grupo de rock, que a veces se nos olvida lo que es. Pero no todo va a ser repartir notas como martillazos: aquí también hay sitio para una calma tensa, y es que quedarse con Swans como una banda ruidosa es reducirlos al medio y no a su fin expresivo. Es el caso de ‘Some Things We Do’, donde colabora Little Annie, o de ‘Just a Little Boy (for Chester Burnett)’, semejante a la larga travesía de una caravana por el desierto, una situación de tensión subterránea a la espera de que algún signo anuncie la llegada de los coyotes.

Sin embargo, el tema central del disco, el que resume el espíritu de ‘To Be Kind’, es ‘Bring The Sun / Toussaint L’Ouverture’, un salmo de media hora que acaba con Gira gritando en español “sangre de Dios”, “amor de Dios”, “sangre es vida”. Quizás resulte obvio decir que una canción de más de 30 minutos es excesiva, pero mientras el espejo en el que se refleja –‘The Seer’, tema de similar duración que se encontraba en el anterior disco– era un crescendo de tensión, en esta ocasión la cosa no está tan clara y a veces el tema acaba desdibujándose, aplanándose, perdiendo nervio. La invocación al libertador haitiano (no es la primera vez que aparece su nombre en la música rock: ya Santana le dedicó un tema en su época más psicodélica) es donde ‘To Be Kind’ debería brillar con más fuerza, pero la frescura fluye mejor en otros temas menos ambiciosos. Y es que este es un gran disco, un disco muy bueno, pero la sombra de ‘The Seer’ es alargada y conseguir que todos los momentos de una obra de dos horas sean fascinantes era un doble salto mortal.

Sin embargo, hay que tomarse las cosas con cierta precaución: las escuchas precipitadas poco valen para captar el espíritu del disco. Necesita tiempo para ser asimilado y dejarse llevar por sus olas oscuras y sus sofocantes dunas. Una novela de mil páginas (por ejemplo, ‘La guerra del fin del mundo’, de Vargas Llosa, sobre el movimiento milenarista de Canudos, en Brasil, a finales del siglo XIX; otra referencia que no paraba de venírseme a la cabeza mientras escuchaba el álbum) puede ser leída con constancia, pero cuando la acabas quedan desfigurados, como ensoñaciones, los primeros momentos de la lectura. Lo mismo ocurre con Swans: para vivirlo hay que sumergirse y abandonar la idea de que haremos pie a medida que profundicemos en el agua.

Calificación: 8/10
Lo mejor: ‘Screen shot’, ‘Some things we do’, ‘Kirsten Supine’
Te gustará si te gusta: Wovenhand, Nick Cave, The Ex
Escúchalo: NPR

Etiquetas:
  • Curtis

    A mi se me ha hecho muy pesado, las canciones demasiado largas y no aporta nada nuevo a lo que ya han hecho.

  • Monk

    A mí no se me ha hecho pesado, pero estoy de acuerdo en que no aporta nada nuevo, suena bien “limpio”, y que, en ciertos aspectos, es una regresión que ignora deliberadamente la segunda etapa de Swans, la tensión de Angels Of Light, y se va hacia derroteros resbaladizos como los directos de The Doors, que a algunos encantarán, pero no acabo de disfrutar del todo. Eso último, lo de disfrutar, es algo que me parece fuera de toda duda en el caso de los músicos, y es parte de la fuerza de los temas, pero también la causa de cierta deriva típica de un grupo de rock, potentísimo, pero de ninguna manera como la música visionaria de sus inicios.

  • lamela

    Con este disco Gira demuestra una vez más que es un pedazo de artista. No sólo no se repite sino que va un poco más allá, apostando por un sonido más abstracto (que me recuerda a Scott Walker, con esas risas enlatadas, o con un sonido muy peliculero que remite a David Lynch), y logra en momentos ser muchísimo más intenso que “The Seer”. Lo que pasa es que en la resaca post The Seer el presente álbum está destinado a pasar desapercibido, porque la gente se dará cuenta ooootra vez que Swans no es música popular o trendie. La música de los Swans está por encima de las modas. Si “To be kind” parece un disco menor o reiterativo es que no se entiende qué hacen Swans ahora y por qué están donde están. Gira seguirá componiendo hasta el fin de los tiempos y sus gritos seguirán resonando mucho después de que todos nosotros hayamos muerto. Ootro disco relevante de una de las bandas importantes del momento – sin duda muchísimo más interesantes hoy que en otras fases de su larga trayectoria-.

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