‘Indies, hipsters y gafapastas’, vistos desde el extremismo

Por | 22 Oct 14, 20:59

indieshipsters“A muchos indies les repatea escuchar la misma música que disfruta una señora ecuatoriana que limpia casas”. Este fue mi primer poco atractivo acercamiento, a través de El Confidencial, al libro que el periodista Víctor Lenore (Ladinamo, Rockdelux) ha publicado en la editorial Capitán Swing con prólogo de Nacho Vegas, ‘Indies, hipsters y gafapastas’. Y me permito decir “poco atractivo” para mí porque el planteamiento no puede ser más ajeno a la filosofía del site que dirijo desde hace casi nueve años. Un site fundado por un grupo de amigos que iba contemplando atónito y con frustración cómo muchos de sus artistas nacionales favoritos iban progresivamente retirándose de la música sin poder dedicarse profesionalmente a ella: sin dinero, sin premios de ningún tipo y con el único reconocimiento de los medios ultra especializados, con un alcance muy limitado.

La historia del pop español de las últimas dos décadas está llena de artistas que en todo momento han tenido que alternar la música con sus “trabajos verdaderos”. En muchos de los casos, cuando internet sólo era una anécdota en nuestras vidas prohibida antes de las seis de la tarde, las bandas ni siquiera eran desconocidas porque no gustaran al gran público, sino porque este no tenía casi ninguna oportunidad de llegar a ellas para decidir si le gustaban o no le gustaban. Y ya sabemos lo que Dover vendieron cuando sí pudieron disfrutar de exposición mediática: de la más absoluta nada al todo más absoluto.

De esa triste situación para los artistas que más admirábamos, que nos ha impedido conocer cómo habrían desarrollado sus carreras musicales a los 30, 40 o 50 años, posiblemente haya nacido una obsesión un tanto insana de celebrar los éxitos de lo que más nos gusta, a diferencia de lo que sucedía con una generación anterior, que quizá sí proclamaba más o menos que “vender era malo”, “menos auténtico” o “vulgar”. La actitud de nuestro humilde site ha sido celebrar el éxito de Russian Red, Nacho Vegas, Delorean o Beach House cuando han conseguido posiciones destacadas en las listas de ventas: al menos esas copias vendidas les garantizarían cierta asistencia a conciertos con la consiguiente posibilidad de continuidad y desarrollo de su talento. En otras palabras, si una persona que limpia me pide que le apunte el nombre de un grupo que suena y me gusta, no pienso que tengo que cambiar de grupo favorito. Más bien pienso: “esto petaría si se radiara lo mismo que ‘Bailando’ de Enrique Iglesias. Menuda mierda que en Los 40 Principales no le den una oportunidad”.

Y no creo que sea una actitud excepcional nuestra ni de nuestros 300.000 lectores mensuales, que en nuestros foros dejan constantemente claro que lo que quieren es ver a su artista favorito como top 1 (fenómeno digno igualmente de estudio por parte de la sociología). En este mundo en el que la canción más vendida es más o menos la misma que los medios especializados proponen como la mejor del año, todavía no he visto a nadie tirando su disco de Daft Punk a la basura tras el pelotazo que pegó ‘Get Lucky’ porque “Daft Punk se han hecho demasiado famosos”. Al contrario, ‘Random Access Memories’ se ha revelado como un clásico contemporáneo que estoy seguro de que estará bien posicionado en la lista de la década de los medios especializados y en la que hagan los lectores de diversos medios, como en otros momentos de la historia post-indie sucedió con ‘Nevermind’, ‘OK Computer’ o ‘Back to Black‘.

Por eso el libro de Víctor Lenore me interesa más cuando habla sobre cuestiones como la homogeneización de la cultura, lo poco adecuado de que se reproduzcan noticias de medios anglosajones tan estúpidas como un concurso de imitadores de Pulp que se celebra en Estados Unidos, la poca atención que se presta a la música africana o los motivos históricos y económicos que han podido producir que haya algún ser humano capaz de pensar como indica la primera frase de este artículo. También cuando habla sobre el cinismo, la ironía y el narcisismo imperante hoy en día en las redes sociales y blogs. O cuando recuerda alguna entrañable anécdota como la bordería de los dependientes de Discos del Sur (muy distintos a los que vemos hoy en las tiendas musicales de la capital). Y me interesa, por el contrario, mucho menos cuando retrata a los “hipsters”, amparándose en los reportajes más extremos de la revista Vice, como xenófobos, machistas, esnobs y pedantes. La tesis del libro, que haría arquear las cejas de Ana Botella, no es que esta tribu que se niega a sí misma sea un poco menos izquierdista de lo que se cree -que eso habría sido menos comercial pero más razonable-, sino directamente de derechas, conservadora.

El sesgo es claro: basta echar un vistazo rápido a la web del ayuntamiento de Madrid para comprobar que el voto al PP durante las últimas elecciones -las europeas- en los distritos de Justicia y Universidad (Malasaña y algún aledaño) está por debajo de la media de la capital. Es decir, en el barrio “hipster” por excelencia se vota menos al PP que en otros barrios de Madrid. Por el contrario, el apoyo a IU y a Podemos en estos “barrios de modernos” está algo por encima en el caso de Justicia y hasta cuatro puntos por encima en Universidad (Malasaña), donde Podemos no ha superado al PSOE por tan sólo noventa y dos votos, haciéndose con el 15% de los mismos (frente al 8% de la media nacional). Este dato como argumento es peregrino pero no más que el libro en algunos momentos, donde se omite que el ambiente de las revistas musicales especializadas siempre ha sido lo suficientemente izquierdista como para repeler a algún aficionado a la música que haya podido ser remotamente de derechas; o que en su crítica al pensamiento único, no haya crítica a la crucifixión que sufrió Russian Red por parte del público indie, especializado, hipster, gafapasta -no sé cómo llamarlo- cuando se le ocurrió declarar en una revista que era “más bien de derechas”.

Más que por sus ideas por el modo y el lugar en el que decidió hablar de ello, las declaraciones de Russian Red me hicieron pensar que hay artistas que no deberían hablar de política ni en sus canciones ni en sus entrevistas. No por nada. A mí me da igual que Russian Red sea de derechas o no, pero por su edad y profesión, lo más probable es que no tenga nada interesante que aportar. Y lo mismo sucede con artistas que presumimos de izquierdas. Christina Rosenvinge nos comentaba en una entrevista que había intentado hacer canción protesta pero que no le salía nada que le convenciera: “He intentado varias veces escribir canciones un poco sociales y me han salido cosas demasiado simples y obvias, aunque lo social está implícito en lo que uno escribe. Escribir es tomar una actitud con respecto a las cosas. Había una canción feminista en este último disco que, una vez acabada, la quité porque me parecía muy tonta. Es un tema complicado, hay que saber hacerlo”.

Y no nos extraña. Como Lenore reconoce en la coda del libro, donde recula ligeramente después de decenas de páginas de bilis, indicando también que muchos de los fenómenos de los que habla están en extinción, a veces los grupos han querido hacer canciones reivindicativas y les han salido auténticos “panfletos infumables” que se han criticado de lo lindo. La historia está llena de artistas que han apelado a nuestra conciencia social y otros que no, y este libro no explica, ni con la ayuda de diversos sociólogos, por qué una cosa es mejor que la otra. Por eso es un tanto cuestionable dedicar un capítulo entero a Diplo como ejemplo de todos los males del mundo: sólo es un músico, no un líder político. En unas páginas se tilda la repulsión hacia Manu Chao de clasista, pero si algún blanquito se siente atraído, obsesionado prácticamente, por la cultura callejera de países más desfavorecidos, como Diplo, se le tilda de oportunista por saquear y explotar sin dar los suficientes créditos (y mira que hay créditos en los discos de Major Lazer, entre ellos Rubén Blades, citado por Lenore en el libro para bien). Al final, y aunque haya timado a la gente, empatizarás con Diplo porque si eres chico, blanco y te gusta el pop, estás jodido. Parece que si te gusta la música española es que eres narcisista y nacionalista. Si te gustan Pharrell o Beyoncé, es porque has caído en el gusto globalizado del capitalismo. Si te gusta Laura Mvula, supongo que has de ser demasiado anglófilo. Si te gustan el cine iraní o Bonde do Role, es porque vas de enterado y quieres pertenecer a una clase más alta. Si te gusta Kanye West, mal porque es un egocéntrico que pasa del sentido comunitario del hip-hop. No hay lugar para hablar de cómo la mujer domina el pop de hoy, desde propuestas más sexualizadas a lo Miley Cyrus hasta otras nada sexualizadas tipo Lorde pasando por todos los colores intermedios (Lana del Rey, a otros niveles Mala Rodríguez, Fiona Apple, PJ Harvey, Grimes), o para hablar del nuevo interés por los sonidos latinos a través de cantantes como Gepe, El Guincho o Maluca.

El episodio ‘Clandestino’ de Manu Chao nombrado como “disco del año” en Rockdelux es digno de análisis porque es verdad que fue apasionante. Lenore puede tener razón cuando dice que hubo algo de rechazo repugnantemente clasista hacia su música, pero pasa totalmente de largo por la ligera posibilidad de que también hubiera otros factores que llevaran a que cierto tipo de público rechazase aquel disco: la sobredosis de música latina (aunque de otro tipo) que sonaba en radiofórmula en aquella época, la preferencia por escuchar música en inglés por alguna gente en los 90, una falta de identificación con el “producto” no sólo asociable a cuestiones sociales sino culturales (uno suele entender mejor lo que le resulta cercano, como se estudia una y otra vez en las facultades de periodismo) o un desconocimiento del género (quizá habría pasado lo mismo si el disco del año hubiera sido de un género “culto” tipo jazz u ópera). O que sólo te molaran las 5 primeras. ¡Y qué demonios! ¡La gente siempre se vuelca con todo tipo de argumentos contra el disco del año de todos los medios porque lo que quiere es ver su favorito como número 1!

También es llamativo que rara vez ‘Indies, hipsters y gafapastas’ hable de lo musical como criterio para valorar un disco o a un artista. No puede ser que Melendi, David Bustamante o Gemeliers no te gusten porque aborrezcas sus voces, su ñoñería, porque estés saturado de oírlos aunque no quieras o porque su propuesta esté más vista que el tebeo: es porque eres un clasista. A pesar de despachar a The xx y Franz Ferdinand como “música ramplona” sin dar más detalle, a Lenore no se le ha ocurrido pensar que a algunas personas U2 ya no les gusten porque están estancados creativamente desde los años 90, en lugar de porque es el grupo que escuchan sus compañeros de oficina. Y quedan ideas bastante contradictorias por el camino: si tanto espanta un concierto de U2 de 50.000 personas porque el indie es un ser que tiende al “individualismo” y quiere sentirse “único”, ¿por qué acude sistemáticamente a macrofestivales a ducharse en cerveza caliente ajena una y otra vez? ¿En qué quedamos? ¿Quiere distinguirse de la masa y demostrar que está por encima de ella o su mayor aspiración es ir algún día a Coachella junto a otras 200.000 personas?

Las contradicciones y el sesgo han llegado también a JENESAISPOP, medio que es tildado de “esnob”, “cool” y “madrileño” en el párrafo que se le dedica en ‘Indies, hipsters y gafapastas’, a pesar de que el periodista en cuestión es uno de los pocos profesionales que alguna vez se ha dirigido a nuestro mail para indicar que le había gustado una entrevista (la última de Nacho Vegas, por supuesto). Sucede a raíz de aquel artículo sobre la Universidad de La Rioja en el que consideramos que era “desolador” que los universitarios no conocieran a Wilco, Björk, Arcade Fire, Radiohead o incluso U2, pero sí a Melendi, Estopa, Extremoduro, Marea y Fito & Fitipaldis. Víctor Lenore cree que en nuestra afirmación estaba implícito que consideramos “más interesante lo que venga del mundo anglosajón que lo que se hace aquí” y que “cualquier música alegre arrastra el estigma de tonta y facilona”. En primer lugar, los cinco artistas o grupos internacionales citados, especialmente U2 y Radiohead, pero también todos los demás, han vendido los suficientes millones de copias como para ser considerados cultura general y aparecer en el Trivial de turno: no estábamos precisamente llevándonos las manos a la cabeza por que un universitario no conociera a Fuck Buttons o a Hidden Cameras. Además, a pesar de que Lenore añade el verbo “preferir” de su propia cosecha (“¿por qué es una perspectiva desoladora que los universitarios prefieran a Extremoduro o Estopa antes que a Wilco o Radiohead?”, dice), en realidad no estábamos diciendo que fuera obligatorio que te gustasen Wilco (para horror de algunos de mis compañeros, a mí no me gustan Wilco), sino valorando el hecho de que a un universitario ni le sonasen: ¿acaso puedes “preferir” una cosa a otra cuando una de ellas la desconoces? En segundo, JNSP nunca ha considerado lo que venga del mundo anglosajón mejor que lo que se hace aquí y por eso en nuestras listas anuales situamos lo nacional y lo internacional a la misma altura. Así, en una ocasión, situamos a un grupo gallego que canta en castellano como número 1 mundial. Y en último, no somos precisamente un medio que citar por no hablar de música alegre, tonta y facilona.

Esto no es naturalmente lo peor del libro ni lo más importante, pero sí un buen ejemplo de lo cogidas con pinzas que están muchas de las afirmaciones que Capitán Swing ha recopilado para la posteridad. Honestamente creo que cuando se habla de gente a la que le deja de gustar algo cuando empieza a gustar “a la gente corriente” porque “se lo toma como una ofensa personal” estamos hablando de un grupo de gente tan minúsculo, inofensivo e intrascendente que a duras penas merece aparecer en un libro.

Calificación: 6/10
Lo mejor: el libro está entretenido y se lee en un rato. Los episodios nostálgicos tipo Discos del Sur o las absurdas ediciones limitadas de Siesta. Si el objetivo es agitarte y cabrearte… en algunos momentos lo consigue.
Te gustará si: consideras que el arte ha de ser político sí o sí

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  • netannan

    Alguien se ha picado? Duelo de perras en el barro YA!

  • Por montar el pollo, a mi no me hace falta un libro para diferenciar a la gente con inquietudes por conocer cosas distintas de la que se pone un sombrero, se deja barba larga o lleva un foulard al cuello porque piensa que está de moda epatar por vestir eso.

    Coda: en una ciudad tan provinciana como l auq vivo, Fcahadolid, vas de hipster por la calle o en un bar y destacas muchísimo. Ni de coña en sitios como este se viste, se escucha y se ven las cosas que se ven en Madrid o Barcelona.

  • No sé si se habrá picado pero no se puede negar que al menos razona su crítica.

  • salava

    Dan ganas de hacer la crítica de la crítica para seguir dando (largas) vueltas al tema tan poco trascendente del libro :)

  • Suivant

    Con éste van dos análisis parecidos que leo sobre el libro. A ver si lo pillo.

    No sé, creía que con la edad se superaba lo de indie vs mainstream (qué pereza, en sereo), y podías estar por encima, separando grano de paja. Y más como crítico. Pero voy viendo que no.

    Y sobre que se dé la espalda a otros géneros, pues no creo que sea algo que pase únicamente con los “indies, hipsters …”. No veo a un aficionado al jazz escuchando a Doble Pletina o a Real Estate, y mucho menos a Don Omar. Y así en muchos países.

  • Patrullero

    Yo esperaba leer una critica del libro, no una justificacion de vuestro trabajo en JNSP, donde hay que reconocer que aveces podeis representar lo mejor y lo peor de la cultura.

  • resto

    Me gusta el Jazz y escucho a doble pletina, estoy desconcertado,que debo hacer? Gracias.

  • Dedadora

    De acuerdo con Patrullero.

    Un poco de auto-crítica tampoco os venía mal: vuestra fijación gayfriendly con las petardas gritonas (Cyrus, Gaga y demás) es demasiado.

    Por otra parte, so lo curráis mucho. Y se nota.

  • Dedadora

    Jo, y hablar de hipsters, indies y gafapastas a estas alturas… buff, perezón.

  • Suivant

    resto: disfruta de ambos, pero no te los pongas a la vez :)

  • anónimo valenciano

    Es esa estúpida obsesión de aplicar el materialismo histórico a todo, de seguir con la patraña de que la música puede (y para ellos debe) “cambiar las cosas”. Puede que sí, puede que no.
    Claro que hay quien prefiere algo porque le gusta a su novio/a o a todos los de la clase, ¿y qué? Pero creo que todavía somos mayoría los que apreciamos la música como placer mágico, con poder si acaso para cambiar la vida de los individuos o al menos la nuestra propia, o bien hacérnosla más agradable.
    La música es como todo: se divide entre la que te gusta y la que no te gusta, y cada uno de nosotros es ese juez insobornable para sí mismo.
    Yo odio a muerte la ópera, me da igual la occidental que la china. Pero es porque esas voces me ponen nervioso, no porque sean una expresión artística de y para la elite aristo-burguesa. Algo parecido me pasa con casi todo lo folclórico, sea flamenco o neo-folk, me aburren. De lo bueno, están los Beatles y el resto. ¿Alguien cree que en mi criterio pesan mínimamente consideraciones clasistas, sean tipo Marx o María Antonieta? Me ofendería si así fuera.
    Los artistas que se quieran consagrar sinceramente al cambio social desde la música merecen todo mi respeto, pero no por ello me tienen que gustar más o menos ni creerse mejores que los que buscan el entretenimiento masivo o dar salida a inquietudes personales.

    Dicho esto, creo que me voy a hacer con el libro igualmente. Esté de acuerdo o no con él, Lenore suele exponer brillantemente sus
    puntos de vista y leerle es un placer equiparable al de hacerlo con Reynolds e incluso Marcus, y aquí no vamos tan sobrados de gente así.

  • Dedadora

    Y ahora apoyo, todavía más, a anónimo valenciano, porque comparto mucho de lo que dice en su comentario.

    Te gustará este site si te gusta site

  • yosoyyo

    Me preocupa el grado de dislexia que hay entre los comentaristas.

  • indiegnado

    Sin entrar en todo lo demás, alabo la honestidad de Christina Rosenvinge de no publicar algo que no le parece que cumpla unos mínimos. Si Amaral se hubiesen aplicado ese cuento no tendríamos que haber sufrido ese truño de “Ratonera”. Y mira que defiendo casi toda la discografía de los maños, pero ese tema no hay por donde cogerlo.

  • Buenos días

    Yo también voy a seguir leyendo a Víctor Lenore como siempre. Si no me pareciera interesante, no me habría leído un libro con este título.

    Creo que somos autocríticos y como ya he puesto en el texto, creo que nos saca a veces los colores cuando habla de homogeneización y narcisismo.

    Así, sí hemos convertido esto en un editorial en algunas partes por alusiones. Es una caspa, pero si JNSP aglutina “lo mejor y lo peor” no tiene ningún sentido que se nos retrate para la posteridad como un medio “esnob”.

  • Dedadora_nomás

    Se puede leer otra “reseña” aquí:

    http://www.elconfidencial.com/cultura/2014-10-05/indies-hipsters-y-gafapastas-al-paredon_223606/#

    Y, por mi parte, amén a cada una de las palabras del tal Lenore. Curiosidad por el libro.

  • Bien razonado, y aún mejor expuesto.
    Desde luego, puedo entender algunos de los argumentos de Lenore (el “hipsterismo” como una opción más de consumo, la falta de compromiso tras un aparente posicionamiento ideológico, etc), pero hay que reconocer que el tío se ha pasado de frenada. Más aún cuando desde Jenesaispop se ha hablado a menudo de discos y artistas cuyo interés cultural muchos ponemos en duda, y que sin duda catalogaríamos como “populares”: aunque sea sólo por eso, hay que reconocer que Sebas tiene más razón que un santo.

  • Dedadora_nomás

    Sebas, tienes toda la razón, se os podrá criticar o no estar de acuerdo con ciertos temas (por otra parte es un trabajo colectivo) pero de esnobs nada.

    Seguid currando así, un abrazo.

  • TONTO A LAS 3

    Para empezar, soy TONTO (y a las tres). Por eso todavía no se que significa INDIE, ¿a qué se refiere?, ¿Radiohead es indie?,¿es una actitud, tiene un motivo económico (forma de producir la obra o de difundirla? ¿Me puede gustar el equipo A, Gran Hermano 15 y cine iraní?
    Son payasadas de gente superaburrida, no todo el que tiene barbaza y un iphone es un hipster, no todo el que tiene gafas de pasta le gusta la literatura del siglo xvI rusa, ni intenta aparentar que le gusta el cine marroquí…
    Sólo son prejucios.

  • Aquí uno de vuestros lectores que lo que quiere es que su artista favorito sea siempre top 1. No me puede resultar más ajeno todo lo cuenta Víctor Lenore en el libro.

  • Me encanta que Lenore utilice “madrileño” como un insulto. Joder, qué les hemos hecho los madrileños, algunos solamente vamos al supermercado, a las Fiestas de La Paloma y al Museo del Prado y no nos acercamos por Malasaña ni de puta coña.

    Las mejores críticas al libro las estoy leyendo en los comentarios de este artículo:

    http://www.eldiario.es/cultura/libros/Hijo-hipster_0_313918750.html

  • Warp

    Dedadora, ¿dónde está escrito que una web no puede hablar de tal o cual cosa? Que yo sepa, es un medio libre de decir o hacer lo que les apetezca, de ser gayfriendly o antisociales, y tú tienes libertad para no entrar si no te gusta. Hay trillones de artículos en JNSP hablando de montones de artistas y asumo que pasas de los que no te interesan.

    Tampoco se puede criticar a Sebas por defender la línea editorial de la web. Si un libro aparentemente muy sesgado -como todo lo de Rockdelux- lo pone a caldo, sería incluso anormal no defenderse. ¡Bien hecho, Sebas!

    ¿Hacer autocrítica? ¿Por qué? ¿Para qué ¿De qué? Repito que los redactores son libres de publicar los artículos que quieran y a estas alturas, cuando ya han sobrevivido a ataques de hoygans de Tokio Hotel o de Forocoches, no tienen que justificarse por nada. Son así y yo también me he cabreado con tal o cual artículo pero ¿qué puedes objetar en un medio totalmente subjetivo? Si sus críticas me agrian la mañana, no es su problema, es el mío.

    A mi me queda claro que el libro es una ramplonada oportunista, escrita y publicada sólo cuando mucha gente conoce las palabras “hipster” y “gafapasta” por un trasnochado que sólo escucha a Extremoduro y se corre con Fito y Fitipaldis.

  • naxroll

    sinceramente, leo la palabra Rockdeluxe en las primeras lineas y me da un perezon tremendo. no leeré ese libro solo por eso… Rockdeluxe es de todo menos gafapasta, hipster e indie.

  • caotico

    Me ha gustado musto tu exposición, sebas.
    El libro no lo he leído, aún, pero he escuchado dos o tres entrevistas a Lenore en la radio y leído varias críticas del mismo, y me parece que todo su planetamiento es muy discutible (además de notarse a leguas el afán por provocar a su propio público potencial). Pareciera que Arcade Fire fuera conocido al nivel de Malú, cuando entre indies, hispters y gafapastas seremos cuatro gatos.

  • Central Perk

    Generalizar siempre ha sido malo y en este caso no es diferente. Eso sí: conozco a varias personas que encajan a la perfección en el modelo de hipster que presenta el libro: gente prepotente que se lleva las manos a la cabeza si les dices que no te gusta Chrvrches o gente que amaba y ahora automáticamente aborrece a Mumford and Sons en cuanto comienzan a ser más conocidos. Esas personas existen y hay bastante, así que en ese sentido entiendo la visión del libro. El problema viene con la generalización claro.

    Sí estoy de acuerdo en lo de que es una corriente completamente consumista. En general, es la cultura de gastarse miles de euros en colecciones de vinilo o en cds inéditos o en cuentas premium. Eso choca bastante con la visión “independiente” y desligada del mundo ordinario que algunos pretenden dar.

    Y no entiendo lo de Russian Red. ¿Qué hizo mal? Respondió a una cuestión de una entrevista que le preguntaba expresamente por eso. Estoy de acuerdo en que lo de escribir canciones protesta no es para todo el mundo (ahí está Amaral como ejemplo), pero ¿por qué justificar el odio hacia un artista que tan sólo respondió a lo que se le decía?

  • carcayu

    Un poco corporativista la crítica, pero por lo menos está fundamentada, cosa que a veces se echa de menos aquí.

    Sobre si a la gente dejan de gustarle ciertos grupos en el momento en que han alcanzado cierto exito comercial … Creo que puede llegar a ser cierto, y no creo que se contradiga con esperar a que sean mínimamente famosos.

    A todos nos encanta pertenecer a los grupos, porque es el término medio perfecto entre el individuo (y todos sin excepción nos consideramos interesantes) y la masa de gente, a la que consideramos boba y vulgar.

    Por tanto a todo el mundo le gusta que su grupo prospere … siempre que sea dentro del círculo con el que empatiza. ?ir a un concierto en un bar donde el resto del público tiene gustos similares? Nos encanta ?que el vecino del quinto, al que consideramos un cabezahueca, nos diga que el otro día escuchó por nuestra ventana una canción, y haga algún comentario poco afortunado, del tipo “tenía una melodía graciosa”? Eso nos toca la moral, primero porque entendemos que no ha sabido valorarlo, pero sobretodo porque nos hace tener algo en común con alguien que preferimos obviar

  • ecos del gepeto

    Me quedo con lo de “cogido con pinzas”, porque así es todo lo que escribe.
    Faltar a la verdad y deformar a tu gusto la historia… lo siento, eso no es crear polémica. Es ir de Sostres para poder comer (supongo).

  • Pues, sinceramente,creo que Lenore lo que debía es haber criticado es a la ¿nueva? tribu urbana de los bo-bois que lo que ha hecho es apropiarse de una serie de manifestaciones culturales que les venía al pelo para legitimarse más allá de su pijerío. Y que ha degenerado en lo mas pedante y snob de lo que se conoce como hispter.

    Pero, como muy bien ha dicho @srhelvetica, se ha pasado de frenada.

    Pero,.

  • Y, lo de ser indie, hipster, y/o gafapasta ¿en que se manifiesta? ¿En tus gustos culturales, en tu manera de vestir, en tu actitud hacia manifestaciones culturales que no son de tu gusto? Que me lo expliquen, porfa.

  • Como dicen el resto de criticas, Lenore se ha leido “Chavs” y las cuatro referencias sobadas y empieza a pontificar sobre ello, haciendo de ejemplos algo universal y ya no pasandose de frenada, sino sin ser minimamente coherente. Es un libro simplemente rencoroso contra un tren que ha perdido: darse cuenta de que va la vida. Con un poquito de culpabilidad de clase obrera, pero un poco solo, porque la culpabilidad es de los demas.

  • Miky

    ¿Ahora si eres de derechas no te puede gustar la música que se sale de la radiofórmula? Porque eso es lo que se deduce de tus palabras, Sebas.

    ¿Está bien que algunos grupos se declaren abiertamente de izquierdas pero si lo hace Russian Red diciendo que es de derechas es censurable?

    Basta ya de este sesgo izquierdista que tenéis con la música. La música debe de ser apolítica.

  • Nick Nolte

    Aparte de la generalización (sentimientos sociales y políticos ligados a un gusto estético y musical) y sentar cátedra, creo que erra el disparo. La cultura dominante es la divulgada por radios y la tv. En España estos supuestos individuos guiados por la élite y gustos refinados y excluyentes, son minoría (de existir, yo no conozco a nadie). Existen los consumidores de radiofórmula y telebasura que engullen lo que les echan, cual cerdo en una pocilga. Se exalta el ultrapop anglosajón y español. De serlo, será un movimiento muy sesgado y centralizado, con ecos en otras latitudes. Lo que yo conozco son los egos inflados, el postureo. Afirmar influencias para no desentonar.

  • Dedadora

    Warp, tienes toda la razón en lo que dices ( excepto en el último párrafo). De hecho, he defendido siempre (aquí) que escriban sobre lo que quieran. Me ha perdido mi cariño y admiración a esta página y que me da rabia que le den tanto espacio al petardeo. Preferiría que no, pero es algo personal, por supuesto.
    De todos los medios que leo siempre hay cosas que me gustan y que no, no está mal opinar, sin exigir. No voy a dejar de leer esta site.
    Y creo que a se te ha ido un poco la mano en el último párrafo: ni idea de quien es Lenore (hasta ahora) pero creo que no escucha Fito, ni similares. Al fin y al cabo estas cosas (su libro) solo se pueden escribir desde dentro, o mejor, una vez fuera (o con un pie entre ambos)

  • Warp

    Sí, el último párrafo está pasado de rosca…

  • Warp

    …Rabieta por lo sesgado de lo escrito en el libro sobre JNSP, que da una idea de por dónde van los tiros del autor.

  • Dedadora

    No sé, quizá Lenore peque de taxativo y demás, pero no deja de ser la opinión de un tío que supera los 40 (mi caso) con cierta concepción y background sobre el mundo y la cultura pop o viceversa.

    Me parece bien que critique el consumismo y la eterna adolescencia (ésta, creo que solo puedes permitírtela con pelas, y no parece el caso de mucha gente a día de hoy)

    Por otra parte, se trata de ser feliz o de encontrar cosas que te acerquen a la felicidad, allá cada cual.

  • Yesou

    Ser hipster no significa nada. Cualquier persona con gustos más corrientes que los tuyos automáticamente definirá como “hipster” cualquier cosa que leas o escuches. Es un hecho comprobado. Y es una etiqueta muy útil para menospreciar cualquier cosa.
    Al ver la foto de Lenore me ha dado un poco de penita…

  • Mesiánico

    ¿Que vais de cool y en muchos casos os mostráis como repelentes ‘madridetis’? Sin duda. ¿Que sois snob? Para nada. Sois algo así como el Mediaset online de las tendencias culturales. Basurilla, vaya.

  • Estocástico

    Estoy confundido. No sé si he leido la crítica de un libro o una editorial de un periódico justificando su línea.
    A lo primero, coincido con vosotros con lo de las etiquetas. Es más fácil hablar de una cosa cuando está acotada. Y ni que decir tiene para la mercadotecnia. Creo que hay corrientes estéticas o culturales que se acomodan al molde que les preparan. Y otras que no, definitivamente. Y no sé que significa hipster o indie musicalmente y estéticamente, o si el concepto es más artificioso que real. Me importan lo mismo que Bustamente o Björk. Por lo que he leido de la crítica y los enlaces que habeís colgado me gusta el bofetón que sientes porque igual está hablando de uno en ciertos aspectos (el elitismo, el consumismo -hay que joderse en plena crisis-) pero creo que lo ha dejado tan tan tan acotado que las propias características que define se convierten en juicios de valor (y mira por donde todos nos escapamos por las rendijas que dejan).
    En cuanto a lo popular vs indie (¡ja!) espero no pecar nunca de elitista. Es como se defendía Santiago Segura de las críticas chuscas a Torrente. “¿Cómo pueden decir que no les gusta si les preguntas si lo han visto y encima te dicen que no?” Los artistas que más me han marcado en mi vida tuvieron sus momentos, como Björk, y ahora paso un poco de ella (pá pegar gritos estoy yo). No me gusta Bieber ni Bustamante; los escucho y entro en encefalograma plano (y peor, intento saber más de ellos y me espanto de su forma de vida). No quiero vivir de rentas pasadas nostálgicas aunque cada vez me sorprende menos una canción. ¿Inglés o español?-¿Por qué no los dos? (esto es tan cansino como el ebook o el libro físico)
    Creo que si yo tengo una opinión política que no se la voy a decir ni a mi novio al artista le pasa lo mismo. Russian red tuvo no sé si la temeridad o el valor de decirlo, aunque luego, según algo que escribisteis después se desencantó un poco. No creo que al cantante se le deba exigir una canción activista; le sale la que siente y punto (como Nacho Vegas; me parece estupendo lo que dijo Rosenvinge) y en ella se puede descubrir lo que piensa. Ahora, que tampoco nos tome por gilipollas jugando al gato y al ratón con sus ideas privadas (tipo Bertín Osborne, o esta cantante de la era Movidoica que dice que es muy de Warhol y se olvida del “incidente McGovern”)

  • Slash el Rojo

    La militancia política de los supuestos hipsters de izquierdas es lo que la cultura del retweet es al activismo: un 0 a la izquierda. Por no hablar que cuando finalmente se deciden a actuar, tienen que dejar constancia de ello a traves de fotos y mensajes en redes sociales, asistir a una sin dejar constancia de ello les resultaría inconcebible, no sea que pierdan la com-postura.
    Por no decir que la mayoría de hipsters que conozco son hijos de clase acomodada que van sentando cátedra sin tener ni idea de política.

  • Por otro lado, este libro sirve para que cada uno venga y cuente su monserga política rencorosa.

    Venga, intentad leer alguno de los ensayos que se leyó Lenore y le sentaron tan mal. Y no el de Chavs, que es un cagarro que entiende el clasismo de una forma super cegarruta. Porfi.

  • Piticli

    Creo que en vez de hacer un libro sobre los tópicos (o no tanto) de los modernos, se debería hacer sobre el postureo.
    No he leído el libro, pero muchas de las entrevistasa Lenore que he leído, hablan de lo mismo, de que los hipsters se creen superiores a los demás. De postureo al fin y al cabo está lleno el mundo, me da igual la tribu urbana con la que se identifiquen, y esa superioridad moral con sus gustos que tienen los modernos, también la tienen muchos raperos o perroflautas por poner un ejemplo. La tontería, no entiende de vestimenta, ni de condición social. Eso sí, hay mas modernos de los que habla Victor Lenore de lo que parece.

    Así da gusto comentar en JNSP, el primer post que veo en mucho tiempo sin insultos

  • vasilon

    No hay nada más hipster que lo tuyo, Lenore.

  • Estocástico

    No me digas que no hay nada más hipster que lo tuyo
    Hay cosas más hipster en el mundo
    Que son muuuucho peorrrr

    No me digas que no hay nada más hipster
    Un libro de Lenore juzgando qué es lo hipster
    Con sus clases, sus elitismo, separando las aguas de los mares
    No hay nada más hipster que un libro de Lenore…

  • Estocástico

    Vasilon +1, por quitar hierro al thread.

  • Cheshire Cat

    Central Perk + 1 (en todo menos en lo de Amaral, por razones que no voy a exponer ahora porque no vienen al caso)
    Estocástico + 1
    Piticli + 1

    Lo del “indie” en España, desde 2008 hasta ahora, ha sido para quedarse ojiplático: una industria musical estilo triunfitos (por mucho que lo quieran negar) vendiendo supuesta música underground elitista y superior, vendiendo una moralina que no había por dónde cogerla, con un montonazo de márketing, un montonazo de pose y un montonazo de humo para tapar deficiencias musicales aberrantes, con un montonazo de grupos clónicos que salieron hasta de debajo de las piedras con la intención de estirar el chicle todo lo máximo posible, sin personalidad y con un proyecto musical que se deshacía si alguien se molestaba en diseccionarlo mínimamente desde una perspectiva mínimamente objetiva. Y no voy a hablar de la calidad vocal e instrumental de algunos, que ese ya es tema aparte. Era (y es) todo medianía tras medianía y, de vez en cuando, aparecía algún grupo que podía llegar a algo. Grupos que luego han denostado hasta la saciedad aquellos mismos que les encumbraron, por no ser ya lo suficientemente “alternativos” o “independientes”, cuando resulta que la inmensa mayoría están en multinacionales o discográficas más pequeñas pero con una presencia importante y consolidada en España, cuando resulta que a todo el mundo le encantaría salir por la radio, dar conciertos para algo más que cuatro gatos y que la gente conozca las canciones. Es la eterna chorrada de los que tratan de creerse especiales a toda costa. Y, ojo, bazofia la hay en todos lados, pero por alguna razón los “indies” tienen carta blanca para hacer porquerías como catedrales y que encima les rían la gracia.

    ¿Era necesario hacer un libro sobre esto? A mi me parecería mucho más necesario que en España hubiera una crítica musical seria y no plagada de cazadores de tendencias, algunos rozan el hoolinganismo absoluto. Los periodistas musicales de verdad que hay en el país se cuentan con los dedos de las manos. Y todo se vió agravado por el hecho de que cualquiera puede abrir un blog dónde dar su poco versada opinión como verdad categórica, ateniéndose no a criterios musicales sino a criterios extramusicales. Así de simple.

    Y que conste que yo visito Jenesaispop porque me parece una página amena, porque me parece que la gente de aquí se lo ha currado. ¿Que hay una visión sesgada en algunos casos? Si, sin duda. Lamentablemente como en la mayoría de los sitios. Pero los hay muchísimo, pero muchísimo, peores (ejem, Rockdelux, Mondo Sonoro). El tirón de orejas, por tanto, está justificado si bien ha errado en el tiro, porque es verdad que aquí se tratan artistas de casi todos los estilos. Pero, como digo, hay un sesgo evidente que favorece a un determinado tipo de música y eso me parece que no se puede negar.

  • Potemos

    Y para leer estas obviedades… ¿hay que pagar 20 euros?

  • Estocástico

    No se si alguien lo quiere negar, Chessire Cat, o tiene la cara para negártelo a cara perro, que este portal está orientado al “indie” con algún ramalazo poppie y de cultura popular (vamos, que acabo de leer un titular de Soraya y me acuerdo de cuando estiramos el chicle con Raphael en el sonorama por ejemplo)
    No sé si en “mujercísimas” o en “garras de astracán” Terenci Moix relataba la historia de un personaje que se pateaba España buscando la esencia de lo que es ser homosexual. Igual me equivoco de pleno en el argumento o en la comparación. Pero acotar lo que es “indie” o “hipster” y clasificarlo socialmente se me asemeja a eso. Y dudo que haya mucho éxito en la tarea. Gracias a Dios, hay cosas que se escapan al ensayo más sesudo. Y habrá gente que entienda y haga música de manera distinta a sus anteriores.
    Ahora que han pasado unos años desde entonces, entendemos en qué consistía ser indie en los noventa. (entonces entendíamos algo de la movida de los ochenta). Quizás estamos viviendo este momento musical raro (porque es raro de cojones) de una manera en la que no podemos ser… “observadores no inerciales”. Igual hay una industria a la que le interesa vendernos la moto de lo “indie” aunque sepa que esto de indie no tiene ná si lo compara con lo de antes. Véte a saber si dentro de unos lustros, habrá críticos que le saquen brillo a unos cuantos artistas que ahora andan mezclados en este batiburrillo. Los términos no definen a una persona, sino sus acciones y actitudes. Puedo sentirme inquietamente identificado con algunos de esos rasgos que destaca Lenore; y no me gustan, así que por lo menos le agradezco que me quite la careta de la cara. Pero por donde no paso es por sistematizarlo todo en un calificativo y quedarse tan fresco. Indie, hipster se están quedando vacíos de significado cuando se le mete a cascoporro una descripción tan sociológica. Es como cuando Scott McCloud teorizó sobre el comic de manera tan ejemplar… tan brillante… que convirtió la palabra comic en un muermo acojonante, que es justo lo contrario de lo que me encanta del tebeo.
    Por supuesto, me meto con las modernas. Soy un ratón de campo y cuando veo a una recién maqueada del Bershka en plan “tan superindependiente y tan superalternativa que soy que me parezco a cualquiera de mis cuatrocientas modernamigas” pues se le caen los mimbres. El hipster como producto no deja de ser otra tribu a la que sacarle los cuartos, como han dicho de los raperos o los perroflautas.
    Hay un texto precioso en “La verdad sobre el caso Savolta”, creo que al final de la primera parte. Es una especie de testamento intelectual de un anarquista. No recuerdo las palabras exactas, ni quiero -es mejor así-;mencionaba que cuando un concepto, un pensamiento quedaba formulado, descrito, era su muerte. Y al indie le pasa eso, como a muchas otras cosas en esta vida. Y lo que vivimos ahora no es propiamente indie (o es el mainstream camuflado de manera que creamos que es algo aún más excitante que la lista de los 40 principales). De todos modos, me digan lo que me digan de la música, haré lo que he hecho toda la vida: disfrutar de lo que me gusta (digan lo que digan) y mandar a la porra el resto.

  • pedro

    Tras leer lo último que ha puesto Risingson queda claro que esos que son de “izquierda verdadera” se están riendo de las demás gente de izquierdas.

  • Mirrabo

    Terminar de leer vuestras justificaciones contra el libro y ver eso de las bicis, las wayfarer y los hipsters… vosotros mismos.

  • Gabrielon

    El artículo pone mucho énfasis en las contradicciones de Lenore (y parece que razonadamente), por razones obvias. Pero no debemos olvidar los aspectos interesantes que apunta el libro -sin haberlo leído-. El propio Sebas los reconoce. Por resumir: simplificación sobre las motivaciones del moderneo y los gustos minoritarios:mal. Llamada de atención sobre la manipulación de masas ligada a ciertos gustos estéticos: bien. O en términos microeconómicos: 20€ igual es mucho, pero si me lo pasan…

    Y en cuanto a si Jenesaispop es hipster y elitista: a mi no me lo parece, porque divulgar música minoritaria no tiene nada de snob. Es símplemente eso: divulgación. Que viene de vulgus, o sea, tó quisqui. Eso aparte de la cobertura de, sin ir más lejos, Adán y Eva.

    Un poquito de ecuanimidad: Rockdeluxe no es el mal (de hecho, es un buen complemento a Jenesaispop). Lenore escribe bastante bien. Jenesaispop es la mejor página divulgativa de pop en España. Se puede ser hipster (después de todo es sólo una estética) y tener conciencia social (ética). Todo cierto, todo compatible.

  • more

    me encantan st. vincent , grimes ,the knife , lykke li ,Bjork ,james blake etc y voy el dia 8 a ver a lady gaga

  • Alegre Pimentón

    Bravo. Clap, clap, clap.

  • Elvis Calatayud

    Y que opina Pepo Marquez? y su ex-novia? y la óptica? Le ha gustado el libro a Javier Ojeda?

  • Por vuestro bien, espero que tengáis, la mayoría de los comentaristas, más de 40 años.

    Sebas, admítelo, tu objetivo prioritario ha sido y será “vender”. Y se acabó.
    No hay más que ver (gracias, Claudio M. de Prado) esas “100 pistas de JE NE SAIS POP” (vuestro primer post), compararlo con vuestra actualidad y ver el resultado.

    ¿Retribución de 0 euros? Eso se decía al año de comenzar…

    Una verdadera lástima que te indignes con absurdeces varias. Al fin y al cabo has conseguido, a riesgo de parecer un auténtico pelele (cosa que te la traerá al pairo a día de hoy, supongo), lo que en algún momento pretendiste, aunque ello chocase con lo que verdaderamente sea de tu interés cultural.

    Tú mismo.

  • Javier

    Wow, gran crítica y gran remate el: “te gustará si consideras que el arte ha de ser político sí o sí”. Político de izquierdas, se sobreentiende.
    Creo que de eso va el libro

  • Javier

    Añado:
    Hipster no es nada a parte de un sr que le gustaba el jazz en los 40.
    Es un termino que se usa la mayor parte de las veces en tono despectivo que nadie quiere reconocer ser. Hipster siempre son los otros, como los pijos.
    Lenore no es hipster, porque él escucha lo que quiere y tiene criterio. Ya claro, y los demás somos gilipollas.

  • La mitad del texto es una reflexión vital sobre el crítico del libro. A la otra mitad no he llegado porque me colalpso con más de 15.000 caracteres.

  • un oyente

    Menudo capricho se ha pegado usted. No he llegado ni a la mitad

  • Naoberlin

    Que sois un ejemplo del indie madrileño pues sí, oye, es así aunque os joda. Por otra parte, a ver, algunos pensáis qu Lenore ha cambiado??? Sigue siendo el mismo tío, totalmente. No hay nada más hipster que un hipster rajando a lo hipster. Pues ese es Lenore, y eso es lo que en parte hace Rockdelux desde hace tiempo.

  • Mirrabo

    Los hipster más auténticos son de fuera de Madrid… huelen a campo.

    Por ahí pasa igual, como bien se puede leer en muchas entradas de este blog:
    http://diehipster.wordpress.com/

  • jambole

    lo que faltaba, me censuran un comentario

  • Closer_

    Era de esperar, pero Sebas no se ha enterado de lo que ha leído. No es que “te guste si: crees que el arte ha de ser político”. Es que todo arte ES político por definición, y más político cuanto menos político se cree.

  • Estocástico

    Closer, si tomamos esa interpretación del arte, artistas supuestamente “no políticos” como Warhol tienen una lectura política…
    Que estoy contigo, todo arte es hijo de su tiempo y de sus circunstancias políticas. Vale, pero ningún artista está obligado a hacer alarde de su ideario, aunque al final el que más disimule sea quien dé el cante.
    Pero el otro extremo, el de teorizar una política más allá a través de sus obras me parece excesivo. Y el ejemplo es el libro. ¿Crees que los artistas que pudieran referenciarse o catalogarse de interés “hipster” comparten o son siquiera conscientes del ideario político que define Lenore en su libro? Yo creo que ni de coña. Y algunos, como mucho, lo más cerca que están de una significación política es la del postureo postizo…

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