Este año el Oscar a la mejor película de animación va a estar más reñido que nunca. Desde el triunfo de ‘Rango’ en 2011 -el año que Pixar pinchó con ‘Cars 2’ y Disney con ‘Winnie the Pooh’- ninguna película había hecho sombra a estos dos gigantes de la animación. ‘Brave‘ (2012), ‘Frozen‘ (2013), ‘Big Hero 6‘ (2014), ‘Del revés‘ (2015)… Pero en 2016 se puede romper este bipartidismo. El nivel está siendo parecido. Ni ‘Buscando a Dory‘ (Pixar) ni ‘Zootrópolis’ (Disney) están por encima de dos de sus más firmes rivales: ‘Mascotas’ (Illumination) y, en especial, ‘Kubo y las dos cuerdas mágicas’ (Laika). Ni tampoco de la producción francesa ‘El principito’, que al tener versión en inglés y haberse estrenado este año en EEUU, podría dar la sorpresa y meterse entre las nominadas.
Aún faltan dos estrenos: ‘Cigüeñas’, la segunda película animada de Warner tras el buen sabor de boca que dejó su debut en el género, ‘La Lego película’ (2014); y ‘Trolls’, la nueva de DreamWorks, que desde el éxito de ‘Cómo entrenar a tu dragón’ (2010) parece perdida entre secuela y secuela de ‘Kung Fu Panda’, ‘Madagascar’ y ‘Shrek‘ (amenazan con la quinta). Sin olvidar la que puede dar la nota indie este año: ‘La fiesta de las salchichas’.
¿Consigue ‘El principito’ estar a la altura de su referente? Casi. La primera hora vuela muy alto. La combinación de técnicas de animación -el digital 3D para la realidad y el stop-motion en 2D para la fantasía- permite evocar el libro de Saint-Exupéry, con sus célebres ilustraciones, y reflejar de forma brillante el choque entre dos mundos, entre dos miradas: la adulta y la infantil. La adaptación que hace Osborne de la novela es muy imaginativa, manteniendo el espíritu del texto original pero integrándolo dentro de otro relato. El problema es que en la última parte, cuando esos dos mundos se cruzan, la historia pierde ritmo, la narración se hace más convencional y las metáforas demasiado evidentes. Aun así, es una adaptación notable. 7
.El CEO de la productora, Travis Knight, debuta en la dirección con esta deslumbrante película de aventuras ambientada en un Japón feudal fantástico. El director utiliza de forma muy imaginativa elementos de la cultura tradicional nipona, sobre todo el origami, para crear una cautivadora fábula sobre el aprendizaje, la orfandad y el dolor de la pérdida. Aunque narrativamente es algo convencional y los personajes demasiado esquemáticos (el cliché sexista de madre responsable/padre inmaduro empieza a ser bastante molesto, sobre todo en una película infantil), visualmente es tan asombrosa que, como dice el niño protagonista, «si necesitas parpadear, hazlo ahora» (porque luego no vas querer hacerlo). 8.