‘El Vecino’: Vigalondo y sus colegas te conocen muy bien

Por | 09 Feb 20, 10:14

«¿Has visto la serie de Vigalondo?» se ha convertido en una pregunta recurrente durante las últimas semanas, al menos en mi entorno. Y es un poco raro, porque el director de ‘Los Cronocrímenes’ o ‘Colossal‘ apenas figura en los créditos de ‘El Vecino’. Ha dirigido los dos primeros capítulos, sí, pero después han sido otras personas las responsables de cada episodio, en esta serie escrita por Miguel Esteban y Raúl Navarro (‘El fin de la comedia‘), basada en las novelas gráficas de Santiago García y Pepo Pérez publicadas por la popular editorial Astiberri.

La verdad es que hay varias cosas 100% Vigalondo: pese a que se eche en falta un poco de sus delirios y paranoia, está muy presente su sentido del humor, y también su gusto musical. Después de verle bailando a fuego en los conciertos de Joe Crepúsculo, cuesta creer que no sea él el responsable de que suenen en esta serie varias canciones de Crepus, no sólo el hit ‘Mi fábrica de baile’; y del modo caricaturesco de retratar por ejemplo la mirada del superhéroe protagonista de ‘El Vecino’.

Porque sí, ‘El Vecino’ es realmente un superhéroe con superpoderes, solo que este es tan chapuzas que si en un momento dado prefiere ocultar su identidad no es por los motivos de un Supermán, sino por su opuesto: pura vergüenza de ese alter ego. Quim Gutiérrez y Clara Lago son los protagonistas principales, interpretando a una pareja en plena ruptura, pero dejando aire a secundarios como Catalina Sopelana, que aporta su vis cómica y también un decidido toque feminista, como en ese delirante capítulo en el que se confunde un «coño» con una «cabaña india». Da más sorpresas que el personaje de Adrián Pino, un cliché andante, o el del vecino camello, a quien a duras penas salva la ocurrencia «¿Ya es Navidad? ¡El cambio climático es la hostia!».

De manera coyuntural ‘El Vecino’ esconde una crítica social hacia una juventud desmotivada, que recurre a trabajos de mierda como ser «rider» de Deliveroo y similares; que no encuentra trabajo o es explotada en el mismo (de nuevo, tremenda imagen se ofrece de la prensa, pues Clara Lago hace de periodista); y que combate por causas como la eliminación de las casas de apuestas. Es sólo un trasfondo en una comedia que agradece que sus episodios duren 25 minutos y que se crece en su segunda mitad, sobre todo desde que aparece el entrañable personaje de Perruedines.

‘El vecino’ no es un producto redondo pero sí una serie que sabe beneficiarse de tener un target muy determinado. Es una serie nicho: si te gusta, te encantará. Atención aquellos a los que digan algo ciertas letras de Hidrogenesse, Zahara, PUTOCHINOMARICÓN, Betacam o Delaporte, de los que por supuesto se toma ‘Supermán’. También aquellos a los que remueva algo el estribillo de «Juana y Sergio son ahora los enamorados» y, continuando con la primera Telecinco, los que siempre pensaron que Andoni Ferreño ocultaba algo siniestro (hace un cameo, ahora con un inquietante aire a Pedro Sánchez aka “El Guapo”). Atentos quienes sigan a Quim Gutiérrez en Instagram cual adolescente carpetera; y atentos aquellos -¿por qué no?- que disfruten tanto de ‘Aquí no hay quien viva’ y ‘La que se avecina’ como de una película de Álex de la Iglesia. En uno de los episodios se organiza una fiesta, y una vecina de la comunidad que nadie invitó aparece en un plano general totalmente traspuesta. Como dicen Los Javis, esta es la España que nos encanta. 8.

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