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‘Framing Britney Spears’ no despeja dudas pero sí hace justicia

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‘Framing Britney Spears’ no despeja dudas pero sí hace justicia

Los medios televisivos informan de que, tras su revuelo en Estados Unidos, Reino Unido y la red, se estrena en la televisión española el documental que sobre Britney Spears ha realizado The New York Times. Será en el canal Odisea, disponible en Movistar+, Vodafone TV, Orange TV, Grupo Euskaltel y Cable Local, el próximo lunes 22 de febrero a las 22.00 horas. Os dejamos con nuestra reseña del mismo.

En uno de los mejores pasajes de ‘Britney: Inside the Dream‘, la biografía sobre Britney Spears publicada en 2009, el autor Steve Dennis nos sitúa en los momentos previos a la actuación de Britney en los MTV Video Music Awards de 2007, la de apertura. La cantante se ha pasado la noche anterior de juerga y ha dormido hasta el mediodía, por lo que inquieta a todo su equipo. Queda poco más de una hora para que salga al escenario y, visiblemente nerviosa, se bebe el primero de varios chupitos de tequila cuando aparece Justin Timberlake por la puerta del camerino para desearle buena suerte. Mala decisión. Encerrada en el camerino con su asistente y una amiga, y cada vez más desquiciada, Britney pide que nadie la toque, y cuando su peluquero llega con las extensiones doradas que va a llevar esa noche, toma la decisión impulsiva de despedirle en ese mismo momento. El estilista, indignado, se retira a su habitación de hotel y decide no hacer caso al teléfono. En medio de la histeria colectiva generada por el comportamiento de Britney aparece la peluquera de Nelly Furtado (???) con unas extensiones baratas y resuelve más o menos la situación. Britney se ha tomado un último chupito, ha salido del camerino con un atuendo diferente al acordado, dejando a los presentes en estado de shock, y ya está lista para la acción. O no.

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Esta historia representa la gran diferencia que ha podido darse entre lo que los medios han contado sobre Britney Spears, lo que el público ha querido creer y lo que ha pasado de verdad. La audiencia ha visto una actuación errante, confusa, pero ignora todo lo que ha pasado antes; ha visto a una cantante perdida aparentemente saboteando su propia carrera a ojos de todo el mundo, pero no ha querido meterse en su cabeza para saber por qué ha llegado a ese punto. «Britney se ha vuelto loca» es el sentir general de una sociedad nada acostumbrada, en este momento, a los discursos sobre salud mental y misoginia que tan normalizados están hoy en día, y es en este momento también cuando los medios presentan su propia visión sensacionalista de las celebridades, despojándolas de su humanidad. Es la época en que Britney es considerada una simple marioneta, a duras penas se piensa que pueda emitir una frase coherente por su cuenta ni mucho menos escribir una canción; las revistas y los programas de televisión la ridiculizan sin cesar incluso bromeando sobre su propia muerte y, poco a poco, la intérprete de ‘Oops!…I Did It Again‘ va convirtiéndose efectivamente en una marioneta mediática, manejada por unos tabloides que ofrecen carnaza diaria a un público grotescamente sediento de cotilleos.

El motivo del éxito de este ‘Framing Britney Spears’ dirigido por Samantha Stark y Liz Day con la compañía de un equipo exclusivamente compuesto por mujeres -una decisión simbólicamente muy importante- es que pone sobre la mesa la vision de Britney, nos pone en su lugar, en su cabeza, sin siquiera haber contado con la participación de la propia artista, que se encuentra rodando su propio documental con una conocida cineasta según PageSix; ni con la de su propia familia, que se ha negado a aparecer en el reportaje por razones desconocidas. Sin juzgarla ni meter en el dedo en la llaga de su pasado, dejando que las imágenes de archivo de Britney halladas en internet hablen por sí solas, ‘Framing Britney Spears’ destapa a ojos de un público que había decidido mirar a otro lado la profunda misoginia a la que se ha enfrentado Britney desde que era una niña y un presentador le preguntaba si tenía novio, proponiéndose para el puesto ante la negativa de ella; hasta la actualidad, cuando su vida y finanzas están a cargo de su padre, Jamie Spears, un emprendedor fracasado que ha convertido a Britney en el proyecto comercial de su vida, y que se niega a apartarse de la tutela incluso cuando su propia hija ha declarado expresamente no quererle en dicha posición. Es lo que los fans saben desde hace años, pero llevado al mainstream.

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Dado que la vida de Britney ha sido ampliamente documentada desde que era una niña, ‘Framing Britney Spears’ se vale de dichas imágenes de archivo, además de la participación de su entrañable asistenta Felicia Culotta (foto) o de otras personas enfrascadas en su caso legal, para poner de relieve ciertas declaraciones hechas por la artista que siempre han estado ahí, pero a las que nunca se ha prestado la atención adecuada por culpa de la mentalidad misógina con la que ha solido ser analizada. Por ejemplo, cuando Britney insinúa a la periodista Diane Sawyer en una entrevista emitida en el año 2003 que ella tenía sus propios motivos para engañar a Justin con otro hombre, lo que queda en el imaginario colectivo es que Britney ha tomado una decision reprobable y debe ser castigada por ello. En este momento, Justin ya ha estrenado el videoclip de ‘Cry Me a River’, en el que acosa a una doble de Britney, se cuela en su casa, introduce en la ranura de VHS de su televisor un vídeo de él practicando sexo con otra chica, y se encierra en un armario para no ser descubierto a la vez que la espía mientras se ducha. Puro «revenge porn». Más adelante, el cantante se burla de ella en entrevistas y conciertos. A nadie parece importarle la perspectiva de Britney, ni el hecho que ella nunca critique a otro compañero de profesión en los medios ni mucho menos lo humille, y las veces que Britney declara estar al control de su carrera y de su imagen pasan completamente desapercibidas para el público.

Como documental no autorizado, si bien hay que elogiar su profundo y riguroso proceso de documentación, aunque es lo que se esperaba de The New York Times, ‘Framing Britney Spears’ sortea la dificultad de no contar con la propia artista para investigar su figura, a lo que tampoco ayuda el laberinto de conjeturas, sospechas y teorías de la conspiración que la envuelven desde hace rato, sobre todo desde que ha descubierto Instagram, el único espacio de su vida que parece controlar de verdad. En lugar de obsesionarse con la «tragedia» de Britney o con las teorías que existen acerca de su extraño uso de Instagram, el reportaje empatiza con la cantante en sus momentos más duros, desde el rapado a su cuestionamiento como madre de dos niños, poniendo en evidencia a una cultura de las celebridades en aquel momento absolutamente podrida incapaz de tomarse un problema mental en serio, aunque eso ya lo supiéramos, pues han pasado 13 años desde todo aquello. Al final, ‘Framing Britney Spears’ no deja de ser un resumen de todo lo que el movimiento #FreeBritney ha descubierto, lo cual a su vez deja un sinfín de incógnitas por resolver. ¿Padece de verdad Britney una enfermedad mental, como se lleva años rumoreando, que justifique su situación legal actual o se basa esta puramente en el dinero? De acuerdo, Britney siempre ha querido ser madre, tener hijos, vivir una vida normal… ¿qué falla ahora entonces?

En la biografía antes citada, la fuente que narra a Steve Dennis lo sucedido en el «backstage «de los MTV VMAs comparte la siguiente reflexión: «Britney es una persona que quiere ser querida, que no quiere que se la use ni que se la trate como a un robot, que no está aquí para que todo el mundo gane pasta a su costa, que no quiere estar trabajando todo el rato. Ella nunca ha sabido lo que es tomar sus propias decisiones y no sabe lo que significa tomar una decisión inteligente. Que llegara a un punto de mandar a la mierda a todo el mundo era inevitable. Lo que es triste es que llegara a este punto en la antela de ese gran momento… pero la gente debe entender que este no fue resultado de un solo momento, sino de la suma de muchos acontecimientos previos». Esta es exactamente la labor que realiza exitosamente ‘Framing Britney Spears’, poner todos esos «momentos» que habían sido pasados por alto en el centro, en perspectiva. Nos obliga a repensar la figura de Britney sin convertirla en una mártir, mostrando en realidad su enorme resistencia a la presión. Lo único que le falta irónicamente es lo más importante: la protagonista. «Cada persona tiene su historia y su interpretación de las historias de los demás», ha señalado Britney, cómo no, en su perfil de Instagram. «Recuerda, no importa lo que pensemos de la vida de una persona, eso no se puede comparar con lo que la propia persona ve en sus propias carnes».

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