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Disco de la Semana: Parannoul / To See the Next Part of the Dream

Lo mejor: ‘Beautiful World’, ‘Excuse’, ‘Analog Sentimentalism’, ‘White Ceiling’, ‘Age of Fluctuation’, ‘I Can Feel My Heart Touching You’
Te gustará si te gustan: My Bloody Valentine, Ride, Lily Chou-Chou (tanto la película como el disco)
Escúchalo: 'Beautiful World', en Youtube

En la época en la que vivimos, donde consumimos imágenes y vídeos continuamente, existen algunos artistas que deciden voluntariamente rechazar esa manera de promocionar su trabajo y optan por el anonimato. Es el caso del surcoreano Parannoul, cuya identidad es un misterio: su interés por difundir su música no parece ser muy elevado. ‘To See the Next Part of the Dream’ es su segundo disco tras ‘Let’s Walk on the Path of a Blue Cat’, un debut que pasó bastante inadvertido el año pasado.

Para este segundo proyecto, el artista no ha utilizado ningún instrumento real, sino que todos los sonidos están creados por ordenador, desde la soledad de su pequeña habitación en Seúl. La portada, así como la primera frase que se escucha en el álbum, están sacadas de ‘All About Lily Chou-Chou’, película de la que es muy fan y que guarda muchas similitudes con su música, ya que ambas buscan transmitir el mismo sentimiento de nostalgia infinita y de incomprensión en el mundo. La particularidad del álbum reside en la combinación de los estilos shoegaze y emo. Pero además de lo característico de estos subgéneros, donde los sonidos distorsionados de guitarras y batería dejan a la voz en un segundo plano, todas las canciones tienen pequeños detalles (sintetizadores, xilófonos, violines, samples de diálogos de películas) que adornan las composiciones y aportan una visión muy personal a su reconocible sonido noventero deudor de My Bloody Valentine.

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Beautiful World’, que abre el álbum, es una excelente introducción al universo de Parannoul, tanto a nivel sonoro como lírico. Aquí no encontraremos esperanza, ni siquiera un intento de mejorar, y sí mucho de desprecio hacia uno mismo, anhelos de tiempos pasados y lamentos sobre la juventud perdida. Pero todos estos sentimientos desagradables chocan con la ensoñación de las melodías, a la par que transmiten perfectamente la sensación de soledad y desesperación en la que se encuentra el narrador. La voz de Parannoul tiene un registro limitado pero resulta perfecta para añadir esa “teen angst” que impregna a todas sus canciones. De hecho, uno de los momentos más emocionantes del álbum es cuando en la segunda mitad de la maravillosa ‘Age of Fluctuation’, justo después de un elegante pasaje de batería, guitarras y xilófono, el artista grita, desafinando deliberadamente.

Ese instante sirve como ejemplo para mostrar que Parannoul no busca la perfección en su música, ni un sonido limpio, sino más bien volcar sus emociones de forma cruda y genuina, sin permitirse ningún arreglo que evite que su desesperación suene menos auténtica. ‘To See the Next Part of the Dream’ se mueve continuamente entre la belleza y la fealdad (tanto en su extraña mezcla de sonido como en sus letras nada complacientes), y es ahí donde encuentra su mayor virtud: su capacidad de transportarnos a otro mundo, de sentir que estamos en un sueño pero sin nunca abandonar la realidad del todo.

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Las letras son absolutamente devastadoras y directas, no hay metáforas ni eufemismos. En el estribillo de ‘Youth Rebellion’ canta sobre sí mismo: “perdedor desempleado, virgen, puto gilipollas / hikikomori antisocial / yo estaba más desesperado que nadie / quería estar en el escenario / quería ser una estrella del rock”. En ‘Excuse’, otro de los grandes momentos del álbum, dice sin que su voz tiemble “el mundo es bonito, incluso basura como yo continúa viviendo en él”. Lo más cercano a un lugar feliz se puede hallar en la animada melodía de sintetizadores de ‘Analog Sentimentalism’ y en su mirada melancólica a un recuerdo con una persona que quería: “¿Recuerdas cuando vimos esa película juntos ese día? / Nuestros momentos felices en celuloide / sentimentalismo analógico en el día a día”. Y cuando esta canción termina, las alarmas de ‘White Ceiling’ nos despiertan, recordándonos la monotonía de los días, el discurrir del tiempo sin que nada cambie». El tema se alarga hasta los 10 minutos, y es sobre todo hacia la mitad, cuando la producción se inunda con todo tipo de ruidos, sonidos y voces, cuando se encumbra como una de las mejores de todo el disco.

Y es que lo que hace tan especial -y uno de los grandes hallazgos musicales de este año- a ‘To See the Next Part of the Dream’ es precisamente la cantidad de capas y texturas que tiene, que hace que resulte imposible apreciarlo todo en una primera escucha. Cada vez que se vuelve a él hay detalles nuevos por descubrir, sonidos magnéticos e hipnóticos y fragmentos rebosantes de emoción. Ante todo, el segundo disco de Parannoul es un proyecto hecho desde la pasión y la generosidad, donde el artista se abre en canal sin esperar nada a cambio.

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