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Garbage / No Gods No Masters

Lo mejor: 'No Gods No Masters', 'Flipping the Bird', 'The Men Who Rule the World', 'Godhead'
Te gustará si te gustan: los últimos discos de Garbage, Talking Heads, New Order
Escúchalo: el 2º single, en Youtube

Imaginad alguien tan despistado como para pensar que Garbage se van a beneficiar del clima sociopolítico para publicar ahora su disco más político. Ellos que hablaron sobre las libertades en ‘Stupid Girl’, que nos descubrieron qué significaba la palabra ‘Queer’, que reivindicaron la igualdad total en ‘Androgyny’… Si ver simplemente a Shirley Manson sobre un escenario o en un videoclip era polisemia pura: cuántas cosas significó para el feminismo, cuántas para la comunidad LGBT+. ¿De verdad a alguien le sorprendió, con la llegada de los blogs y las redes sociales, conocer sus opiniones explícitas sobre el mundo?

Sin que Garbage hayan sido nunca un grupo planfletero, sus cartas siempre han estado sobre la mesa, y ‘No Gods No Masters’ es el álbum más explícito al respecto, que llega al mercado cuando el público más lo ha demandado. Cuando lemas como «ni una más» están calando en la sociedad, cuando ya no se pasa por alto ninguna denuncia por abusos, cuando se está tomando conciencia del daño que ha hecho el heteropatriarcado a nuestra manera de pensar. De eso va el primer single y el tema que abre el disco, el complejo ‘The Men Who Rule the World’, en el que el «violador» apelado se refiere a todos los hombres que han dañado al prójimo o al medio ambiente, donde Shirley Manson entona sentencias tan contundentes como «los hombres que dominan el mundo lo han jodido pero bien» o «las mujeres que abarrotan los juzgados son acusadas de putas».

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Nunca han sido los textos de Manson amigos de grandes sutilezas, ni son tiempos propicios para eufemismos, y temáticas muy parecidas emergen en canciones como ‘Godhead’, con frases como «si tuviera polla, ¿me engañarías? / si tuviera polla, ¿me la chuparías?» o «llámame zorra, soy una terrorista», en clara alusión a la opinión de la extrema derecha sobre el movimiento feminista. ‘Flipping the Bird’ es una «peineta» contra el mansplaining y el manspreading inspirada en una conversación en un podcast con Liz Phair.

Si el segundo single y la canción titular ‘No Gods No Masters’ aparece influido por las revueltas de Chile, otras canciones ofrecen diferentes prismas: ‘Waiting for God’ habla de injusticia social, ‘Uncomfortably Me’ habla sobre inseguridad en una misma y ‘The Creeps’ reincide en lo mismo versando sobre la vergüenza que sintió Shirley Manson cuando la expulsaron de Interscope en 2009. Por su parte, ‘A Woman Destroyed’ se inspira en la película de Ana Lilly Amirpour ‘Una chica vuelve a casa sola de noche‘, que no es lo que parece por su título, sino una peculiar cinta vampírica estrenada en el Festival de Sitges que devuelve el cine independiente a una canción de Garbage, como viene sucediendo desde los primeros discos. Se salen de la temática general, aunque no es muy difícil imaginar cierta conexión, un par de pistas como ‘Anonymous XXX’, sobre sexo anónimo, y el tercer single ‘Wolves’, sobre un conflicto interior.

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¿Cómo están orquestados musicalmente tan ricos mensajes? Garbage han querido aproximarse al sonido Roxy Music y Talking Heads en compañía del productor Billy Bush (marido de Shirley y técnico de la banda desde 1998), y ofrecen novedades musicales hasta cierto punto a través de la presentación del álbum ‘The Men Who Rule the World’, con el sonido de cajas registradoras y máquinas tragaperras; arrimándose a New Order como nunca habían hecho en ‘Flipping the Bird’; o a Depeche Mode en el solvente ‘No Gods No Masters’. Pero sin alejarse de manera dramática del redil: se habría agradecido que arriesgaran un poco más, pues en ‘Wolves’, ‘The Creeps’ y ‘Godhead’ encontramos a los Garbage de toda la vida, que tan bien se han venido desarrollando en discos como ‘Strange Little Birds‘.

La banda, eso sí, no renuncia a canciones desestructuradas como las que han trabajado siempre. Las nuevas son ‘A Woman Destroyed’, una canción que Shirley ha soñado, y la final ‘This City Will Kill You’, que según ellos mismos ha sido todo un ejercicio de composición por su falta de estribillo como tal. ¿Son estas canciones tan rupturistas como ‘Hammering in My Head’? Probablemente no. ¿Te mantiene esta secuencia lo suficientemente atento como para que te preguntes con cierta excitación qué puede pasar en la pista siguiente? Ese dinamismo se ve muy bien cuando ‘Godhead’ emerge después de ‘Waiting for God’, o cuando ‘Flipping the Bird’ sale tras ‘A Woman Destroyed’. Hay cosas que Garbage siguen haciendo muy bien, mucho mejor que muchos coetáneos americanos (Smashing Pumpkins, Weezer, No Doubt…) y británicos (Manic Street Preachers, Suede…).

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