Disco de la Semana: Dave / We’re All Alone In This Together

Es una pena que no sea muy conocida en España, porque ‘Black’ es una de las canciones más relevantes que jamás se han escrito sobre lo que significa ser negro. Estaba en el debut de Dave, ‘Psychodrama’, ganador del prestigioso Mercury Prize hace un par de temporadas, y sin ser siquiera una de las 5 canciones más populares de aquel álbum, es de las que no se olvidan. Sobre una sombría línea de piano y sin estribillo, el rapero británico hablaba a lo largo de 3 largos versos sobre las bondades de ser negro, de su lado más desagradecido, y de la marginación social que puede representar cuando las cosas se ponen feas: «Si alguien es blanco, pensarás que está malo o confundido / si alguien es negro, pensarás que va armado, le mirarás y dispararás». Cuando la interpretó en los Brits, Dave se levantó del piano y añadió un cuarto verso en el que acusaba al Primer Ministro Británico (Boris Johnson) de ser racista.

Aquel piano ya alejaba a Dave del sonido duro del grime de sus inicios, y se desarrolla de manera más clara en este segundo disco, ‘We’re All Alone In This Together’. No falta su colega Stormzy en ‘Clash’, el single que triunfa de nuevo en las islas británicas, estos días haciendo sombra a ‘Bad Habits’ de Ed Sheeran en el top 2, una producción con el típico beat trap en la que el juego de palabras realizado con la palabra «one» es la base alternativa, llegando a Tories y a Jeremy Corbyn en una frase del estribillo. Pero es significativa la presencia del piano como leit motiv, incluso por defecto: cuando tanto este instrumento como la palabra «one» se ausentan por primera vez en una estrofa, es para producir otra de las cumbres: el tercer verso.

El piano marca, pues, las composiciones de este álbum de manera subrepticia: las bases apuntan a los referentes más obvios de Dave, y su público es el mismo que escucha a chavales de su edad, pero las líneas melódicas apuntan sin dudarlo hacia lo clásico. Es de lo primero que escuchamos en el precioso tema inicial, la balada ‘We’re All Alone’, tomando también todo el protagonismo en su segunda mitad; mientras la melodía de ‘Three Rivers’ podría conectar directamente con la chanson francesa. Con esas cuerdas, podría haber sido escrita por Benjamin Biolay perfectamente.

Aquellos no dispuestos a sumergirse en el mundo de Dave, esto es, en sus larguísimas letras ya llenas de anotaciones en Genius, encontrarán familiaridad en las grandes producciones que aparecen en este álbum, y que no parecen estar especialmente entre las favoritas del público británico. ‘In the Fire’ coquetea con el góspel con una mano en la producción de Mount Kimbie y un sample de un tema de 1982, ‘Have You Been Tried In The Fire’ de Florida Mass Choir. ‘Law of Attraction’ con Snoh Aalegrah es un exquisito R&B para escuchar a todo volumen. ‘System’ con WizKid es la pequeña canción bailable de este disco, con un punto tropical y otro de rhythm & blues. Y James Blake, además de co-producir un par de temas clave (‘In the Fire’, ‘Three Rivers’), canta en una ambiciosa pista de 8 minutos llamada ‘Both Sides of a Smile’: la primera «cara» de esta sonrisa es una convencional canción en búsqueda de «algún final feliz en algún lado»; la segunda «cara» y tras el contrapunto femenino de ShaSimone (atención al modo en que aparece y desaparece la voz de ella, como en una función de teatro), es el típico lamento de James, con Dave rindiéndose: «pregunta a James Blake, yo no veo el color en nada», en referencia clara a ‘The Colour in Anything

‘.

Aquellos sí dispuestos a sumergirse en el mundo de Dave encontrarán en sus textos nuevas reflexiones sobre la realidad social desde el primer momento: ‘We’re All Alone’ asegura que «la pobreza nos está matando, el gobierno nos está matando / y cuando no nos están matando, nos matamos entre nosotros». ‘Three Rivers’ habla sobre las experiencias de varias generaciones de inmigrantes, con testimonios como «he pagado impuestos durante 37 años y he recibido una carta diciendo que soy una inmigrante ilegal» o «vine a Inglaterra a los 10 años, he vivido aquí toda mi vida». La outro es la revelación de una crisis de identidad recitada por el actor Daniel Kaluuya que concluye «soy quien soy porque soy negro, y me encanta todo sobre ello, ¿comprendes?». El estribillo de ‘Lazarus’ está en yoruba. Y el tema más importante del álbum en ese sentido es ‘Heart Attack’, de 10 minutos, también con créditos de James Blake, con Dave jugando al spoken word incluso sin fondo alguno valiéndose de la expresividad de su voz, abriéndose en canal sobre el momento en que casi muere al nacer, sobre su hermano en prisión y recordando la biografía de su madre, inmigrante desde África. En la outro, ella o una mujer de pasado similar se derrumba y, entre lágrimas, deja un relato espeluznante: “viví en la calle 3 años, no me dejaron ver a mi marido, nadie me dejó entrar, nadie en esta nación. No podía pagar el alquiler por lo de los gangsters de deportación, no me rendí, iba a todas partes con mis hijos… y ahora esto, pagadme por todo el dolor que he sufrido, todos los días sufro, me estáis matando”.

Dejando de lado la anécdota de ‘Twenty to One’ que aparte de sobre 2021, parece ideada para el momento en que eran las 0.40 horas y sonaba esta canción el día de lanzamiento si te habías puesto este disco en la medianoche del viernes, corriendo; sí es reivindicable la sintonía entre Dave y sus fans. Es emocionante cuando en ‘We’re All Alone’, el artista cuenta que hace poco recibió un mensaje de un chico que le ha dicho que su música le ha salvado la vida; y Dave también ejerce esa generosidad cuando por ejemplo en ‘In This Fire’, entre Fredo, Meekz Manny, Giggs, Ghetts referenciando ‘Dirty Dancing’ y el citado sample de los 80, no tiene tanto protagonismo: su verso es el 5º en salir. Desde esa modestia, se ha convertido en un entrañable referente generacional: Dave es a Reino Unido lo que Kendrick Lamar a Estados Unidos. La misma sensibilidad en carne viva, el mismo gusto por lo clásico bordeando el jazz, la misma realidad expresada sin medias tintas ni artificios.

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Publicado por
Sebas E. Alonso
Tags: davestormzy