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‘Matrix Resurrections’: ¿revolucionaria y reivindicativa o bazofia progre?

‘Matrix Resurrections’ está siendo un fracaso en taquilla. La pregunta es si eso es también un fracaso para su directora Lana Wachowski… o si es, en cierto modo, algo buscado. La idea de una secuela de la trilogía lleva mucho en el aire, incluso con ‘Matrix Revolutions’ recién estrenada, pero a las Hermanas Wachowski no les seducía, y prefirieron dar libertad al videojuego ‘The Matrix Online’ para ser la “secuela” oficial, llegando Lilly a decir que la idea le “repelía especialmente en estos tiempos donde los estudios prefieren hacer secuelas, reboots y adaptaciones, en lugar de material original”.

Llegó un punto en que parecía que Warner iba a hacer la secuela sin ellas… hasta que Lana dijo que sí. Suponemos que en parte porque, si se iba a hacer igualmente, quería estar ella detrás, pero también ha contado que detrás de su decisión está el haber perdido en 2019 tanto a sus padres como a uno de sus mejores amigos. No podía traerlos de vuelta, pero sí podía traer a Neo y Trinity de vuelta, y ver vivos a sus dos personajes más icónicos le ayudaba a procesar el duelo.

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Este amor de Lana por sus “criaturas” es de lo que más se nota aquí, siendo lo contrario de aquel creador que se ve obligado por el estudio a retomar un personaje que ha acabado odiando. Es muy bonito (sin ironía) que traspase la pantalla y es clave para que el mismo sentimiento entre Neo y Trinity, que aquí potencian mucho más que en la trilogía, se sienta tan auténtico. Pero entre los fans de la saga no está habiendo tanto amor, sino más bien una polarización entre quienes ven ‘Matrix Resurrections’ como una Venida de Cristo similar a la que fue ‘Matrix’ en su día, y quienes la ven como un desastre que no hay por donde coger –en este grupo, muchos se quejan del “adoctrinamiento ideológico del lobby queer/de género” (escoja usted según sea TERF o de ultraderecha) al parecer presente en esta película, y cómo eso la convierte en “bazofia progre”, “panfleto”, “moralina de izquierdas” y similares. Esto me ha resultado especialmente curioso porque iba yo pensando en una Lana Wachowski a calzón quitao como para provocar tal reacción (y disfrutando con la idea; es muy estimulante que una autora esté en un momento en que se la suda todo). Y para nada… ¡de verdad que me cuesta entender dónde ven aquí algo cercano a un “panfleto”!

Por eso, lo que a unos les parecía horrible y a los otros les parecía estupendísimo y lleno de reivindicaciones LGBT… yo sigo sin verlo. Es verdad que hay un intento de expulsar a los fans ranita-Pepe de ‘Matrix’ (a la ultraderecha se la ponía dura la pastilla roja de Morpheo), incluyendo además a personajes abiertamente LGBT o con una especie de “queer coding” en positivo, desde el vestuario de Morpheo (sacando de quicio a más de uno) a los propios villanos: no son amenazantes por “parecer gays”, más bien “parecen gays” y además son amenazantes. En este sentido, Jonathan Groff hace un buen trabajo, pero se ve eclipsado no solo por la muy alargada sombra de Hugo Weaving, sino por Neil Patrick Harris, que sí resulta un acierto total y derrocha carisma con su rol aquí. Pero, más allá de esto, y de alguna frase como la del binarismo, poco más hay reivindicativo en ese aspecto aquí. Hay más dardos al estancamiento de Hollywood, entre muchos otros guiños.

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Por tanto, en respuesta a la pregunta del titular: Matrix Resurrections’ no es ninguna de las dos cosas. Es una secuela más que digna y original en sus planteamientos, que hará las delicias de quienes disfruten de lo meta (por haber, hay hasta cameos del reparto de ‘Sense 8‘), y que no contiene secuencias de acción tan logradas como las de la autopista, la pelea con los clones (‘Matrix Reloaded’) o la lucha final (‘Matrix Revolutions’), pero sí apuesta por destacar con otro tipo de secuencias, como el hipnótico montaje con ‘White Rabbit’ de Jefferson Airplane o las conversaciones de Neo con el Analista, además de con reflexiones sobre la tan cacareada nostalgia de nuestros tiempos, y cómo el sistema la asimila (hola, Smith) para que no sea un arma contra él, sino algo rentable. Una rentabilidad que precisamente esta “nostalgia” no ha tenido. ¿Lana Wachowski ha pasado por el aro de la industria o justo les ha marcado un gol por toda la escuadra? La -binaria- respuesta os la dejo a vosotros.

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