Disco de la Semana: Beach House / Once Twice Melody

Antes de que las redes sociales fueran un nido de crispación y fake news, de vez en cuando se viralizaban unos de mapas de metro, en los que los líneas eran estilos y las paradas, grupos históricos. Las canciones de Beach House siempre han sido un viaje en sí mismas y, además, su evolución histórica es como si hubieran escogido transbordar solo allí donde podían encontrar una versión mejor y más variada del dream pop que producían.

‘Once Twice Melody’ es ya su 8º álbum y también es una 8ª maravilla. Algunos opinarán que continúan haciendo básicamente lo mismo que al principio, solo que primero cada vez con más recursos, y después de manera más depurada. Puede ser. También lo es que no es nada fácil llegar a un 8º álbum presentando algunas de las mejores canciones de tu carrera, y hay que irse a tiempos muy remotos y a artistas del tamaño de los Beatles o R.E.M. para encontrar gente que a estas mismas alturas consiguiera renovarse y con composiciones a la altura. No voy a caer en el error de comparar ‘Once Twice Melody’ con «Sgt Pepper’s» o ‘Automatic for the People’ porque solo puede jugar en contra de Beach House, un dúo completamente desprovisto de ambiciones que nunca quiso componer un himno generacional ni colarlo en la serie o el anuncio de moda. Se nota que no saben ni qué decir de la viralidad de ‘Space Song’ en TikTok. Pero sí voy a poner en valor que Victoria Legrand y Alex Scally llegan a los 40 años (ella los cumplió en 2021, él lo hará el próximo verano), con un nivel de inspiración inusitado para artistas que se dieron a conocer a los 25.

Comenzando por el principio, hay que agradecer el modo en que se ha promocionado ‘Once Twice Melody’. Aunque la estrategia se les ha vuelto en contra y la edición física no podrá llegar hasta abril por los conocidos problemas de las fábricas de vinilos, nueva música de Beach House nos ha acompañado durante los últimos 4 meses, mientras otros siguen guardando sus temas en cajones a la espera de la nueva normalidad definitiva. Cuando la pandemia nos lanzaba otra ola de mierda, ellos nos ofrecían su disco dividido en 4 EP’s, y a cada cual mejor.

La primera parte de ‘Once Twice Melody’ contenía la canción titular, una estupenda progresión de lo acústico hacia lo kraut vinculable a los Portishead de ‘Third’, en la que Legrand nos transportaba a una «tierra de nunca-nunca jamás». Mejor incluso era ‘Superstar‘, de emocionante coda instrumental en el último minuto, versando sobre la perdurabilidad del amor. La segunda parte comenzaba con ‘Runaway’, una de sus producciones más excitantes y juguetonas, casi bailables, como una versión espídica de su clásico ‘Myth’, hablando de alguien que se ha ido, y con un riff de percusión completamente hipnotizante. Y se cerraba con ‘Over and Over’, otra de esas canciones de Beach House que hacia la mitad se transforman, sonando como una puesta de sol más grande que la vida.

Tiene gracia que el grupo bromee sobre sacar un disco de versiones, otro minimalista casi sin instrumentos y otro «extremadamente bailable» porque también se acerca a las pistas de baile a su manera una de las canciones principales de la tercera parte, ‘Only You Know’. Una tercera parte en la que el tema estrella es ‘Masquerade’

, en el que conviven las voces distorsionadas con cierto espíritu electropop e incluso algún sinte que recuerda a los tiempos de Ofra Haza y Enigma. Las voces susurradas de ultratumba a mitad de la grabación nos hacen pensar que Beach House -como hizo Thom Yorke- también podrían musicar una adaptación de Dario Argento.

Estamos en 2022 y parece obligatorio quejarse por todo, por lo que supongo que hay quien ha recibido ‘Once Twice Melody’ cansade incluso de estas primeras 13 canciones, lamentando que sólo quedaran 5 grabaciones nuevas en las que sumergirse. Pero es que esas 5 canciones que hemos conocido esta semana también han merecido la pena, pues varias de ellas están a la altura de lo mejor que han hecho los autores de ‘Bloom‘ y ‘Teen Dream‘. Los sintes de ‘Finale’ no son tan lejanos a la moda italo disco, ‘Hurts to Love’ es una de las composiciones más inmediatas que jamás hayan entregado Beach House, logrando que todo fan de Stereolab o Magnetic Fields se derrita ante la ausencia de unos y otros; y atención a las dos últimas pistas. Mucho se está escribiendo sobre el gran cierre de ‘Modern Love Stories’, que deriva en guitarra acústica, algo muy raro para Beach House… pero la sencilla ‘Many Nights’ resulta una de sus más hermosas nanas.

Sí hay algo de continuismo aquí: ‘Through Me’ o ‘New Romance’ son cosas que ya nos han contado antes en distintas etapas de su carrera. La diferencia está en los detalles. Las cuerdas orgánicas aportadas por David Campbell por ejemplo en ‘Pink Funeral’ son un tanto Western, en una canción que apela a la muerte y al ‘Lago de los Cisnes’, o como sugiere alguien en Genius, quizá más bien a ‘Black Swan’. El tratamiento de las voces es cada vez más y más atrevido, como se aprecia en una parte de ‘Over and Over’. ‘ESP’ y ‘Sunset’ nos transportan a la era hippie, esta última con su letra tan floral. ‘Another Go Around’, que parece como producida por Enya, se compone de tan sólo 2 versos con la tranquilidad sabia de un Leonard Cohen, mientras el estribillo de ‘The Bells’ te lleva a los cielos de una manera en que solo conseguían el autor de ‘Hallelujah’… y ABBA.

Hablan las canciones de ‘Once Twice Melody’ de desamor y desencuentros de una manera directa no siempre vista en los textos de Legrand. En ‘New Romance’ la oímos entonar un estribillo que dice «I-L-Y-S-F-M», es decir «te amo jodidamente tanto». También nos hablan de contemplar las estrellas, de «siglos de luz» y «rubíes en el pelo» (‘Illusion of Forever’) con el lirismo y el nivel de abstracción que siempre adoramos en el misterioso dúo, que aún a día de hoy no aclara su hipotética pertenencia al colectivo LGTB+ ni el amor platónico entre ambos. Y no es casualidad que a todo el mundo le dé igual. Para todos aquellos que sintieron algo tumbados frente a una noche de verano, este nuevo disco de Beach House es otro objeto de coleccionista, otro tesoro, incluso aunque tengamos que aguardar hasta abril por el placer de abrazarlo; el que supone disfrutar de un universo en inagotable expansión y formación.

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Publicado por
Sebas E. Alonso
Tags: beach house