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Villano Antillano / La Sustancia X

Lo mejor: 'Hedonismo', 'Cáscara de coco', 'Kaleidoscópica', 'Yo tengo un novio', 'Hello Kitty'
Te gustará si te gusta: el rap audaz de Nathy Peluso, Bejo, Azealia Banks...
Escúchalo: Youtube

Uno de los mayores casos del «efecto Bizarrap» ha sido claramente el de Villano Antillano. Gracias al éxito de la «sesión 51», la rapera portorriqueña ha pasado de ser conocida por unos pocos a alcanzar una popularidad global, lo cual en su caso es especialmente importante pues, como persona trans no binaria, está introduciendo en el mundo del rap otras identidades antes excluidas o marginadas. En su discurso apela directamente a la «resistencia al patriarcado», y su lírica tampoco se achanta en ese sentido.

En ‘La Sustancia X’, debut largo de Villano Antillano, son varios los momentos en que el disco se postula como producto total de nuestro tiempo en relación al género. ‘Hedonismo’, una de las pistas destacadas por su ritmo de freestyle ochentero, Villano utiliza el lenguaje neutro en una reivindicación de lo no binario («elle hedonique, todes hedoniques») y, por lo tanto, de sí misme. Y, más adelante, versos como «soy una mujer llena de poder» (‘Mujer’) cargan una evidente dimensión política, intencional o no.

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Versos como los del synth-pop de ‘Nena mala’ van más allá incluso, desafiantes en su demanda de respeto: «Valídame, que soy un ser humano / Soy sagrada, no un ser pagano», rapea. Sin embargo, lo que hace que tanto esta canción como el disco entero valgan la pena es que, además de su componente reivindicativo, también consigue ser divertido.

Conocida por su ágil y rápido flow y por su pincel lleno de rimas ocurrentes y salvajes, Reinaldo entrega, en ‘La Sustancia X’, un disco de barras. En el trap de ‘Precaución, esta canción es un hechizo’ se muestra «llena de veneno, taranteca, soy araña», en el» reggaetón nuclear de ‘Cáscara de coco’ su talento hace que los «viejos verdes se cuelguen de la corbata»; y las referencias a la cultura popular tampoco faltan: si el reggaetón de ‘Kaleidoscópica’ apela a la «Madonna en los tiempitos de ‘Erotica'», en el dancehall de ‘Hello Kitty’ cabe una cita al ‘Slave 4 U’ de Britney y, entre «piki pikis», «miti mitis», «hello kittys» y «kinky kinkys», entre los juegos de palabras, el humor y la bravura, Villano condensa su estilo lírico en un verso listo para el «mic drop»:

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«Perikito pim, pim, periquera pimpinela
Que se viene la Villana, se escuchan las bubucelas
Que si sigo siendo un macho, que si soy una cualquiera
Pero soy mejor que tú, envidiosa pordiosera
»

La verborrea de Villano Antillano no viene acompañada, en ‘La Sustancia X’, de singles redondos que puedan llevarle a otra liga, de momento. Sí está especialmente apañado el reggaetón de ‘Cáscara de coco’, aunque es cuando se pone hip-hopera de verdad, como en ‘Yo tengo un novio’, cuando realmente se crece, en medio de otro puñado de rimas audaces.

Entre las pistas que se desmarcan del resto, no son demasiado atractivas las guitarras nu-metal de ‘Puesta’ con La Dame Blanche, pero el synth-pop de ‘Nena mala’ está bien resuelto. Se echa de menos ‘KLK‘, ausente de la secuencia por alguna razón, pero en ‘La Sustancia X’ Antillano demuestra con creces que sigue siendo una «ninja».

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