Weyes Blood: «Estamos en medio de un cambio cataclísmico»

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Weyes Blood: «Estamos en medio de un cambio cataclísmico»

Comunicamos con Weyes Blood por Zoom desde Los Ángeles, “la ciudad más solitaria del mundo” según reza una de las letras de ‘And In The Darkness, Hearts Aglow’, su más reciente disco. Durante nuestra conversación sobre él, la artista ahonda en por qué es un álbum pesimista, debate sobre los aspectos retro de su sonido, y nos revela que ya ha comenzado a trabajar en la tercera parte de su trilogía.

En Jenesaispop ‘And In The Darkness, Hearts Aglow’ nos ha parecido un paso adelante respecto a ‘Titanic Rising’, tanto musicalmente como en letras y concepto. ¿Tú lo percibes así, o para ti es simplemente la segunda entrega de esa anunciada trilogía?
Gracias, eso es muy amable. Sí, bueno, yo lo veo como una continuación, pero trabajé todavía más en la composición para asegurarme de que todo lo que estaba expresando tenía sentido, porque estaba probando cosas nuevas, en concreto ser más literal en mis letras. He intentado no describir mis sentimientos de forma abstracta, y eso ha supuesto un proceso de aprendizaje. Este disco es un poco más íntimo, más subterráneo; en él busco indagar más internamente y expresar mucha vulnerabilidad. Y eso ha implicado cierta valentía.

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Como explicabas al presentar el disco, parte de esa vulnerabilidad tiene que ver con cómo viviste la pandemia. Me preguntaba si aparte de todo lo que expresas en canciones como ‘The Worst is Done’ sacaste algo positivo de esa experiencia.
Por supuesto. Mucha gente tuvo experiencias realmente increíbles durante ese período, hubo gente que tuvo tiempo para descubrir cosas que necesitaba a nivel personal, a nivel de relaciones, o de familia… para ellos fue como un huevo que se tenía que romper. Pero bueno, no todo el mundo se encontraba en un lugar mental idóneo para que le pasase eso, para que se diera esa rotura que les permitiese avanzar. Si estabas viviendo en una ciudad pequeña y se rompió el huevo, quizá aprendiste mucho. Pero si estabas atrapada en una ciudad grande, en un apartamento minúsculo, sin tu familia, la experiencia fue muy diferente. Y también como artista, dependiendo del nivel de apoyo que tuvieras, seguramente tu reacción a la pandemia habría sido diferente. La mía fue particularmente intensa, porque mi sustento, lo que me da mi identidad, todo desapareció. Me quedé con una sensación de incertidumbre y de oportunidad perdida. La pandemia fue particularmente trágica para los artistas porque dependemos económicamente de que grupos de personas se reúnan en un sitio, lo cual, de por sí, ya es un sistema bastante frágil… así que todo aquello fue ir de mal a peor, para nosotros.

El disco lo grabaste en los estudios United Western Recorder Studios. Pregunta inevitable: ¿qué te atrajo a ese lugar? ¿Es una especie de paraíso vintage con todo tipo de equipos analógicos y cámaras de eco legendarias?
Oh, sí, ahí encuentras consolas de sonido increíbles. Es donde hicieron ‘Pet Sounds’, así que las cámaras de reverb suenan a los Beach Boys, tienen ese extra de brillo especial en su sonido. Cuando metíamos las voces por ahí, y usábamos los micros y los viejos limitadores y compresores, se podía percibir un sentimiento de que aquel había sido un lugar muy especial en su momento, sentíamos el embrujo de todo aquel equipo de sonido. Fue genial poder grabar allí las tomas principales, pero también fue guay llevar esas pistas a un estudio más pequeño, en el que poder experimentar y añadir cosas de manera más primitiva. Grabar allí me inspiró mucho. El sonido de la sala se percibe en muchas de las canciones porque las grabamos en vivo allí, y esa sinergia es realmente buena, le da al disco un rollo de directo muy bonito.

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Estoy totalmente de acuerdo. Precisamente te iba a preguntar por lo de grabar en vivo en el estudio. ¿Era la primera vez que experimentabas algo así, o es algo que sueles hacer?
Sí, es algo que me suele gustar hacer. Siempre intento que haya espacio para que ocurran accidentes, para que fluctúen los tempos y que todo suene super orgánico, que suene no a algo construido sobre una cuadrícula, sino a algo creado espontáneamente en una sala de grabación. Siempre me han atraído las grabaciones en directo, para después hacer un par de overdubs y añadir instrumentos.

Grabando entonces sin una claqueta de referencia…
Sí, sin claqueta.

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Maravilloso. Desde luego en el disco se percibe esa autenticidad, no sé…
Sí, claro. Todo suele grabarse tan a la perfección que creo que acaba sonando un poco repetitivo, artificial.

Leí en alguna parte que te definías como una “futurista nostálgica”. No encontré el contexto exacto de la cita, pero creo que entiendo a lo que te refieres. ¿Podrías no obstante explicarlo? Si sigues considerándote una, claro.
Sí, absolutamente. Por un lado estoy constantemente tratando de cruzar una especie de frontera del pensamiento, ver si podemos dejar atrás ciertos mecanismos de pensamiento que nos impiden avanzar. El fetichismo del pasado no es necesariamente algo bueno. Y, a la vez, hay algo sobre cómo funciona nuestra cultura que fomenta la nostalgia. Tenemos una situación en la que todo ocurre y cambia tan rápido que de alguna forma han descifrado el código, han pensado “bueno, si todo cambia tan rápido ahora que la gente no puede seguir el ritmo, ofrecerles algo de su pasado va a ser muy lucrativo”. La nostalgia se ha convertido en un arma del capitalismo, se nos vende la tradición como si fuera algo nuevo porque es lo que todo el mundo añora. Pienso que el futurismo es más o menos la esperanza, pero mi generación es la de la nostalgia. Nací en una era de nostalgia, así que tengo esos rasgos también, como todos los demás. Todos queremos volver a una era “más sencilla” porque todo en su complejidad sigue evolucionando y deja a la gente vacía de sentido.

«Los músicos que estamos de gira nos enfrentamos a problemas económicos nefastos»

¿Como una especie de zona de confort?
Sí, el confort de cuando las cosas eran más amables. Había como ese consenso general acerca de la realidad frente al ahora, donde todo está tan dividido y polarizado. Y se mira hacia lo retro, que es un término muy interesante, porque es como de mi generación. Antes la gente usaba expresiones como “old school”, o simplemente “pasado de moda”, y ahora está este concepto del retro, que yo personalmente asocio mucho a los setenta. Realmente no hace tanto tiempo de todo aquello pero, por la forma en la que opera el capitalismo, estamos programados para pensar que cada diez años aparece una nueva realidad social, y aunque en cierto modo pueda ser así, me parece limitador lo de asumir que el tiempo es un espacio lineal basado en décadas. Creo que en realidad es un poco más no-lineal y un poco más cíclico. Y si estamos reviviendo los grandes logros culturales del siglo XX una y otra vez es porque todavía no hemos salido de la órbita de esos ciclos, no hemos pasado de ese paradigma a uno nuevo.

O sea que los movimientos y estilos se están repitiendo por un motivo cíclico, y estos ciclos existen porque quizá todavía hay expresión artística que extraer de esos estilos, ¿algo así?
Sí, eso y también que mi generación somos como la generación de las reposiciones, crecimos con reposiciones en la tele, rodeados de cintas de VHS… y pienso que la generación más joven es un poco diferente, más que reposiciones, lo suyo es el material de archivo, porque pueden indagar para descubrir todo tipo de información de un modo que antes no podíamos. Así que sin duda creo que esta nostalgia es propia de esta era. Y sé que es difícil de valorar si es un sentimiento bueno o malo. Pero también te digo que los compositores de canciones de los sesenta y setenta a su vez estaban referenciando escenas de décadas anteriores, como la música de Tin Pan Alley, y creo que es más o menos como la música ha funcionado siempre.

Sí, y además discos como el tuyo no son un simple pastiche, combinas sonidos e ideas más modernas, y tus propias letras no habrían sido así en los setenta, son muy siglo XXI, así que eres como el siguiente paso en ese ciclo.
¡Genial!

¿No tienes problema entonces con todas esas comparaciones con Karen Carpenter, etc?
Es gracioso, porque no es que sea súper fan suya, y me comparan tanto… que ahora de hecho sé mucho más sobre ella de tanto que me la citan, y sé que era una baterista flipante, yo desde luego no toco tan bien la batería (risas).
Al final me lo tomo como un cumplido, aunque no la escuche apenas. Es más una cuestión biológica, porque las dos tenemos voces graves.

Yo en canciones como ‘God Turn Me Into A Flower’ te oigo más tipo Enya…
Ah, ¡eso es genial! Enya representa una fuerza muy matriarcal, y creo que, a mi modo, también intento sujetar al oyente como en una palma de la mano imaginaria con mis canciones. Es algo que Enya hace muy bien.

Bueno, y esa es otra cosa de vuestra generación, que no tenéis prejuicios contra ella. Cuando yo era más joven era una especie de anatema.
¡Es verdad! Como si fuera música de centro comercial o algo así, ¿no? Bueno, nosotros sí que la reivindicamos.

En ‘The Worst Is Done’ dices que “lo peor está venir”. ¿Realmente lo crees así?
Oh sí. Creo que estamos en medio de un cambio cataclísmico, y pienso que la pandemia fue un pequeño anticipo de cómo ese tipo de evento puede detener de repente todo a nivel global, la economía. Estamos más interconectados que nunca en la historia, de forma que si algo así ocurre puede tener un efecto dominó que no anticipábamos del todo. Y cosas así van a seguir pasando mientras nosotros continuemos ignorando la crisis climática, o sigamos teniendo guerras y peleando por los recurso naturales. Ya está pasando en algunas regiones, sean inundaciones, o problemas para producir alimentos. Y eso va a provocar muchos cambios. No en plan “el Apocalipsis está a la vuelta de la esquina”, es más bien que todas esas cosas van a seguir cambiando a peor durante nuestras vidas, y van a romper la burbuja, como la pandemia, de que somos esa cultura invencible, extremadamente avanzada, que puede arreglarlo todo con tecnología.

«Estamos en medio de un cambio cataclísmico»

Justo antes de esa pandemia, hace ahora tres años, estuviste tocando en Madrid. ¿Recuerdas aquello?
Sí, me acuerdo, me encanta Madrid. Creo que es una ciudad súper bonita. Me da pena que en este tour no paso por España. Intentaremos ir más adelante.

Sí, algunas amigas me dijeron “pregúntale por qué”.
Te diré por qué: los músicos que estamos de gira nos enfrentamos a problemas económicos nefastos. Salir de gira es terriblemente costoso. Desplazarse del norte de Europa al sur es muy caro, y a veces depende de que un buen festival te haya llamado para hacer un viaje que sea viable comercialmente. Estamos intentando poder tocar allí en algún festival..

¿Te has planteado algún cambio o novedad en la banda de directo, o en la presentación musical de las canciones?
El disco lo grabamos con la idea de poder tocarlo en directo, por lo que siento que sonamos como una versión mucho más elevada del disco. Le sacamos más jugo a las canciones, así que está siendo realmente gratificante. Hemos hecho unos pocos shows de momento.

El tercer disco de esta trilogía va a ir, según anunciaste, sobre “la esperanza”. ¿Has empezado ya a prepararlo, eres ese tipo de artista que ya está en lo siguiente? ¿O te tomas tu tiempo?
Lo soy, lo soy. Ya estoy trabajando en él, e incluso he grabado algunas cosas. Pero no quiero decir demasiado y gafarlo. Pero sí, va a suponer un poco un cambio. Y si todo va bien, el concepto estará completo: el viaje esperanzador, futurista y nostálgico definitivo.

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