Música

Rodrigo Cuevas / Manual de Romería

Hay que ver cuánto ha cambiado el pop español en los últimos años. Hace no tanto tiempo solíamos cantar sobre alguna aventura romántica que vivimos aquel verano en ‘La Playa’ -bien fuera la de Los Planetas o la de La Oreja de Van Gogh-, y ahora nuestro mayor entretenimiento puede ser escuchar a Rodrigo Cuevas cantar sobre ir a por agua a una fuente, y a la taberna, a por vino.

La tradición ha tomado el pop español como solo Klaus&Kinski imaginaron, en el caso de Cuevas centrándose en la suya, la astur, como se vio en el disco anterior, ‘Manual de Cortejo‘. Producido por Refree, aquel largo le puso en el mapa, con una fuerza escénica que ni la pandemia pudo detener, y ahora vuelve con un nuevo álbum más dinámico y mejor estructurado.

Rodrigo nos da 10 temas que firma él mismo y después 4 interludios en los que ha querido dejar el protagonismo a voces que entonan composiciones tradicionales. Son gente que conoce de cantar, de la recogida del campo o a través de amigos. Si la sobrecogedora voz de Josefa Diebra Faúndez (o el ataque de risa de Nieves Rodríguez Cañón) se viralizaran, no aparecería en las cuentas de Cuevas, pues ni siquiera se ha etiquetado en estas pistas.

La idea funciona sobre todo porque cada bloque de canciones de estos 41 minutos de música contiene joyas en las que detenerse. Lo primero que llama la atención es el trabajo vocal que se ha desarrollado por ejemplo con A Filetta abriendo el álbum. Rodrigo Cuevas ha querido captar así su afición a las polifonías vocales corsas, pero también es sobresaliente el sampleo de su propia voz en ‘VALSE’, la intervención de la soprano asturiana Beatriz Díaz en ‘YO NUN SOI MARINERU’ o el coro de niños en ‘DIME RAMO VERDE’, para retratar precisamente su infancia.

Volviendo a la primera parte del álbum, ‘ROMERÍA’ pasa, tras un inicio «squad» a lo ‘El mal querer’, de los ritmos tradicionales al recitado rap, un truco este último que volverá en la mencionada ‘DIME, RAMO VERDE’. Esta aparece en un segundo tramo al que también pertenece la imprescindible ‘ALLÁ ARRIBITA’, con una melodía propia de los mejores Vainica Doble y Serrat, culminada con un silbidito y una caja de ritmos. En el tercero aparece el single actual ‘CÓMO YÉ?!’

, una fiesta global en la que suponemos que Eduardo Cabra «Visitante» -nuevo productor- ha tenido mucho que ver; así como ‘YO NUN SOI MARINERU’, esta aglutinando muchos de los pros del álbum: la voz femenina en plan soprano, la voz masculina tradicional en la narrativa, las palmas, los ritmos actuales.

Y para la cuarta y última parte, Rodrigo Cuevas ha podido guardarse el single principal, ‘MÁS ANIMAL’, y el electrónico e intrigante ‘MATINADA (Resaca)’, culmen de un disco que celebra la «Romería», la exaltación, la fiesta, hasta sus últimas consecuencias. Llegados a este punto quizá no es tan «vanguardista» escuchar al artista cantar sobre cierto tipo de beats. El final de ‘Romería’ no es tan distinto de una rave que hubieran podido producir el año pasado Rocío Márquez y Bronquio.

Sin embargo, la adaptación de Cuevas de melodías y letras tradicionales (‘DIME RAMO VERDE’), junto a algunas propias perfeccionadas junto a Guille Galván de Vetusta Morla (‘ALLÁ ARRIBITA’) es un suma y sigue de melodías exquisitas, dotadas de la personalidad de un gran performer. Uno de los más llamativos del pop español en la actualidad. El artista nos habla de infancia o de bullying, pero sin que esto deje nunca de ser una gran Romería. Le escuchamos cantar frases tan coloquiales como «el mar es una horterada», «tener la leña bien cortada es cosa de chicos guapos y listos» o «sabemos que la fruta robada sabe mejor que la comprada» y es como si nos estuviera contando los romances más emocionales de la historia. Es pura pasión, alegría de vivir, sonrisa cómplice.

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Publicado por
Sebas E. Alonso