Música

Dellafuente / Torii Yama

Cuando hablabas con Dellafuente en 2018, en los tiempos de sus primeros discos de oro, del esencial ‘Ansia viva‘, de ‘Guerrera‘ con C. Tangana, el artista ya advertía que acumulaba 30 y 40 canciones sobrantes que no sabía si orquestar en 5 discos o en 5 EP’s.

Siempre ha sido de escribir y escribir, y ese talento se ha ido materializando en todo tipo de lanzamientos: discos, EP’s, splits, proyectos paralelos, por supuesto featurings… Sus fans en Discogs simplemente no son capaces de mantenerle el ritmo.

‘Torii Yama’ tiene pinta de álbum porque llega a las 10 pistas. Lo que no tiene en duración (menos de media hora), sí lo tiene en entidad artística. Estamos ante 10 composiciones profundas en las que Pablo Enoc Bayo se desangra, hablando de las cosas que le interesan (el amor, la vida, la autenticidad, Granada) sobre una base en general minimalista de guitarras y piano de baja fidelidad.

Así, muchas de las composiciones de Dellafuente continúan sonando mortificadas. ’13 preguntas’ tiene mucho de retórico, desde «por qué lo malo es lo que siempre cuenta» a «y si yo no miro, quién mirará por mí». ‘Si te lo comes, lo crías’ simplemente pide que sus «niñas crezcan fuertes», se conforma con «un piso pequeño» porque en él es más fácil intimar, y reconoce que a veces «quisiera desaparecer».

El rechazo al dinero vuelve en ’12:15′, pues subraya que «el dinero no consuela al hombre» y reconoce que si tropezamos «dos veces en la misma piedra, ya no es culpa de la piedra». ‘Otra noche en Granada’, con una locución de Maka al principio, concluye, desesperanzada: «Hay algo peor que no tener ni un duro: mirar hacia alante y no ver el futuro».

En medio de un tono totalmente melancólico incluso en temas uptempo como ’12:15′, lo más parecido a un hit hedonista es esa pista de 3 minutos casi redondos llamada ‘Malicia’ junto a Amore. Veo a 75.000 personas entonando “se me va la malicia cuando me acaricias” en el Bernabéu. Pero la mayoría de los temas va por otros derroteros. Hasta el punto de que aparece uno de 2 minutos grabado en directo en diciembre de 2022. ‘Una gota’ es un micropoema a piano en el que apenas escuchamos un par de frases. Por ejemplo, «Ojalá pudiera ser el tiempo después de muerto».

Eso nos hace pensar en Dellafuente como un poeta, más que nada. A veces introduce algún pequeño beat de reggaeton, como en el corte llamado ‘Romero Santo’ junto a Judeline. Una anécdota que pueda conectarle con la calle, en comparación a frases que remiten a la salud mental («en tu cabeza hay una noria»), a Lorca («yo te quiero verde» en ‘Fosforito’ con Lia Kali), o a la industria musical: «Esta gente solo quiere tetas y culos», plantea en ‘Premio Puskas’. Pero él nos ofrece algo más. Siempre algo más.

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Publicado por
Sebas E. Alonso