Hoy se publica nuevo disco de Joe Crepúsculo, ‘Museo de las desilusiones’, presentado por media decena de singles, a destacar ‘Hey’, el más representativo de un álbum más introspectivo y abiertamente triste, «más Joe Crepúsculo», en contraste con ‘Trovador tecno‘. Hablo con Crepus sobre él, y el artista quiere dejar claro que no está en una etapa más depresiva sobre su vida; simplemente el disco habla sobre quienes ya no están. Su conversación siempre tan pausada, completamente exenta de risas pero no de sorna, deja más chicha de lo que parece.
Mi primera sensación es que, por timidez, Joe Crepúsculo nunca va a estar a gusto hablando públicamente de su vida privada, algo indisociable de «su disco más personal»; pero tampoco de sus decisiones artísticas, que a veces suenan un tanto random. La segunda, oyendo la grabación, es que entre líneas hallarás un gran trasfondo, incluso detrás de letras que parecían un poco inanes.
Joe Crepúsculo actúa el 14 de febrero en Barcelona, el 24 de mayo en Madrid, y además hay fechas en Zaragoza, Oviedo, Donosti, Valencia, Sevilla, Granada… no dejéis de visitar su linktree.
Este álbum me parece un poco triste. ¿Por qué se llama ‘Museo de las Desilusiones’? ¿Estás en una etapa más triste de tu vida?
Me da la sensación de que había hecho muchos discos alegres, que hablaban de la felicidad o de estar bien, cosas como ‘Tus cosas buenas’. Quería enfocarlo a unos sentimientos más negativos que tenemos, como la tristeza o la desilusión. En realidad, yo no estoy más triste. Estoy como siempre, y en ese «como siempre» caben tanto cosas alegres como tristes. Tan solo es que quería sacarle brillo a las desilusiones.
También sale mucho el amor y el desamor, que no es algo tan habitual en tu discografía, aunque con matices.
No sé si desamor… Hay muchas canciones sobre echar de menos a alguien, yo diría que es más bien sobre alguien que ya no está. ‘Dejadme en paz’ sí que empieza hablando de amor, pero las demás yo creo que van por otro lado.
Miqui Otero ha escrito un texto sobre el álbum y dice que es muy importante en tu carrera y para tu futuro. ¿Por qué?
Quiero pensar que es el disco más Joe Crepúsculo. Píndaro, el poeta griego antiguo, tiene una frase que dice «llega a ser lo que eres». Algo que Nietzsche también recordaba mucho en ‘El nacimiento de la tragedia’. Para saber lo que tú realmente eres tiene que haber un proceso, y llegar a pasar por muchas fases de autodescubrimiento. A mí este disco creo que me define más: por ejemplo, yo soy una persona de baladas, me encantan las canciones tristes. Es lo que más me gusta. Puedes ver mi colección de vinilos y lo que más me gusta son las canciones románticas de desamor. Después de ‘Trovador tecno’, que es un disco que ha funcionado muy bien en directo, y donde cada canción era un petardazo, llega un momento en el que ya no necesitaba tantos petardazos para el directo, que ya funcionaba muy bien. Simplemente quería hacer un disco en el que yo estuviera a gusto.
Hay una frase en el disco que dice «No tengo miedo a ser yo». ¿Está relacionada con lo que estabas diciendo o con todo el debate social sobre salud mental, sobre autoestima…?
Estamos todo el rato hablando de autoestima. Está demostrado que cuando tú pones un post en las redes sociales, cuando hablas de cosas negativas, tienes mucha más incidencia. El otro día me preguntaban por la separación entre Joe Crepúsculo y la persona. Y yo antes siempre respondía que Joe Crepúsculo iba por un lado, y yo iría por otro. Ahora cada vez más creo que son todo uno porque igual he aprendido a intentar ser yo mismo y a intentar hacer en los discos las cosas que me apetece, poner sobre la mesa los miedos que tengo, lo que me preocupa, lo que me gusta, intentar ser franco con las cosas.
«Soy una persona de baladas, las canciones tristes son las que más me gustan»
¿Cuándo has notado que no eras tú?
Yo creo que todos tenemos miedo de ser nosotros mismos en algún momento, siempre hay algo que nos cohíbe. Y luego piensas: «Joder, qué tonto fui, ¿por qué no hice esto? Aprender a ser uno mismo también es aprender. O decir que no muchas veces a cosas que no te apetece hacer. Yo creo que conforme pasa el tiempo y nos hacemos mayores, aprendemos más a hacer realmente lo que nos gusta. Yo no sé si no he sido yo. Igual era un yo más joven. Ahora no haría muchas cosas que hice antes. Pero igual sí que era yo también.
¿Qué harías o qué no harías? ¿Qué cambiarías?
Aprovechar más momentos con gente que ya no está.
Los periodistas preguntamos siempre si los discos son biográficos para entenderlos mejor. ¿Pero hay una razón fundamental, algo que haya dado concepto al álbum?
Tú estás preguntando por mi vida (…) Sí, hay cosas que han pasado que han empujado a echar de menos a gente, obviamente hay gente que echo de menos, gente muy cercana. Sí, eso ha producido que haga estas canciones. ‘Dejadme en paz’ no es que sea triste, pero sí que es de un momento de «estoy harto de todo», de apartarme del foco, aunque yo nunca he estado tan en el foco. Me gusta mucho cómo ha quedado el sonido, sobre todo porque hay un viaje ahí. Empieza muy Camilo Sesto, con un piano eléctrico y una voz… pero luego de repente van apareciendo elementos y acaba… pues casi como una canción del FIFA. Así heroica, con mucho sintetizador, se vuelve como una especie de catedral electrónica.
Quería empezar hablando de algo muy concreto, hablando a una persona que no te está haciendo caso, y que luego pasara de lo personal a lo plural. Primero llamar la atención de alguna manera, y acabar hablando hacia los demás: «Dejadme en paz». Y no solamente de manera conceptual, sino en cuanto a sonidos. De ahí viene la idea de hacer una catedral.
«Antes Joe Crepúsculo iba por un lado y yo por otro; ahora somos uno»
¿’Enamorado de tu reverb’ tampoco sería una canción de desamor?
Algo que yo creo que pasa mucho es estar enamorado, no de la persona en sí, sino de todo lo que la envuelve. Más que desamor, es de un amor extraño: «Me gustas, pero luego cuando te vas, llamo tu atención, vienes y discutimos, pero cuando te vas, me enamoro de ti». «Estoy enamorado de todo lo que no eres tú, pero sin embargo, todo lo que te envuelve, me flipa». No deja de ser una perversión del amor, es un amor desde un filtro perverso, tétrico, miserable, de hecho. Y ese concepto me gusta, me gustaría mucho que se usara, decir: «oye, ¿te gusta Juanito?». «No, estoy enamorada de su reverb».
Además viene de una analogía musical, ¿no?
La reverb es un efecto, como el que hay en esta habitación. No es como el eco cuando oyes «eco, eco, eco…». Tú puedes separar a la persona de la cola. Además, es la primera vez que meto violines de verdad y han quedado espléndidos.
En ‘Infierno de dulce’ hay un saxo, y es bastante diferente. Cuéntame algo sobre ella.
Es de alguien que se siente solo y se apunta a hacer excursiones con gente, o se apunta a un club de poesía porque quiere sociabilizar. Entonces de repente se da cuenta de que es demasiado, de que se está yendo a un extremo y que no se siente a gusto. Porque al final el infierno lo llevas contigo, tú eres esa cosa. Que por estar con mucha gente no vas a dejar de ser lo que eres, que es una persona miserable. Y al final se siente más solitario que antes. Hice la canción como una película.
‘Hey’ es mi favorita, como la cumbre de lo que decías antes de que te gustan las baladas. Me parece la canción más completa. Pero luego hay como mucho tema pensado para el directo también, ¿no? ‘Fiesta de disfraces’, ‘Club gurú punk’… Tampoco es que sea un disco de baladas.
Puede ser, no sé por qué. No es como ‘Trovador tecno’, que era todo un disparo de principio a fin. No sé, lo veo de una manera diferente. Por ejemplo, veo ‘Kamikaze’ o ‘Dejadme en paz’ y creo que ya empañan todo lo demás. Me dan a entender que es un disco de baladas. No, no he pensado tanto en el directo haciendo el disco. Eso sí me pasó con ‘Trovador tecno’. Era el momento: salía de la pandemia y pensé: «vamos a hacer un disco de directo». Pero es que ahora mismo tengo el directo ya copado de canciones así. ‘Fiesta de disfraces’ se hizo antes y es una manera de terminar el disco de una manera así potente, porque me apetecía. A veces sí he metido canciones que no tenían nada que ver, y me he arrepentido, pero esta mantiene un punto de chalado, un punto perverso y siniestro y queda bien.
En ‘Karaoke español’ rimas «libertad» con «enfermedad». ¿Qué querías decir?
Es una perogrullada de canción sobre salir, sobre no estar encerrado, sobre vivir en un país libre, pero a la vez habla de España, y de un karaoke. Yo creo que son muchas perversiones juntas en una misma canción. Quieres huir del país, pero quieres cantar canciones. Tal vez tengo que ordenar todas las piezas, todavía no lo he pensado bien… Es un rompecabezas donde todo está desordenado. Tiene que ver con lo que hablábamos antes de ser uno mismo en un país donde parece que las libertades tengan que cada vez ser más fuertes, pero en el que, por otro lado, hay un retroceso. Lo estamos viendo en Estados Unidos: hay muchas leyes que se han firmado en este momento, de retroceso, muy, muy bestias. Y parece que no es una cosa que sea solo de allá y que vamos a ver en Alemania. Quería meter un poco estas cosas con calzador en una canción que hablara de libertad y karaoke a la vez.
«‘Karaoke español’ habla de un país donde parece que las libertades tengan cada vez que ser más fuertes, pero en el que, por otro lado, hay un retroceso»
Si hablas de huir de este país, la pregunta es adónde…
No, no me iré nunca de España, pero bueno sí que habla de no ver la libertad como una jaula con vistas al mar. Puede que la poesía que hay en esta canción sea de las más bonitas, hablando de la libertad y de ser uno mismo y de una sociedad, pero yo creo que está todo desordenado.
¿De qué te gusta que te pregunten en las entrevistas?
Creo que cuando saque mi 20º disco hablaré de las cosas más llanamente, pero igual de momento todavía no he llegado a ser lo que realmente soy. Me cuesta. A veces me vengo muy arriba cuando hay alguna concepción filosófica, me siento a gusto hablando de eso y me siento a gusto hablando de conceptos que no tienen nada que ver conmigo. A mí esa parte me interesa un montón.
¿Qué conceptos filosóficos hay en este disco? Has mencionado antes a Nietzsche y está mencionado en la nota de prensa. No sé si es muy nihilista, ¿quizá hay trazos?
Sí, ‘Castillos asquerosos’. Va sobre el momento en el que tú te has construido todo un castillo de realidad que sabes que es tóxica, pero que a la vez te retroalimenta para que tu mundo siga rodando. Que tú sabes que tienes que derrumbar en algún momento, pero con el que sigues jugando. Para construir una catedral, hay que destruir una catedral… pero mientras no la destruyes, te regocijas en ella. Es como lo de cagarse dentro del convento. Hay muchas cosas que sabemos que no son buenas para nosotros, pero las seguimos usando a nivel mental, a nivel de relaciones. Entonces es jugar con el castillo antes de que tengas que romperlo. Es muy Nietzsche: él sabía, por ejemplo, que Dios había muerto, pero cuando baja Zaratustra de la montaña, la gente todavía sigue en eso y no quiere salir. Aunque sepan la verdad, quieren seguir viviendo en esa mentira, porque esa mentira les regocija. O bueno, lo del velo de Maya es lo mismo. Pero ahí no hay una cuestión tan moral. El velo de Maya es que no sabemos qué es lo que hay en la realidad… Pero bueno, al final la vida es la vida y te puedes comer una hamburguesa con patatas.
«Hay muchas cosas que sabemos que no son buenas para nosotros, pero las seguimos usando a nivel mental, a nivel de relaciones. Es jugar con el castillo antes de que tengas que romperlo. Es muy Nietzsche»
¿Hay algún concepto o autor que haya nutrido el disco especialmente?
No leo filosofía desde que dejé la carrera. No sé, me apetece más leer novelas. Con la filosofía me siento a gusto. Leía mucho y me cansé ya de eso, pero sí me siento a gusto: eso es como lo del castillo.
La cita de Nietzsche en la nota sobre el disco era «no confío en ningún dios que no sepa bailar».
Me dicen que bailo muy mal. Sin embargo, me encanta inventarme pasos de baile. Hay mucha relación entre el baile y la religión. Los derviches hacían giros, precipitando el rotar de los planetas y del universo. El baile tiene que estar unido muy profundamente con lo más profundo que tenemos, porque está ahí, desde los africanos dando golpes a los tambores. Hay algo que nos comunica directamente con la parte más reptiliana de nuestro cerebro, con la agresividad, con todo. Es importante, y ahora que están volviendo los BPM, está volviendo la gente a bailar de esa manera.
«El baile tiene que estar unido muy profundamente con lo más profundo que tenemos»
A nivel musical, hay canciones tan distintas como el medio tiempo de ‘Jessica’ y luego algún disco-funk. ¿Había algún hilo conductor?
Es un disco curioso porque no hay ninguna colaboración, aparte del saxo, del violín, lo que he escrito con Aaron… No quería hacer nada diferente a lo que me gustaba, solo llevarlo a cabo de una manera normal. Luego pensé si necesitaba colaboraciones, todo el mundo quiere eso, pero luego pensé que no era necesario. Muchas veces van con calzador. Es más sincero y más bonito que no haya esas cosas, el público no se merece que estés haciendo esas cosas. Hay colaboraciones chulas, pero cuando van con calzador, se nota.
¿Ninguna de tus colaboraciones con La Prohibida, etcétera, ha sido con calzador?
Yo creo que no. Intento que no. Pero seguro que alguna hay. Hay muchas canciones ya y muchos discos.
«El público no merece más colaboraciones con calzador»
Háblame del diseño del vinilo, que trae una fantasía como para doblar.
Es un museo pequeño que se puede doblar, con puerta y figuras. Es obra de Camila Viétez, a la que conozco por un amigo común, DJ de la Muerte. Las figuras de la portada las hizo con barro, las fue pintando… es un proceso que hemos desarrollado desde el principio. Cuando había tres canciones, se las mandé. Ha visto cómo quitaba 15 canciones que ya no están y hemos trabajado que la esencia del disco se viera en el diseño. Estoy muy contento. Trabajar con la persona que hace el arte desde el principio es importante.
¿Las 15 que has quitado cómo son, con la variedad que hay…?
La primera del disco se iba a llamar «Pacoche», y la grabé en un hotel en Murcia. ‘Detectives locos’ era muy guay. Había una versión de ‘Wonderful Life’ de Black, en español, en plan bakalao. Y tú quieres que sea unitario, pero sobre todo es que te ilusionas con las canciones, y luego te vas desilusionando. El verdadero «Museo de las desilusiones» sería el de las canciones que me han decepcionado. En realidad, estoy enamorado de las que se han quedado fuera: ‘Todo a cien’, una especie de reggaeton. Quieres que quede bien como disco, pero todo es tan subjetivo… Luego te arrepientes, a veces. Tampoco estamos en los años 70 para hacer discos conceptuales, es una «mindongada» que nos inventamos en las entrevistas para ser más guays. Pero sí quieres tener un nexo. La colección que te gusta. En este disco hay un punto perverso y siniestro, pero también en las que no están. Pensando en voz alta, son las canciones que me gustan y ya está. Lo demás son mentiras que contamos a los periodistas.