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Beverly Glenn-Copeland / Laughter in Summer

Lo mejor: 'Let Us Dance', 'Laughter in Summer', 'Children's Anthem'
Te gustará si te gustan: 'I Am a Bird Now', Marianne Faithful, Patrick Wolf, Laurie Anderson
Escúchalo: Youtube

Beverly Glenn-Copeland y su esposa desde 2009 -y amiga desde 1992- Elizabeth Glenn-Copeland se abrazan en las fotos promocionales de su nuevo disco. Da tanta alegría verles que te puedes quedar varios segundos mirando o quizá incluso termines buscando más información sobre su larga historia. Sin desmerecer el trabajo fotográfico de Weid Muir, la obra que entregan este año, ‘Laughter in Summer’, es la razón de que tales imágenes luzcan maravillosas.

Beverly es un artista de culto, que recientemente ha cumplido 82 años, al que se ha descubierto hace muy poco tiempo. En concreto cuando en 2010 a un coleccionista japonés se le ocurrió que su álbum de 1986, ‘Keyboard Fantasies’, dejara de ser una cassette perdida. Desde entonces ha sido reivindicado por gente como Romy de The xx o Sam Smith, y ha realizado diversas publicaciones, a destacar el álbum ‘The Ones Ahead’ en 2023.

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‘Laughter in Summer’ no pretendía ser un disco como tal. En 2024, antes de una actuación en Montreal, ambos pasaron unos días en el Hotel2Tango junto al prestigioso productor e ingeniero Howard Bilerman («Godspeed», Vic Chesnutt). Allí simplemente quisieron registrar algunas grabaciones que estaban realizando en vivo junto al pianista Alex Samaras, el coro queer de Toronto con el que este suele trabajar, y Naomi McCarroll-Butler a los instrumentos de viento. Aquí aparecen varias canciones tal cual se grabaron, en una sola toma, y además el «Movimiento 2» de ‘Let Us Dance’ que cierra el álbum es el primer ensayo de todo esto, del modo exacto en que se hizo por vez primera.

‘Let Us Dance’ es una adaptación de aquel disco de 1986, como ‘Ever New’, desprovistas de sus suculentos sintetizadores y percusiones originales. ‘Laughter in Summer’ se compone indistintamente de adaptaciones propias y ajenas, así como de algunas canciones nuevas. Aparece revisitado algún corte de ‘The Ones Ahead’ como ‘Harbour’, o un tema que hicieron para una campaña anti-bullying, ‘Children’s Anthem’ (Beverly se reconoció como persona trans en 2002). Lo que le da sentido como conjunto es la instrumentación a piano, los arreglos tipo pop de cámara, y los juegos de voces entre Glenn y Elizabeth, que lo sitúa prácticamente como disco de dúo.

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Siendo pareja y habiéndose conocido hace tanto tiempo, ni que decir tiene que todo adquiere un sentido muy emocional, pues por ejemplo ‘Harbour’ era una canción de amor para Elizabeth originariamente. Por desgracia, hay una capa más que añadir al significado de ‘Laughter in Summer’ y es que Beverly fue diagnosticado con un tipo de demencia hace un par de años. Elizabeth cuenta que fue devastador grabar el corte titular en estas circunstancias, pues era perfectamente consciente de cuánto de Beverly se estaba yendo. Por un lado aceptando «que para que tenga que haber nacimiento, tiene que haber muerte»; por otro, sufriendo al ver a Beverly agarrarle de la mano para decirle «tengo tanto que dar, tengo tanto que decir a la gente joven».

Conscientes del mundo de mierda que se nos está quedando, ‘Children’s Anthem’, el tema anti-bullying, dedicado a su nieta, pretende servir de «apoyo y protección a todos los niños del mundo, en un momento en que la violencia se ha vuelto endémica y este mensaje es más importante que nunca». Su letra resulta mucho más emocionante al observar sin paternalismos: «déjales jugar, déjales aprender, déjales prosperar día a día (…) Viajarán a un futuro que tú y yo ya no veremos».

La proximidad de la muerte da un nuevo sentido a letras antiguas como ‘Ever New’ («bienvenidos seáis jóvenes y mayores / seremos siempre nuevos») o simplemente al plácido paseo dominical de ‘Let Us Dance’: «El viento sopla sobre la ladera / Ese día saluda al amanecer / El sol baila junto a este camino en el que estamos». Estremecen, como la mejor Marianne Faithful, las voces en ‘Laughter in Summer’, que iba a ser un instrumental al que tenía que poner texto el público, pero para el que finalmente dieron con otro texto que es pura poesía.

Acaso podríamos argüir que ‘Shenandoah’ como canción tradicional no pega tanto en el álbum, pero no, solo hacía falta documentar qué significa: es un tema del siglo XIX, en concreto uno de los primeros que la madre de Beverly le cantaba cuando creció en Filadelfia.

Se entienda como disco de estudio o no, al conformarse en parte a base de retazos y haber sido grabado casi en directo, ‘Laughter in Summer’ sí es un álbum perfecto con el que descubrir a Beverly Glenn-Copeland. Su sonido atemporal, sus melodías universales, e incluso su estructura circular y su sentido de la repetición -tan familiar para aquellos habituados a lidiar con la demencia- construyen un álbum íntimo y único, como lo son todas las historias de amor a lo largo de los tiempos.

<strong>Lo mejor:</strong> 'Let Us Dance', 'Laughter in Summer', 'Children's Anthem'<br> <strong>Te gustará si te gustan:</strong> 'I Am a Bird Now', Marianne Faithful, Patrick Wolf, Laurie Anderson<br> <strong>Escúchalo:</strong> <a href="https://www.youtube.com/watch?v=0IuBKfUG12I">Youtube</a> Beverly Glenn-Copeland / Laughter in Summer