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El show más grande de Ralphie Choo no fue ninguna broma

En un principio, el primer concierto de Ralphie Choo en el Movistar Arena iba a ser la presentación de su segundo álbum. Había dudas entre los asistentes, ya que esta información se reveló con el anuncio del show y nunca más se volvió a mencionar. En un momento de sinceridad, el artista de Daimiel admitió que el disco no está listo todavía: «Hay muchas cosas en la cabeza de uno y quiero hacerlo bueno de verdad. Tiene que ser mejor que ‘SUPERNOVA’ y no lo es, es otra cosa». Poco se sabe de este proyecto, además de los tres sencillos disponibles en plataformas y rumores de un título que sí se confirmó a la mitad de la velada: ‘CHARMAIN’.

A Ralphie se le veía realmente acongojado por no haber podido dar mejores noticias. Lo que sí dio fue un consejo vital: «Os animo a que falléis una y otra vez, una y otra… Mi madre, que está por aquí, sabe que soy el que más falla. Os invito a que no sobrepenséis las cosas y que las hagáis con naturalidad. Fallad mucho». Irónico, porque el recital de Juan Casado Fisaac fue casi perfecto.

Se trataba del segundo concierto de un miembro de Rusia IDK en el recinto, después del gran rusowsky el pasado septiembre, por lo que Ralphie debía, y logró, darlo todo. Dicho y hecho. La pieza instrumental que dio comienzo al show presentó a los 8 músicos que estarían presentes toda la noche, con teclados, guitarras, flautas traveseras, xilófonos… pero también con sintetizadores y circuitos diversos. ¿La composición? Similar a ‘JUAN SALVADOR GAVIOTA’: muy Disney, muy sofisticada, muy de conservatorio.

La magia se posó en la sala con la aparición del artista, que pisó la tarima al mismo tiempo que una bola de disco empezó a iluminar toda la sala al son de ‘PIRRI’. Los movimientos de Ralphie, recordando tanto a Ian Curtis como a Tyler, the Creator, eran tan eclécticos e imprevisibles como su música. Esta pasó del pop futurista a los ritmos caribeños en el segundo tema del set, que parecía ser inédito. El disco no estará listo, pero Ralphie está tan seguro de algunos tracks que los canta sin aviso previo.

Ainhoa Laucirica

Otros que no son nuevos, pero es como si lo fueran, brillan mucho más que en la versión de estudio. Es el caso de ‘ROCCO’ y ‘TENTACIÓN’. Durante esta última ocurrió algo surrealista. De repente, los focos se centraron en una persona que había empezado a soltar sus mejores movimientos en las escaleras del recinto. Bailaba tan bien, abriéndose de piernas en los estrechos escalones, que parecía preparado, pero todavía sigo sin tenerlo claro.

Lo que segurísimo no estaba preparado eran los ya inevitables problemas técnicos. Por suerte, unos que duraron solamente un puñado de canciones al principio del set. Un clásico: la voz del cantante no se escuchaba lo suficiente. Se notó especialmente durante la caótica base de ‘TANGOS DE UNA MOTO TRUCADA’. Eso sí, teniendo en cuenta que Ralphie no paraba de quitarse y ponerse los in-ears, creo que le pesó más a él que al público. Para cuando salió mori al escenario para acompañar en ‘WCID’, ya estaba todo arreglado.

Ralphie Choo no titubeó con ofrecer durante los tres primeros cuartos del concierto una experiencia elegante y delicada dedicada a sus canciones más solemnes y contemplativos, dejando la mayoría de hits y temas de hype para la última parte. No hubo ni un solo pogo hasta la recta final del concierto, en la que no pararon de aparecer. Parte del público, difícil decir la proporción exacta, se esperaba algo más parecido a lo visto en festivales, en los que los sets de Ralphie se centran en la parte más intensa de su discografía. En cambio, lo que obtuvieron fue una bellísima versión de ‘At Your Best (You Are Love)‘ a mitad del concierto.

Los murmullos evidenciaron que a mucha gente no le pudo importar menos, pero fue un momento totalmente memorable. No solo por la preciosidad de canción elegida, sino también por la sorpresa de ver a Ralphie cantar a pleno pulmón, lo cual no es muy común en su obra. No solo eso, sino que consiguió que un tema cantado previamente por los Isley Brothers, Aaliyah y Frank Ocean le sentase maravillosamente bien. Hay que ser valiente.

La última parte del concierto demostró que Ralphie también es una máquina de hits, además de un total virtuoso. Juzgando por la reacción del público, el mayor de estos es ‘VOYCONTODO’, sin desmerecer otros como ‘MÁQUINA CULONA‘, ‘ROOKIES’ o ‘VALENTINO’, guardada para el encore y capaz de hacer retumbar las gradas solamente por la cantidad de pogos formados.

Entre el sudor y los movimientos bruscos, el pelo de Ralphie Choo parecía por momentos el del mismísimo David Bisbal. Tenía que decirlo, aunque no tenga ninguna relación con nada. Quien no podía faltar en la noche más especial del artista de Rusia IDK es rusowsky. Este fue recibido de forma monumental mientras un arreglo orquestal de ‘BBY ROMEO‘ nos preparaba para el ‘sing along’ definitivo. Esta fue seguida de inmediato con ‘GATA’, mientras Ralphie le robaba un beso a ruso. La experimentación y la innovación demostraron ser el nuevo pop. Detrás de ellas, dos genios de su generación.

Ainhoa Laucirica
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Publicado por
Gabriel Carey