La honestidad en el pop empieza a parecer un poquito calculada en medio del continuado reinado de Taylor Swift y tras el sorprendente éxito de ‘brat‘ (2024) de Charli XCX, y Hilary Duff busca un hueco en ese espacio con su primer disco en 10 años. ‘luck… or something’ es su obra más confesional, aunque todo está contado con una pátina tan amable que termina bordeando lo inocuo.
Duff, que se dio a conocer como estrella adolescente en la icónica serie Lizzie McGuire, es hoy una mujer de 38 años, madre y esposa, y en ‘luck… or something’ abunda ese espíritu adulto resignado pero aferrado al humor. ‘Mature‘, el sencillo principal, retrata a un potencial abusador sexual, pero lo hace con cierta gracia e ironía. No abundan en el pop mensajes de este tipo, mucho menos transmitidos de esta manera.
El equilibrio entre sinceridad y humor desenfadado produce otros pasajes memorables, como ese de ‘The Optimist’, donde Duff confiesa que «ojalá no me dieran miedo los aviones y que mi padre me quisiera de verdad», e infiere a las canciones ese toque ligeramente puntiagudo que contrasta con el componente acolchado y nebuloso de la producción.
La música de ‘luck… or something’ dialoga con un presente donde las barreras musicales ya no existen, y por eso Duff y sus productores -entre ellos Matthew Koma, su marido- trabajan un sonido alternativillo pero ajustado al perfil pop de Hilary, situado a medio camino entre el pop vintage y el indie-pop, y vehiculando siempre unas melodías coquetas adaptadas a su ligera y bonita voz, no en vano consciente de sus propias limitaciones expresivas.
Las composiciones pueden ser tan monas como ‘Future Trippin’, que incluye una simpática mención a Bon Iver, o tan retro como ‘You, from the Honeymoon’, que incluye una simpática mención a The Japanese House, pero en ocasiones las referencias se salen un poco de madre, como en ‘Roommates’, que parece un plagio descarado de Taylor Swift desde la entrada de su primera estrofa. ‘The Optimist’ es demasiado deudora de Kacey Musgraves, aunque es bonita.
Hilary se anota el tanto de samplear ‘Dummies’ de Blink-182 en ‘Growing Up’, que aunque la canción pasa sin pena ni gloria, la idea es original. Y sobre todo ‘luck… or something’ logra ser un disco intransferible gracias a sus personales letras, simpáticas en su retrato de la cotidianeidad de pareja (‘Weather for Tennis’) o de las incertidumbres de la vida adulta (‘Future Trippin’), conectando directamente con el sentir de los millennials que la veían en la tele de pequeños.
La sinceridad sin rodeos también sienta bien a Duff, y de ahí que ‘We Don’t Talk’ destaque. En este vals folk, Duff confiesa no hablarse con su hermana, Hailey Duff, desde hace tiempo. La composición refleja el momento vital de Duff, que lejos de victimizarse, ofrece un momento de madurez y calma, pero también de cierta duda por esta circunstancia, apuntando que pueda deberse a los «celos». No extraña que en la canción y en todo el disco, acuda a un lugar reconfortante y seguro.