- Publicidad -

‘¡La novia!’ de Maggie Gyllenhaal es tan caótica como entretenida

Las tendencias en el cine muchas veces no se deben a que los artistas se copien las ideas entre ellos sino a la pura casualidad. Tan solo unos meses después del estreno de ‘Frankenstein’ de Guillermo del Toro, Maggie Gyllenhaal estrena ‘¡La novia!’, inspirada en la película de James Whale de 1935 ‘La novia de Frankenstein’. Sin embargo, la versión que entrega la directora estadounidense es libérrima y revisionista, decidiendo poner el foco desde el principio en su heroína, interpretada por una desatada Jessie Buckley. Su personaje se presenta como una mujer políticamente incorrecta, desquiciada e incomprendida, atrapada en un mundo de hombres que la utilizan a su antojo.

En la película original, la criatura de Mary Shelley acude al Doctor Praetorius para pedirle una compañera que le haga sentirse menos solo en un mundo tan hostil para alguien como él. En la actualización de Gyllenhaal, el científico es una científica, la Doctora Euphronius, interpretada por una simpática Annette Benning. Aquí son las mujeres las que tienen el mayor peso en la trama, dejando incluso a la célebre criatura de Mary Shelley en un segundo plano.

- Publicidad -

La directora añade, además, la subtrama de una brillante detective que va tras la pista de la monstruosa pareja, interpretada por una divertidísima Penélope Cruz, que no recibe el respeto que se merece dentro de su gremio, ya que son sus compañeros hombres los que se llevan todo el mérito. Estas reivindicaciones feministas, comprensibles e importantes, en ocasiones están demasiado subrayadas, pero en cualquier caso, en la naturaleza de la película no está la sutileza. Gyllenhaal no la busca en ningún momento, sino que quiere que se noten bien claros esos signos de exclamación que aparecen en el título.

Así pues, ‘¡La novia!’ es un cóctel molotov de referencias y géneros que se disfruta precisamente por su propia temeridad. Hay muchas ideas narrativas y visuales que funcionan, otras que no tanto, pero se aprecia siempre la ambición y las ganas de hacer algo diferente, una cosa bastante refrescante en el cine comercial actual. En su ímpetu por llevar a cabo cada una de las ocurrencias de la cineasta, desde convertir su película en un homenaje a los musicales de Ginger Rogers, a una de cine negro, pasando por una de monstruos, hasta una suerte de ‘Bonnie and Clyde’, reside el mayor defecto de la película. Por suerte, el conjunto termina por ser más encantador que irritante. Sobre todo, porque hay en todo momento un ritmo narrativo muy ágil que hace que sea difícil desentenderse de las peripecias de los protagonistas.

- Publicidad -

Buena parte del mérito la tienen una excelente y todoterreno Jessie Buckley, que está a un nivel de intensidad altísimo constantemente sin caer nunca en la sobreactuación, y en un memorable Christian Bale, que aporta la ternura y agresividad necesarias a su Frankenstein. Es evidente viéndola que tanto la cineasta como sus actores se lo han pasado en grande ideando este universo caótico y desenfrenado, y esa alegría es contagiosa. Pese a querer serlo todo a la vez y estar en todas partes, ‘¡La novia!’ es una película con personalidad propia y un entretenimiento tan fugaz como, sin duda, efectivo.

Las tendencias en el cine muchas veces no se deben a que los artistas se copien las ideas entre ellos sino a la pura casualidad. Tan solo unos meses después del estreno de ‘Frankenstein’ de Guillermo del Toro, Maggie Gyllenhaal estrena '¡La novia!’, inspirada...‘¡La novia!’ de Maggie Gyllenhaal es tan caótica como entretenida