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Gorillaz brillan a ráfagas en Primavera y MBV se cohíben

No sé si es por el efecto Olivia Rodrigo, pero parece que en el Revolut hay algo menos de gente de la esperada para ver a Little Simz. Pues muy mal. Simbi Abisola tiene un carisma abrasivo y, además hoy luce camiseta de la selección española tuneada con su nombre para llenar un escenario gigante. Mientras me voy moviendo, intentando coger un buen sitio, cae un medley entre ‘Thieft’ y ‘Flood’ y también cae ‘Young’, de su álbum ‘Lotus’. Simbi hace muchos discursos, sobre su carrera, recordando su nombre… Tras ‘Introvert’ y un momento algo espiritual la banda desaparece. Y solo está ella, y demuestra que no necesita más que eso: su presencia y su verbo. Escupe ‘Venom’ a toda velocidad, el público responde con entusiasmo. Mucho: me chivan que en primeras filas hay pogos. Simz se siente cómoda con el bailoteo, porque se coloca tras unas bases, empieza a lanzar zapatilla como si no hubiera un mañana, mezcla temas de ‘Drop 7’ (¿’Mood Swings’?) mientras grita “Make some noise!”. Y dice que “este concierto es una fiesta”. Hay un perpetuo subidón, todos repetimos los “oh-oh”, mientras cae una versión tropico-bakala de ‘Open Arms’. Hasta la banda sale a bailar.

Poco dura este rapto zapatillero, y la banda se pone a tocar de nuevo con ‘Lion’, en una versión muy orgánica y soul. Ahora sois vosotros y un bajo, bromea. Y la bajista no puede molar más, efectivamente Y canta unos segundos a capella y logra que TODA la explanada calle y retoma un ‘Point and Kill’ con aires africanos que llena los corazones y los pies. Nos explica que se medio lesionó en el escenario, que está muy contenta de poder actuar a pesar de eso. También recuerda sus veces en el Primavera. ‘Selfish’ es particularmente sedosa. Pero lo mejor es el poema que empieza a recitar con su verbo acerado, con ese acentazo, sobre cómo el amor nos hará libres. Claro, es ‘Free’. Muy hermoso. Atardece, estamos en un punto especialmente chill, etéreo, con todos bailando. Y claro, si cierra con esa maravilla que es ‘Gorilla’, poco se puede añadir. Bueno, sí, un par de cosas: una amiga me dice que Little Simz es el MVP de esta edición del Primavera. Otro, que es Messi en 2010.

La presencia de Olivia Rodrigo desmonta un poco el circuito de rutas. Soy muy fan de la americana y me he quedado sin entradas para verla en su próximo tour. Sin embargo, la idea de tener que batirme el cobre con hordas de post-adolescentes para poder verla me hace mantenerme en mi opción inicial: My Bloody Valentine. Hay mucha expectación con el concierto, aunque no haya música nueva a la vista. Sus actuaciones en 2008 en el festival fueron memorables, sobre todo por el volumen brutal, la experiencia física que supuso. Se reparten tapones entre los asistentes, queremos revivir la sensación del ruido haciéndote vibrar las vísceras…

Pero no. Hay un momento que bromeo con si les han colocado el limitador de volumen de San Isidro. Encima, arrancan con dos de mis favoritas, ‘I Only Said’ y, sobre todo, ‘When You Sleep’ (amo ese riff). Pero se escuchan bajo. Tampoco acabo de apreciar el muro del sonido, esas miles de capas. El escenario está bañado en malva, las imágenes de las pantallas están distorsionadas. Sin duda, Kevin Shields y los suyos nos quieren dar una experiencia inmersiva y onírica de shoegaze y dream pop. Pero, de momento, les está costando. Ya a la tercera, ‘New You’ de ‘m b v’, el bajo empieza a retumbar. A la cuarta, ‘You Never Should’ lo hace la batería. La actuación va mejorando, porque hasta ese momento la música me ha sonado demasiado lánguida. Aun así, seguimos sin quedarnos sordos. A ver, que prefiero claridad a potencia. Pero aquí algo se pierde, y no solo volumen. No me meto en el magma sónico.

Pero ya arranca ‘Only Shallow’ y las capas de guitarras empiezan a sonar a gloria, la enterrada voz de Bilinda Mutcher es más punzante. A medida que avanza va mejorando el sonido, te vas metiendo más. En ‘To Here Knows When’ la atmósfera ya es total. ‘Slow’ ya suena a catedral. Y claro, la que sí que se convierte en catarsis es ‘Soon’. Suena plena, se aprecian todos esos detalles, la alargan, es como un precioso loop sin fin. Y entonces, van llegando noticias: que si Olivia ha sacado

a Robert Smith. Pero, argh, no se puede estar a todo y por culpa del whatsapp ya me he desconcentrado.

Por eso ‘You Made Me Realise’ me devuelve a la realidad/irrealidad de MBV. Acelerada, sin tregua, con una coda final que es puro ruido… aunque no ensordecedor. My Bloody Valentine han dado un bolo contenido y elegante. Pero esperábamos más. Seguramente, la culpa sea de nuestras expectativas.

Unos diez minutos antes del inicio del concierto de Gorillaz, sale Aarab Barghouti, hijo del líder palestino encarcelado Marwan Barghouti. Lanza un discurso pro-Palestina. Explica que su padre es uno de los 10.000 palestinos presos por Israel, nos da la las gracias porque nos negamos a mirar a otro lado: “Por Palestina, por Gaza, por la Justicia. Palestina libre”. A continuación, despliegan una bandera gigante de Palestina. Y aún habrá quién tilde a Damon Albarn de tibio…

Tibio no es: aparte de implicado, es una de las personas más molonas de la galaxia. Un dechado de sabiduría y pasión musical que en Gorillaz es especialmente notable. Lo malo es que este es un proyecto que me gusta más en el plano teórico que en el práctico. Las canciones siento que siempre les falta algo.

El despliegue encima del escenario es espectacular: una banda para quitar el hipo de músicos del mundo, a destacar el bajista roba-planos, un montón de invitados, sonido a la altura, audiovisuales logrados en que los protagonistas, claro, son 2-D, Murdoc Niccals Noodle y Russel Hobbs. Sin embargo, todo el peso de la primera parte del concierto recae en Damon, que va vestido de guerrillero con gorrico rojo y chapa del Che y su eterno aire de veinteañero. La mayor parte del set recae en su último disco ‘The Mountain’. Enseguida cae ‘The Happy Dictator’. Sin Sparks, claro, aunque aparecen en los vídeos. Tan pronto como a la cuarta canción, ‘19-2000′, Damon se da un baño de masas: baja al foso, saluda, se pasea… Pero a pesar de todo, el concierto está siendo algo soso. La cosa remonta a partir de ‘On a Melancholy Hill’: el público hace pa-pa-pa en su icónica línea de teclado. Pero para remontada (y pasmo mío), cuando veo aparecer a… ¡Kara Jackson! Para cantar con Damon ‘Orange County’. Sentidísima, gracias a la voz de Kara. Pero se siente como un derroche, en el mal sentido, traerla para una sola canción. ¿De verdad no podría haber ofrecido un recital entero?

La presencia de Kara marca el cambio de rumbo del concierto: ahora es el turno de los invitados. Moonchild Sanelly perrea a Damon de manera muy graciosa en ‘With Love to an Ex’ y, tras otro tramo un tanto anodino, Yasiin Bey (anteriormente conocido como Mos Def) reina en un par de temas, uno de ellos es ‘Damascus’, en que Omar Souleyman sale solo en vídeo, snif. Pero para reina y emperaora del universo, Little Simz: en apenas dos minutos arrasa con todo en ‘Garage Palace’.

Hay un hermoso homenaje a Asha Bhosle en ’The Shadowy Light’, en que oímos su voz y el vídeo nos muestra imágenes de su vida. Posdnuos de De la Soul aparece para animar al personal en el tramo final: nos pide una inyección de energía y nos la da con una coreadísima ‘Feel Good inc’ que desata el baile. Y si Damon se saca la melódica, ya sabemos lo que toca: fin de fiesta con ‘Clint Eastwood’. Esta vez, con una estupenda introducción con flauta hindú. Damon a ratos no canta: lo hace el publico, mientras hacemos bailes espasmódicos entonando “The future is comin’ on”. Pero queda raro que el rap suene grabado y no lo hayan confiado a ningún invitado. En resumen, un concierto puntualmente brillante, dependiendo del invitado…

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Publicado por
Mireia Pería